El artículo está lleno de información jugosa, datos, enlaces y fuentes
sobre los tremendos fregaos que hubo entre España y Marruecos con el
tema Sáhara Occidental y las intrigas de Hassan II, uno de los peores
tiranos que conoció el Siglo XX. Vale la pena tomarse su tiempo e ir
leyéndolo.
Arbil, nº124 Sahara: EE.UU., Francia, Marruecos … y España
Sahara: EE.UU., Francia, Marruecos … y España
por José María Manrique
Cómo se entregó la provincia
Los hombres de la
CIA (Central Intelligence Agency) están detrás de casi todos los
principales acontecimientos políticos y militares de nuestra historia
reciente (…) los norteamericanos mantienen hilo directo con Laureano
López Rodó y apoyan también la “Operación Lolita”, que prepara a Juan
Carlos de Borbón para suceder al Generalísimo. Inmediatamente después de
subir al trono, el primer viaje oficial del monarca le lleva a Estados
Unidos, donde recibe el espaldarazo del Imperio. El rey mantiene siempre
excelentes relaciones con sus mentores del otro lado del Atlántico.
Colabora con ellos en la entrega del Sahara a Marruecos, cuando todavía
es el “heredero” designado por Franco…
Alfredo Grimaldos en su libro "La CIA en España. Espionaje, intrigas y
política al servicio de Washington". Editorial Debate, Madrid, 2006.
La llamada descolonización se hizo en unas condiciones humillantes para España y aprovechando la enfermedad de Franco.
Coronel Luis Rodríguez de Viguri, Secretario General del Gobierno del
Sahara en declaraciones al Diario Las Palmas de 15 de enero de 1976.
(El
Ministro Antonio Carro) “más” que negociar lo que hizo fue entregar,
claudicar ante Marruecos la dignidad de España; lo que se ha pisoteado
no es el honor del Ejército, sino el de España.
General Luis Cano Portal, citado por Blas Piñar en Escrito para la Historia (I), FN Editorial, Madrid, 2000.
¿Se
le desobedecía, se desoía a Franco? Digámoslo con sinceridad ¡sí! ¡se
le desobedecía! Se le desoyó en momentos en los que su capacidad física
estaba evidentemente disminuida. Y, en consecuencia, se le precipitó el
reenlace. Un desenlace que, por ley de vida, ha de llegar al ser
humano. Pero que en Franco, por los acontecimientos que se estaban
desarrollando en África, se precipitó al olvidarse de su propia salud y
de salvar su vida… El Sahara Español no se descolonizó sino que se
entregó, sin más y sin ninguna compensación, a Marruecos.
Blas Piñar en "Escrito para la Historia" (I), FN Editorial, Madrid, 2000.
Antecedentes lejanos
El
África Occidental Española (AOE), territorio que tomó forma
definitiva en los años 30 del pasado siglo, tras cientos de años de
intermitente presencia española tras la Reconquista, siempre ha estado
conexo con nuestra patria, y Portugal, incluso teniendo en cuenta las
previas invasiones almorávides del siglo XI.
Los ingleses siempre ambicionaron las Canarias y su entorno,
estableciendo incluso puestos y fuertes en la costa africana, tanto en
lo que los españoles llamábamos Santa Cruz de Mar Pequeña (Ifni; Geroge
Glass, 1746) como en Tarfaya (Mac Kencie, 1846). La imposición
anglofrancesa de los límites de influencia concedidos a España (tratados
hispano-franceses de 1900 y 1902, Conferencia de Algeciras de 1906, y
tratado franco-español de 1912), redujeron nuestra presencia a la
limitadísima Zona Norte del Protectorado de Marruecos (
el Rif), la Zona
Tarfaya o Cabo Juby, al Norte del Sahara y lindante con él (Zona Sur del Protectorado), el propio
Sahara (Territorios de Saguia El Hamra al Norte y Río de Oro, al Sur) e
Ifni (Tratado de 1860). Los tres últimos formaban el AOE.
África Occidental Española - Wikipedia, la enciclopedia libre
Durante
la Segunda Guerra Mundial la importancia de Canarias quedó fuera de
toda duda y se realzó la del Sahara, especialmente como punto de apoyo
alternativo a los aviones que cruzaban el Atlántico. Es poco conocido,
aunque no menos cierto, que
Estados Unidos firmó un acuerdo secreto
con España, en los últimos años de la contienda, para que se le
permitiera establecer una especie de base aérea en Villa Bens (Tan Tan o
Cabo Juby); en este mismo enclave la administración norteamericana instalará sesenta años después una gran base
[inciso: así como un reactor nuclear] para el
AFRICOM, el 6º Mando Militar Regional de EEUU, situado provisionalmente en Stuttgart (Alemania).
El 18 de noviembre de
1955, año del ingreso de España en las
Naciones, Unidas los franceses terminaron con el destierro que habían
impuesto al rey de Marruecos, Mohamed V, lo cual aceleró los movimientos independentistas, incluso en la Zona Española.
Los territorios saharauis
[1] al Sur del río
Draa (Zona Sur del Protectorado) históricamente nunca habían formado
parte de Marruecos, dándose el caso de que ese reino nunca llevó sus
reclamaciones sobre Tarfaya al Tribunal Internacional de Justicia de la
Haya.
El 17 diciembre de 1957,
Foster Dulles, Secretario de Estado de
Estados Unidos, reiteró a Franco que su nación quería que cediera ante
Marruecos y que el armamento cedido por EEUU por los Tratados de 1953 no
podía usarse en la guerra “colonial” que acababa de estallar.
