REUNIÓN 2015
Estos días va a tener lugar en Interalpen-Hotel Tyrol, en los Alpes
austriacos, la reunión anual del Club Bilderberg. Da la sensación de que
la reunión del G7, tan nombrada en todos los medios de comunicación, es
una cortina de humo para ocultar la reunión Bilderberg, la realmente
importante y que, a buen seguro, recibirá mucha menos cobertura
mediática.
En la reunión suelen participar unas 130-150 personas, todas ellas
pertenecientes a la gran banca internacional, a las grandes
multinacionales y a la alta política, en especial del mundo
“occidental”. Entrecomillamos la palabra “occidental” porque uno de los
objetivos de este grupo es la destrucción de Occidente, como luego
veremos. De esas 130-150 personas, una pequeña parte es el núcleo duro
que asiste a todas las reuniones, mientras que el resto son invitados
ocasionales que van a recibir órdenes y el visto bueno del núcleo duro.
Muchas definiciones ha recibido este Club: “gobierno mundial en la
sombra” es una de ellas, y se aproxima bastante, pero hemos de tener
cuidado con ciertos desinformadores del mundo de las “conspiraciones”
como Daniel Estulín o Alex Jones. Para ellos, el objetivo de Bilderberg
es implantar “el imperio mundial fascista”. Además, este Club tendría
alguna connotación nazi, por sus medidas eugenésicas de reducción de la
población y porque uno de sus patrocinadores fue el príncipe Bernardo de
Holanda, supuesto simpatizante nazi que en 1954 asistió a la primera
reunión del Club.
Ahora bien, el Club se creó en 1954 por los vencedores de la Segunda
Guerra Mundial ¿qué interés podían tener esos vencedores en imponer al
mundo justamente la ideología del vencido? Es absurdo ¿eugenesia? Desde
luego que buscan reducir la población, pero de momento la única
población que están exterminando es la población blanca occidental. A
través de un proceso de ingeniería social a gran escala han hundido la
natalidad europea al punto de que en muy pocas generaciones dicha
población sencillamente desaparecerá del mapa. Curiosos “nazis” estos
Bilderberg, que se dedican a inundar los países blancos occidentales de
inmigración africana, asiática y sudamericana. Curiosos “nazis” que
defienden al Estado de Israel. Curiosos “nazis” que permiten que
personas de origen judío, como Rockefeller o Kissinger, sean los capos
del grupo.
Entonces, desinformadores aparte, ¿cuál es el fin último de este Club?
Implantar en el planeta la Globalización Sionista: un plan cuyo objetivo
es la destrucción de los Estados Nacionales para poder pasar todo el
poder económico-financiero a un pequeño grupo privado de bancos y
multinacionales controladas por el sionismo internacional. Privatizar la
creación de dinero (esto ya se ha conseguido en Estados Unidos y en
Europa) para tener endeudados y sometidos a los Estados, privatizar los
recursos naturales, en especial minerales, agua o hidrocarburos. “La
estructura que debe desaparecer es la Nación” comentó una vez el
banquero sionista James Warburg. Es lógico, un Estado Nacional fuerte
nunca permitirá que su dinero sea imprimido por extranjeros y tampoco
que sus recursos naturales sean controlados por manos externas. Además,
puede decidir poner ciertos aranceles, lo que destruye la estrategia del
capitalista internacional, que busca producir en un país al precio más
barato posible y vender luego en otro país al precio más caro.

Felipe González (PSOE) y Juan Luis Cebrián (PRISA), dos de los principales hombres de Bilderberg en España.
Para conseguirlo, esta élite sionista crea grupos privados de poder en
la órbita de la masonería internacional (Bilderberg, Trilateral, Club de
Roma…) donde contratan a todo tipo de “gentiles” renegados y traidores
para que les ayuden con sus planes. Para poder llevar a cabo esta
“internacionalización” del planeta, llevan décadas promoviendo una
ingeniería social a gran escala a través de dos ideologías: el marxismo
cultural y el liberalismo económico. Dos caras de la misma moneda. El
término “marxismo cultural” puede llevar a error, ya que en realidad es
capitalismo cultural. Son todas las ideologías que promueve el
capitalismo internacional para transformar de manera gradual a personas,
familias y naciones enteras para llevarlas a la Globalización:
anti-racismo, multi-culturalismo, “progresismo”, aborto, nuevas formas
de familia, matrimonio homosexual, drogas, sexo libre,
anti-nacionalismo, anti-cristianismo… en resumen, un individuo apátrida,
degenerado, materialista, sin raíces, sin comunidad nacional: un
“ciudadano del mundo”. Sólo hay que echar un vistazo a los medios de
comunicación del Bilderberg: Hollywood, la MTV, la propaganda Benneton,
Eurovisión, mensajes “contra el racismo” en grandes eventos deportivos,
los anuncios de Coca-Cola… hasta supuestas televisiones de derechas como
la FOX emiten todo tipo de series degeneradas y de ingeniería social.