Aquello trajo como consecuencia que el 10 de enero se declararan
provincias españolas los territorios de Ifni y Sahara. Los nativos de
aquellas provincias serían a partir de entonces españoles de pleno
derecho; muchos de ellos aun conservan el DNI español (documento
nacional de identidad).
Aquella guerra tuvo importantes combates en el Sahara. Como consecuencia
de la misma, España, en un gesto difícilmente explicable salvo por
presiones externas, entregó Cabo Juby, perdiendo, de hecho el control de
gran parte del territorio de Ifni (poco después también cedido),
creando un peligroso precedente de cesión ante los golpes de fuerza.
El 22 de julio de 1969 Juan Carlos fue designado sucesor a título de
rey, con el provisional de príncipe de España; al día siguiente se
ratifica el nombramiento ante las Cortes con su solemne juramento de
guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los
Principios del Movimiento Nacional (el 22 de noviembre de 1975 volvería a
hacer un juramento similar). En enero de 1971 Juan Carlos visitó los
EE.UU., siendo recibido con honores de jefe de estado; la visita la
había propiciado
Lord Mountbatten, masón reconocido, cerca del
Secretario de Estado, William Rogers, y el Presidente Richard Nixon [2].
Con esta rápida visión de conjunto se han presentado los actores del
drama saharaui, haciendo hincapié en los intereses sajones y franceses,
presentes desde antiguo.
El largo camino de la Marcha Verde
Para muchos observadores, superficiales o interesados, la
inestabilidad de Portugal tras “la revolución de los claveles”,
y la avanzada edad de Franco, impulsaron a Estados Unidos a buscar una
solución a la zona saharaui. La verdad es que aquello no era más que
parte de los intereses que coincidían en la zona, empezando por el
Estado marroquí y continuando por Francia, su mentor. Así mismo
la
URSS ambicionaba asentarse más sólidamente en aquella parte de África,
especialmente a través de Argelia, feroz enemigo de Marruecos.
Los dos años anteriores a la muerte del Caudillo hubo un estado permanente
agresión encubierta por parte de Marruecos, sin duda alentado por los coincidentes
apoyos franceses y norteamericanos.
Franco, el 21 de septiembre de 1973, dijo a la
Yemáa, la Asamblea
de Notables saharauis ("Carta a la Yemáa", enviada a la ONU como
justificación de la política descolonizadora del gobierno español):
El
Estado Español reitera y garantiza solemnemente que la población del
Sahara determinará libremente su futuro. Esta autodeterminación tendrá
lugar cuando lo solicite libremente la población, de conformidad con lo
expuesto por la Asamblea General de la ONU. El Estado Español garantiza
la integridad territorial del Sahara.
Una semana después, el 27 de septiembre, el ministro López Rodó afirmó ante la ONU:
En dos o tres años (los saharauis) ejercitarán la autodeterminación y podrán ser un estado independiente.
El 20 de agosto de 1974 el Gobierno Español envió el siguiente mensaje al Secretario General de la ONU:
El
Gobierno Español celebrará un referéndum, bajo los auspicios y
garantías de las NN. UU., dentro de los seis primeros meses de 1975 [3].
Ocho
días después, Hassan II manifestó, por radio y televisión, que tomaría
el té en El Aaiún, a la vez que enviaba unidades acorazadas a la
frontera Sur. Aquello produjo el despliegue casi permanente de las
unidades españolas en el Sahara.
En los meses siguientes se produjeron una serie de ataques, fundamentalmente marroquíes, a través del
FLUS (Frente de Liberación y Unidad del Sahara) y también con unidades regulares, así como del
proargelino Frente Polisario; en total fueron unas veinte acciones que causaron decenas de muertos y heridos
[4]. Por supuesto, antes también había habido incidentes, pero en menor cantidad y peligrosidad.
En abril de 1975 hubo una reunión entre representantes de Presidencia de
Gobierno y del Alto Estado Mayor; pues bien, en la misma
los militares del “Alto” defendieron la entrega del Sahara a Marruecos, apoyándose en que un posible estado independiente, en manos de un Polisario pro-argelino, haría que el
MPAIAC (Movimiento Para la Independencia y Autodeterminación del Archipiélago Canario) se fortaleciera
[este
movimiento estaba liderado por Antonio Cubillo, agente argelino, que
mantenía una emisora de radio en Argel. Tras unas gestiones de Adolfo
Suárez años más tarde, Cubillo aparecerá acuchillado en Argel y Argelia
dejará de meter la napia en Canarias], además de que las
concesiones a Marruecos haría que éste se olvidara de Ceuta y Melilla;
también se distorsionaron los estados de opinión de las guarniciones
españolas en el Territorio, rebajando la moral de las tropas y apuntando
también, falsamente, los deseos de entrega
[5]. Gutiérrez Mellado estaba destinado entonces en el AEM en el empleo de General de División.
El 14 de mayo visitó Aaiún la Delegación de la ONU, produciéndose multitudinarias manifestaciones a favor de la independencia.
Por documentos desclasificados muchos años después, se ha sabido que el 21 de agosto de
1975
el Departamento de Estado norteamericano dio luz verde a un proyecto
estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para
arrebatar el Sahara [6]; aquellos 270.000 Km2 eran vitales desde el punto geoestratégico, además de ser muy ricos en
pesca, fosfatos, hierro, petróleo y gas.
El
plan, que se gestó en Londres, consistiría en invadir la zona, mediante
una marcha “pacífica” de unos 300.000 ciudadanos marroquíes que se
harían pasar por antiguos habitantes del territorio, para forzar la
voluntad de resistencia española. El 6 de octubre el Servicio de
Inteligencia del Ejército español informó al Caudillo, que tenía su
salud ya muy resentida, de los planes de EE.UU. en relación con el
Sahara; la noche del 12 Franco sufrió un infarto de miocardio y en
días posteriores varias anginas de repetición, quedando su corazón muy
debilitado.
La Comisión de la ONU que había visitado recientemente el Sahara concluyó el 15 de octubre que:
Se
ha comprobado que la población, o por lo menos la casi unaminidad de
las personas que ha consultado, se ha pronunciado a favor de la
independencia y en contra de las reivindicaciones de Marruecos y
Mauritania.
Un día después, el Tribunal Internacional de
La Haya estableció que no había ningún vínculo de soberanía territorial
entre el Sahara Occidental, por una parte, y el Reino de Marruecos o
Mauritania por otra. Hassan II respondió anunciando la
“Marcha Verde”.
El
17 de octubre Franco presidió, monitorizado y bajo vigilancia médica,
su último Consejo de Ministros; en el mismo se abordaron las cuestiones
del Sahara Occidental. Durante el mismo Franco declaró la guerra a
Marruecos [7]; sus palabras fueron: “declararemos la Guerra a Marruecos aunque dure 10 años”; a continuación sufrió un infarto de miocardio y Arias, Jefe del Gobierno, hizo caso omiso a la orden del Jefe del Estado;
seguramente a esta jornada pertenecen las frases que pronunció en su ya
estado agónico: “¡que llamen a Yagüe!”, sin duda recordando en su
delirio al general “que lo arreglaba todo”. En aquel mismo Consejo de
Ministros, más tarde, se tomó la decisión de abandonar el Sahara
[8].
El 20 de octubre la ya precaria salud del Generalísimo empeoró
ostensiblemente al sufrir un nuevo ataque al corazón. Al día siguiente
el príncipe
Juan Carlos de Borbón se negó a aceptar la Jefatura del Estado con carácter interino, solicitando plenos poderes, sin duda para poder actuar en el Sahara con libertad.
Carlos Arias Navarro,
Presidente del Gobierno desde el sombrío asesinato del Almirante
Carrero, había establecido ya el día 18, bajo la clasificación de máximo
secreto, la fecha del 10 de noviembre para el inicio de la
“Operación Golondrina”,
es decir, la retirada de las fuerzas militares españolas del
Territorio. Aquel mismo día tres vehículos del 3º Tercio cayeron en un
campo de minas tendido por los marroquíes en Temboscai (al Norte de
Dahora-Haunía), muriendo un legionario y resultando heridos cuatro más,
incluido un capitán.
El día 21 se intercambiaron prisioneros con el Frente Polisario y el 22
se reunieron en Mahbes el General Gómez de Salazar, Gobernador del
Sahara, y representantes del Polisario
[9]:
prácticamente se les ofreció la independencia (que era la idea de
siempre del Gobierno Español), pero, como dijo el Coronel Rodríguez de
Viguri: Madrid nos engañaba a nosotros, porque, mientras intentábamos
(los del Gobierno del Sahara) hacerlo todo bien, ellos pactaban con el
lobby marroquí, que fue quien al final ganó. Ese mismo día el Presidente del Gobierno español, Arias Navarro, mandó a
Solís Ruiz a Rabat, prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del Caudillo mejorara.
El
“lobby” promarroquí lo formaban el príncipe, el presidente del
Gobierno, el ministro de la Presidencia Antonio Carro Martínez y el
ministro José Solís Ruiz, con el respaldo de sectores del Alto Estado
Mayor, especialmente del hombre fuerte de los servicios secretos desde
la más inmediata posguerra, el General Manuel GUTIERREZ MELLADO,
el cual no tenía rival desde que el SECED (Servicio Central de
Documentación) de Carrero-San Martín desapareció, en la práctica, tras
el nunca verdaderamente investigado asesinato del Almirante.
El Boletín Oficial del Estado del día 25 de octubre publicó el proyecto de ley de descolonización del Sahara.
La Marcha Verde comenzó, en territorio marroquí, el 26 de octubre.
Toda la planificación operativa y la organización logística habían corrido a cargo de técnicos norteamericanos.
El 30 de octubre de 1975 Juan Carlos de Borbón se hizo cargo de la
jefatura del Estado Español, según el artículo 11 de la Ley Orgánica del
Estado. Al día siguiente presidió un Consejo de Ministros en La
Zarzuela, con el Sahara como tema casi monográfico y asistiendo como
invitado el Jefe del Alto Estado Mayor, Carlos Fernández Vallespín; el
príncipe manifestó su férrea determinación de ponerse al frente de la
situación, pero ocultando que ya había enviado a Washington su hombre de
confianza,
Manuel Prado y Colón de Carvajal, para solicitar la ayuda de
Henry Kissinger
[10], además de la conocida visita de Solís a Rabat. Sin duda era
consciente de que una guerra en aquellos momentos podría precipitar los
acontecimientos al estilo de Portugal, dada la oposición norteamericana y
francesa, a la que se podría sumar la soviética; además, el recuerdo de
la casta guerrera que se formó en la Guerra de África entre 1909 y 1921
no era, para muchos, nada tranquilizador.