Sólo hay que ver cómo patrocinan el “anti-racismo” y todo tipo de
organizaciones que defienden la apertura de fronteras a la inmigración
masiva. Al mismo tiempo, con el liberalismo, van creando opinión para
que la gente acepte la privatización de su país. Si bien es cierto que
ha de existir economía privada para que un país funcione, también lo es
que nunca jamás pueden privatizarse funciones como la creación del
dinero ¿a nadie le extraña el fanatismo con el que todos los liberales
defienden al Estado de Israel o la inmigración masiva? ¿a nadie le
extraña que ningún liberal jamás sea crítico ni mencione al Club
Bilderberg? ¿cómo es posible? Se supone que están “en contra del
intervencionismo”, pero cuando un centenar de personas se reúnen para
intervenir a gran escala en todo tipo de asuntos políticos y económicos
los liberales se quedan todos mudos.
La Globalización capitalista multicultural no es el primer intento de
Mundialización. Ya hubo otro hace más de cien años. Se llamó Comunismo,
pero era tan anti-natural, necesitaba tanta propaganda y tanto terror
psicológico y físico y era tan ruinoso en lo económico para la mayoría
de la gente que las élites sionistas que lo promovieron cambiaron de
estrategia. A partir de ahora, ya no se controlaría a la gente por la
fuerza de las armas, sino por la persuasión de los grandes medios de
comunicación. Y si alguno todavía se opone, primero se le califica de
“fascista” y de “nazi” y después se le aplican las “leyes contra el
odio”. Y si el que se opone es un país entero, entonces guerra
psicológica y económica, extraños atentados y, en última instancia, la
guerra de verdad.
Todo es “global”: crisis global, terrorismo global, calentamiento
global, ciudadanía global, el día “internacional” de lo que sea…
constantes declaraciones asegurando que “las fronteras tienen que
desparecer”, etc. Crisis, terrorismo y calentamiento promovido por ellos
mismos, para provocar crisis que favorezcan su agenda o para destruir
gobernantes y países que no obedecen sus órdenes.
Desde la muerte del general Franco, la estrategia del Club para España
ha sido muy clara: financiar y promover a aquellas opciones que
favorezcan su agenda de destruir al Estado Nacional español para
disolverlo en la Globalización Sionista, también llamada Nuevo Orden
Mundial. Desde la Transición, el Club ha tenido tres agentes en España:
el PSOE, el Grupo Prisa y el Banco Santander. Ahora, de nuevo, parece
que el Club vuelve a apostar por el PSOE, ya que su líder, Pedro
Sánchez, asistirá a la reunión, para recibir las órdenes y las
directrices adecuadas. No es nuevo. Desde siempre, políticos
semi-desconocidos han asistido a esta reunión y a los pocos años se han
convertido en Primeros Ministros, Presidentes o Jefes de Estado. Este
año también se decidirá seguir con el Tratado de Libre Comercio entre
Estados Unidos y la Unión Europea, tratado desastroso en lo económico y
en lo político, ya que aumentará la separación entre Europa y Rusia.
Pero por muy poderosos que sean, no son todo-poderosos. Ya hemos dicho
que el Comunismo les salió mal y decimos ahora que el Capitalismo
Multicultural también les saldrá mal. Cada vez más países están fuera de
su control: Irán, Siria, los BRICS, países del Centro y Sudamérica…
aunque su obsesión es Europa. Una Europa unida a Rusia sería el final de
su plan satánico, por eso emplean tantos recursos económicos y
políticos para evitar esta Unión Euro-Rusa, una auténtica UNIÓN
NACIONAL-EUROPEA, y no esta basura masónica que los Estados Unidos
crearon tras la guerra para dividir y controlar Europa. Se les puede
vencer, sólo hace falta que los europeos despierten de esta pesadilla y
empiecen a apoyar a las opciones nacionales correctas que se oponen a
este proyecto.
El Club Bilderberg y la Globalización Sionista | Democracia Nacional