El "Washington Post" de 3 de abril 1983 publicó que, en 1975, el
entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, hombre ligado a la
Trilateral y a la banca judía, forzó la retirada de España del
territorio del Sahara “en condiciones y bajo formas penosas”, y que el
acuerdo de Madrid para su entrega a Marruecos fue negociado por el
subdirector de la CIA, Vernon Walters (el cual lo reconoce en “Silent Missions”)
[11].
Uno de los primeros actos del príncipe como Jefe de Estado en funciones
fue firmar una declaración de principios relativa a la renovación del
Acuerdo con los Estados Unidos. Carrero Blanco quería elevar el acuerdo a
la categoría de tratado y desde su asesinato estaba pendiente el
asunto.
El Secretario de Estado norteamericano, último responsable de la Marcha
Verde, intercedió ante Hassan II y en las siguientes horas se pergeñó un
pacto secreto por el que Juan Carlos se comprometía a entregar el
Sahara Español a Marruecos (tras unas amañadas conversaciones políticas
en Madrid), a cambio del total apoyo político americano en su próxima
andadura como “rey democrático” de España
[12].
Aquel día 30 se desarmó a los soldados nativos de Nómadas y la Policía.
El 2 de noviembre el príncipe visitó El Aaiún en un viaje sorpresa. En
el Casino Militar dijo a los oficiales de las tropas allí destacadas:
España
no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el
derecho de los saharauis a ser libres… No dudéis que vuestro comandante
en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer
disparo
La Marcha Verde, portando bastantes banderas norteamericanas, invadió la
provincia africana española el 6 de noviembre, penetrando unas 300.000
personas algunos kilómetros, hasta los campos de minas españoles; España
dio un ultimátum a Marruecos y, posteriormente, alegó que la Marcha no
ha invadido la “frontera militar”, como si con esa excusa no hubiera
pasado nada.
Mientras Franco estaba agonizando, el Gobierno hasta se
permitió la desvergüenza de enviar al Ministro de la Presidencia en
visita de cortesía a los campamentos marroquíes. La ONU,
aparentemente incómoda y desinformada, urgió a Marruecos a retirarse y a
respetar la legalidad internacional. El día 9 Hassan II dio por
alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y, en espera de las
conversaciones de Madrid retiró los campamentos de la Marcha Verde a
Tarfaya. Argelia protestó y retiró su embajador en Rabat. Los
polisarios, y los saharauis en general, traicionados por España, se
aprestaron a la lucha.
Los Acuerdos de Madrid
El 12 de noviembre de 1975 comenzó la
Conferencia de Madrid entre
España, Marruecos y Mauritania, con EE.UU. en la sombra. Dos días
después se produjo la Declaración de Madrid sobre el Sahara y se
hicieron públicos los Acuerdos de Madrid
[13]:
se entregó a Marruecos toda la parte Norte de la provincia española,
unos 200.000 kilómetros cuadrados de gran importancia geoestratégica y
de aguas y subsuelo muy ricos, y a Mauritania, que los abandonará apenas
tres años después en beneficio de su poderoso vecino del norte, los
70.000 km. cuadrados del Sur, los más pobres e improductivos.
Todo se
tejió entre bastidores por la CIA, el Departamento de Estado
norteamericano y los servicios secretos marroquíes, sin que las Cortes y
el pueblo español tuvieran, en gran medida, participación en el asunto;
incluso el ministro Carro, mientras se discutía el día 18 el proyecto
de ley de descolonización del Sahara en las Cortes, llegó a afirmar que
España no había firmado ningún compromiso con Marruecos. Nunca se había
traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos, y los
saharauis lo eran en 1975, ni entregado a un envalentonado enemigo
territorios de soberanía nacional, acuartelamientos, armas y bagajes.
El Sahara fue ignominiosamente entregado en 1975, bien es verdad que
eludiendo la última voluntad de Franco, traicionando a aquellos
peninsulares y nativos que allí habitaban, españoles de hecho y de
derecho todos, a nuestro ordenamiento jurídico y al internacional, y
creando un precedente y una situación estratégica que lastra, y
lastrará, gravemente la vida nacional.
Los Acuerdos de Madrid comprendían los convenios firmados entre
España-Marruecos-Mauritania, entre España-Marruecos y entre
España-Mauritania. El principal es el denominado "Declaración de
principios entre España, Marruecos y Mauritania sobre el Sahara
Occidental", el cual nunca fue publicado en el Boletín Oficial del
Estado (BOE) aunque se comunicó a las Naciones Unidas y puede
consultarse en la colección "United Nations Treaty Series". Por el mismo
"España procederá de inmediato a instituir una Administración
temporal en el Territorio, en la que participarán Marruecos y Mauritania
en colaboración con la Yemaá y a la cual serán transmitidas las
responsabilidades y poderes" que ostentaba Madrid como potencia
administradora. Comenzaba la operación Golondrina, el abandono del
Territorio, el cual se consumaría el 26 de febrero de 1976, dos días
antes de la fecha fijada en los acuerdos para la terminación de la
presencia española.
Los convenios tenían diversos anexos secretos, alguno de los cuales fue
publicado en la revista Interviú ya citada. En materia económica
se
entregó a Marruecos, sin compensación alguna, todas las instalaciones
para la explotación y exportación de fosfatos, así como el 65% de las
acciones de la empresa Fos Bu-Craa. En pesca Marruecos permitiría
que 800 barcos españoles faenasen durante 20 años en las condiciones que
tenían en 1975. Jurídicamente se delimitaban las aguas españolas en el
Atlántico Occidental. Además, Rabat se comprometía a renunciar a la
reivindicación de Ceuta y Melilla. Consideren ustedes en qué ha quedado
todo aquello.
Como dice el citado
Carlos Ruiz Miguel, Catedrático de Derecho
Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela
[14] : “El
contexto jurídico de los Acuerdos de Madrid resulta especialmente
escandaloso, en el plano del Derecho interno y en el del internacional.
En el primero de ellos, el documento fundamental es la Ley de
Descolonización del Sahara, de 19 de noviembre de 1975, que se publicó
deprisa y corriendo el día de la muerte de Franco. En ella se autorizaba
al Gobierno a emprender negociaciones con vistas a la descolonización
del Sahara. Sin embargo, el acuerdo secreto de Madrid, fechado el 14 de
noviembre de 1975, estipulaba lo que sigue en su artículo 6:
Este
documento entrará en vigor el mismo día en que se publique en el Boletín
Oficial del Estado la «Ley de Descolonización del Sahara», que autoriza al Gobierno Español para adquirir los compromisos que condicionalmente se contienen en este documento.
Por consiguiente, la descolonización se operó vulnerando la propia Ley
de Descolonización del Sahara, pues la autorización para entablar
negociaciones era pro futuro y no con efectos retroactivos. Precisamente
porque no tenía efectos retroactivos el ministro Carro mintió al decir
que el Gobierno no había firmado ningún compromiso con Marruecos. En
consecuencia, la entrega del Sahara violaba la ley española, pues se
hizo de acuerdo con unas negociaciones que no habían sido autorizadas
por la ley, ya que eran anteriores a la misma. Por lo demás, la
legalidad del Régimen estipulaba que para ratificar tratados que
afectasen a la soberanía o a la integridad territorial española se
requería autorización previa, mediante una ley, de las Cortes (art. 14.I
de la ley constitutiva de las Cortes, de 17 de julio de 1942) y la
ratificación posterior por parte del Jefe del Estado (art. 9a de la Ley
Orgánica del Estado de 1 de enero de 1967). Ahora bien, si se estimase
que la entrega del Sahara no afectaba a la
soberanía o a la integridad territorial española
y que, por tanto, su ratificación no requeriría ni previa ley de las
Cortes ni intervención del jefe del Estado, habría de cumplirse con lo
previsto en el artículo 14.II de la Ley de Cortes, a saber, que éstas
fueran informadas de dicho tratado. A mayores, conviene recordar que
el Acuerdo de Madrid no fue publicado en el Boletín Oficial del Estado, pese a que el Título Preliminar del Código Civil, que materialmente operaba como norma constitucional, así lo exigía.
A esta ilegalidad, según el Derecho nacional, se suma su ilegalidad
internacional. España, como potencia administradora, sólo tenía dos
opciones para liberarse de su responsabilidad: proceder a la
descolonización, y eso sólo podía hacerse mediante un referéndum de
autodeterminación, o no descolonizar pero transferir la administración
del territorio al Consejo de Administración Fiduciaria, de acuerdo con
el artículo 77.1.c de la Carta de las Naciones Unidas. España pretendió
descolonizar sin hacer ninguna de las dos cosas, por lo que incurrió en
una doble ilegalidad".
Es absolutamente ilegal que España transfiriera unilateralmente su cualidad de potencia administradora a una entidad tripartita
[15]. Y hay que recordar que la resolución 3458 B de la Asamblea General de la ONU, de 10 de diciembre de 1975
[16],
exige a los firmantes del acuerdo tripartito de Madrid que cumplan con
lo que el acuerdo evita: la celebración de un referéndum de
autodeterminación.
Al final, la guerra. Y sus consecuencias
La primera visita de estado que hizo el rey fue a Estados Unidos, entre
el 2 y el 6 de junio de 1976, siendo presidente Gerald Ford.
Para entonces, la guerra entre el Polisario y las fuerzas armadas marroquíes y mauritanas era ya una realidad sangrienta.
El
Polisario, creado a imagen y semejanza del sanguinario Frente de Liberación Nacional argelino (FLN), y equipado por Argelia,
resultó un movimiento ferozmente inhumano, quizás como derivada de su
componente marxista. A Mauritania la hizo retirarse de la lucha en
apenas dos años. A Marruecos le costó muchos más años asegurar
militarmente gran parte del territorio, y
millones de dólares
americanos y saudíes, además de lastrar su economía por décadas, el
levantar los inmensos muros defensivos y equiparlos.
El origen de los muros está en la sangrienta carga que el Polisario impuso a las FAR (Fuerzas Armadas Reales). Por ello,
en
1981, Marruecos, aconsejado por militares israelíes, comenzó la
construcción de un muro de arena con vigilancia electrónica: el proyecto Medusa.
Pero no era suficiente y el General Dlimi, uno de los pocos hombres de
confianza de Hassan II, entró en tratos con Lucien Becker, director de
la consultora francesa, quien propuso que Marruecos construyese una bomba atómica.
Los marroquíes estaban convencidos de que los fosfatos, abundantes en
su subsuelo, podían transformarse en uranio enriquecido. En un informe,
Becker propuso la formación de sociedades instrumentales, sobre todo en
Francia y en Gran Bretaña, para disimular la construcción nuclear. El
consultor calculó el coste del proyecto en 30 millones de dólares. A
cambio del dinero y del esfuerzo, Rabat recibiría, según el consultor,
no sólo la derrota definitiva del Polisario, sino, también, la hegemonía
regional. El proyecto, que se bautizó como
Gazogène, no se realizó por diversos motivos económicos y políticos.
También España pagó en sangre la situación creada. Veamos algunos de los crímenes polisarios
[17].
Raimundo López, electricista de Fos Bucraa, fue asesinado el 10 de enero de 1976 en un atentado terrorista, y su compañero Francisco Jiménez quedó ciego.
El 7 de abril de 1977 fue ametrallado el pesquero Pinzales, causándole varios heridos graves.
El pesquero Cansado Palomas fue abordado
el 22 de abril de 1978, capturando el Polisario ocho tripulantes, los
cuales estuvieron secuestrados hasta el 14 de octubre del mismo año,
recibiendo muy malos tratos.
El pesquero Tela fue ametrallado el 16 de agosto de 1978, su patrón Parrilla Curbelo, herido, consiguió huir salvando el barco.
El Cruz del Mar fue abordado 28 de noviembre de 1978 y, de sus diez tripulantes, siete fueron asesinados, incluido el muchacho de catorce años Sebastián Cañada García. Los otros tres se salvaron huyendo a nado [18]. El barco fue volado.
El 1 de noviembre de 1980 el Mencey de Abona desapareció con catorce pescadores estando la mar en calma. Quince días después un pesquero coreano encontró, en aguas saharauis, dos de sus tripulantes muertos, atados de pies y manos.
El barco congelador Montrove desapareció, con 16 hombres a bordo y habiendo buena mar, el 19 de julio de 1984. Posiblemente fue volado.
También se sospecha que fue volado, el 12 de diciembre de 1984, el pesquero Islamar III, con 28 tripulantes a bordo.
El pesquero Junquito y la patrullera Tagomago fueron ametrallados desde tierra el 22 de septiembre de 1985, muriendo un cabo y siendo heridos dos marineros y siete pescadores. Los polisarios atacantes fueron capturados por los marroquíes.
En el ataque contra el pesquero Los Andes, ocurrido el 22 de julio de 1986, fue muerto otro pescador. Y lo mismo ocurrió con el Puente Canario el 10 de septiembre del mismo año.
Hubo más, pero no son de dominio público y no puedo concretar datos.
A las muertes, heridas y daños en las cosas hay que añadir el expolio
del banco pesquero sahariano por parte de Marruecos, habiéndonos
expulsado en la práctica de él y teniendo que pagar un alto precio por
cada licencia que graciosamente nos concede.
Otra agresión, indirecta, por supuesto, es la inmigración ilegal. Desde
las playas saharauis parten la mayoría de las “pateras” que llegan a las
Canarias. Marruecos, sabido es, no solo no persigue el tráfico, antes
bien, lo alienta: crea problemas a España, se los quita a él y es fuente
de ingresos. Inmigración ilegal y contrabando de droga afectan igual, e
incluso mucho más, a la Península.
La apropiación de aguas internacionales tiene otra pesada derivada para
España: ha impedido nuestras prospecciones petrolíferas, siendo otras
naciones las agraciadas con las concesiones que se atribuye Marruecos.
Por supuesto, las reclamaciones sobre Ceuta, Melilla, Perejil y… lo que haga falta, han ido aumentando.
Los intereses en la zona
Ya se ha comentado la creación de una grandiosa base norteamericana al
Norte del Sahara, frente a Fuerteventura, como sede del AFRICOM. Pero
Estados Unidos tiene muchísimos más intereses, empezando por los de toda
África que ese mando militar tiene que cuidar y terminando por los
específicos de Marruecos, covigilante, con Gibraltar, del estrecho de
más tráfico del mundo, y estado “occidental” dentro del inestable Magreb
amenazado por el integrismo islamista.
Las multinacionales
petroleras Total, Fina, Elf y un consorcio de empresas norteamericanas
están haciendo prospecciones en aguas saharauis [los
indepes canarios, financiados por Marruecos, no protestan por esto,
solo protestan por las prospecciones de Repsol en aguas españolas]
e instalando plataformas para la extracción del crudo. Y muchas de las
riquezas del subsuelo saharaui (fosfatos, uranio, etc) revierten en
manos americanas.
Hemos de recordar que el Sahara
occidental es rico en importantes yacimientos de petróleo, gas, uranio,
vanadio, zinc, magnetita, oro, plomo, hierro (se estima que hay un
yacimiento con 70 millones de toneladas)... y los mayores del mundo en
fosfatos, con unas reservas estimadas en más de 1.100 millones de metros
cúbicos de roca fosfática; sólo de la explotación a cielo abierto de
Bucraa (268 km cuadrados; unas 10.000 toneladas según ciertas fuentes)
se extraen anualmente tres millones de toneladas de roca fosfática, a pesar de lo cual, en diciembre de 2002 la SEPI renunció a formar parte del accionariado de la compañía FosBucraa.
A todo ello, además, hay que unir el importantísimo recurso de la pesca
(incluso la URSS reconoció la autoridad “de facto” de Marruecos sobre
las aguas saharauis). Y, en el futuro, de la agricultura, pues hay
grandes reservas de agua en el subsuelo.
Con relación a los fosfatos, el famoso miembro de la CIA
Luis Manuel González-Mata,
hizo un profundo estudio de la incidencia de ellos en el mundo
[19],
dando por sentado que el “arma del hambre” existe. A este respecto,
Kissinger hizo en 1970 un comentario escalofriante:
“Controla el petróleo y controlarás las naciones; controla los alimentos y controlarás a los pueblos”
(National Security Study Memorandum 200 -NSSM- 200, un proyecto secreto
de 1974)
[20]. Poniéndonos a finales de los años setenta del siglo
pasado, las explotaciones agrícolas mundiales retiraban de las tierras
cultivadas 450 millones de toneladas de fosfatos al año, mientras que
solo se restituían 23 mediante fertilizantes; en 1975, un país
desarrollado utilizaba una media de 60 kilos de abono por habitante,
media que se reducía a 7 en los países del tercer mundo;
Estados
Unidos ya controlaba por entonces, gracias a la empresa Phosrok y su
filial Phoschem un tercio de la producción mundial de abonos fosfatados,
lo que les permitió, entre 1974 y 1975, subir el precio de la tonelada
de 12 a 68 dólares.
Por otra parte está Francia. Esto es tan obvio que, prácticamente, con citar un titular de prensa se resume todo.
"VILLEPIN LO CONFIESA: FRANCIA ES EL ABOGADO MÁS FERVOROSO DE MARRUECOS". El primer ministro francés, hechura de Jacques Chirac
[21], reconoce en una entrevista que
Francia es el mayor aliado de Marruecos en la Unión Europea. Lo que no dice, pero se sabe por experiencia, es que esa alianza se hace a costa de España”
[22].
Es obligado mencionar que Chirac, como la mayoría de los dirigentes
franceses, era masón, con lo que, de nuevo, vuelve a aparecer la
masonería internacional en esta escena.
Pero, no solo hay intereses extranjeros en la zona,
también el grupo de presión de los españoles que los tienen en Marruecos ha aumentado. Y los mismos son de muchos tipos. A todos ellos, periódicamente, el rey alauí les reconoce sus servicios
[23].
La evolución de la situación legal
En abril de 2007 saltó a la prensa el escándalo de que el Gobierno Español de
Rodríguez Zapatero, en relación con la pesca, daba carta de naturaleza y
aceptaba las pretensiones marroquíes de propiedad sobre las aguas saharauis [24].
Como en casi todo lo que hace, la diplomacia marroquí “no da puntada
sin hilo”, por eso, en la mayoría de los casos, lo menos importante es
el huevo y lo que se busca es el fuero. Aceptar el que Marruecos reparta
licencias de pesca, o de prospecciones petrolíferas, es aceptar que el
Reino Alauí tiene soberanía sobre esas aguas internacionales o sometidas
a descolonización. Y lo mismo hay que decir con relación al reciente
caso de Aminetu Haidar: detrás de los engaños y vergonzosas
manipulaciones e imposiciones a nuestros gobernantes está el que
Marruecos ha tratado, y conseguido, que España reconozca
[25],
y la Comunidad Internacional con ella, que en Marruecos impera
únicamente la ley marroquí, dando carta de naturaleza, por vía de hechos
consumados, a lo que meramente es una ocupación ilegal y en contra de
los mandatos de la ONU.
Y todo ello sin olvidarnos de los numerosos “trágalas” a los que somete
el rey de Marruecos a nuestros políticos: todos, “del rey abajo ninguno”
sin falta, han de posar en las fotos oficiales delante de mapas de
Marruecos que incluyen el Sahara y, en ocasiones, Canarias. Sin duda su
fina sensibilidad soporta cosas peores.
Y con relación al Referendum, clave en el narcotizado proceso de
descolonización, Marruecos, con la inestimable ayuda de Estados Unidos y
Francia, sigue eludiéndolo.
El
“Plan Baker II”, elaborado bajo la dirección de la ONU, era un
documento aceptado por el reino alauí y el Frente Polisario en el que
se preveía una autonomía transitoria para el Sahara bajo la ocupación
marroquí, hasta la celebración del referendum de autodeterminación en
el que el pueblo saharaui decidiría sobre su futuro político. Pero
Rabat, de manera unilateral, ha hecho pública su intención de presentar
ante la ONU su propio plan de anexión pura y dura, en el que no se
contempla ninguna posibilidad para la independencia de los saharauis.
Zapatero ha calificado esta iniciativa marroquí como una “buena oportunidad”, manifestando así su apoyo expreso.
Desgraciadamente, así están las cosas, pero, como cualquier mala
situación, aun pueden empeorar, sobre todo si nuestros políticos y
hombres de estado no hacen nada para evitarlo.
Y deben hacerlo, por justicia y por autodefensa.
José María Manrique
[1] Así sonaba la pronunciación de “saharauis". También se pronunciaba Sájara (Sahara) y Sagia (Saguia)
[2] “Del autoritarismo a la democracia, estudios de política exterior
española”, por Juan Carlos Jiménez y Charles Powell; pag 33. Silex
Ediciones. Madrid, 2007.
A,
B.
Los Mountbattens (antes los alemanes Battenbergs) son parientes de sangre de los Rothschilds.
[3] Para celebrar el citado referéndum de autodeterminación se
confeccionaría el oportuno censo, denominado “censo español de 1974”.
[4] El 20 de mayo de 1973 se produjo el primer ataque del Polisario en
el pozo de Janquel Quesat, a 42 km. al norte de Edchera. A partir del 26
de enero de 1974 se produjeron diversos ataques en la zona de Tifariti,
Hausa y Edchera. Este año
las Fuerzas Armadas Reales (FAR)
marroquíes desplegaron la famosa Brigada del Golán, que había combatido
en Siria contra Israel, y otras unidades, al sur del río Draa.
En
la noche del 17 de diciembre de 1974 se produjo un hostigamiento
polisario al puesto de Tifariti; a consecuencia de una emboscada
posterior a una unidad de la Policía Territorial, esta unidad tuvo un
muerto, 8 heridos y 2 desaparecidos (A);
en el consiguiente contraataque de una patrulla de nómadas y dos
secciones legionarias del 3er Tercio murió el Sargento 1º Legionario D.
José Carazo Orellana y resultaron heridos un cabo y un legionario.
El 21 de enero de 1975, el marroquí FLUS (Frente de Liberación y Unidad
del Sahara) realizó su primera acción armada contra un puesto de la
Policía Territorial, en la carretera de salida de Aaiún a Smara.
Dos meses después, el 22 de marzo, se arrojaron varias granadas de mano
contra el cuartel de la Policía Territorial en Aaiún, con el resultado
de 36 heridos. Los agresores confesaron pertenecer al FLUS.
Echdiría y Mahbes fueron atacados con armas automáticas el 4 de mayo. Rabat atribuyó el hecho al FLUS.
Dos patrullas de “Tropas Nómadas” fueron capturados por el Frente
Polisario, al ser traicionados los “europeos” por los soldados nativos.
Murió el soldado Ángel Moral Moral y quince españoles más permanecieron
presos cuatro largos meses, en ocasiones en territorio argelino y
sufriendo malos tratos. Ocurrió el 10 de mayo de aquel 1975. El Polisario (Frente Popular para la Liberación del Sahara y Río de Oro) era, en la práctica, una creación de Argelia, aunque contaba con el apoyo mayoritario saharaui.
Dos días después, el FLUS atacó a una patrulla del 3º Tercio de La
Legión, hiriendo a dos legionarios en la zona de dunas situada entre El
Aaiún y Cabeza de Playa.
El 15 de mayo fueron capturados tres marroquíes que iban a atentar
contra la emisora de radio de Aaiún; Hausa, población del interior, fue
atacada por fuerzas del FLUS, lanzándose dos misiles antiaéreos
portátiles SAM-7 soviéticos contra dos helicópteros UH-1D españoles,
que los esquivaron.
El 17 varios camiones civiles fueron ametrallados cerca de Haunía, causando un muerto y un herido.
El 20 fue desactivado un paquete explosivo colocado cerca del Casino
Militar de El Aaiún; se detuvo a los terroristas marroquíes. Terminó
mayo con la ocupación temporal de Guelta Zemur por el Polisario, el día
23, con deserción de nativos de la Policía Territorial y sin causar
bajas.
El 8 de junio se capturó la 11 Compañía del VII Batallón Meharista
marroquí, cerca de Mahbes y 30 kilómetros dentro de territorio español.
Se rindió al verse cercada por legionarios del 4º Tercio.
Al día siguiente Tah fue atacado por otra compañía marroquí; más al
interior, en Hausa, ocho marroquíes desertaron de sus unidades.
El 21 se repitió el ataque a Tah, sufriendo los marroquíes dos bajas.
Tres días después una mina alauita mató al Teniente Luis Gurrea, al
Sargento Diego Cano y a los Artilleros José Otero y Miguel Casanova.
El 25 de julio una pareja de aviones T-6, que habían descubierto una
patrulla marroquí dentro de nuestro territorio, fueron atacados con dos
SAM-7, los cuales sortearon; ese mismo día los polisarios ocuparon
temporalmente el abandonado puesto de Guelta Zemmur.
El 3 de agosto el FLUS atacó en Hausa a una patrulla paracaidista española, muriendo el Cabo 1º Joaquín Ibarz.
En Hagunía fue capturado, el día 22, un destacamento del Ejército
Marroquí por la patrulla “Grillo” del 4º Tercio. Ese mismo mes
terroristas marroquíes pusieron tres artefactos trampa en Aaiún, matando
a cuatro policías territoriales y al hijo de un dirigente político,
todos nativos.
El 2 de octubre una mina destrozó el vehículo del Capitán Jaime Perote y
el legionario conductor, al sur de Sebjat Tah, resultando heridos
ambos. A la semana siguiente, en la zona fronteriza de Hasi Tah, tres
vehículos de la7ª Cía de la VIII Bandera penetraron en un campo de
minas, muriendo legionario Manuel Torres Álvarez, y siendo heridos el
Capitán Martínez Illescas, el Tte. Tapia, el Cabo 1º López Puente y a
los legionarios Vázquez Arias y López de Alba Ruiz.
Poco después, prácticamente desaparecieron las actuaciones del Polisario, hasta la retirada de España del Territorio.
[5] "Los servicios de inteligencia españoles", de Antonio Díaz Fernández, página 175; Alianza Editorial. Madrid, 2005.
[6] "Los servicios de inteligencia españoles", de Antonio Díaz Fernández, página 176; Alianza Editorial. Madrid, 2005.
[7] Según la revista “La Gaceta Ilustrada”, nº 1154 de 19 de noviembre de 1978, y otras fuentes.
[8] "Servicios de inteligencia españoles", de Antonio Díaz Fernández, página 176; Alianza Editorial. Madrid, 2005.
[9] Revista “Interviú” nº 368, de 1 de junio de 1983. El número que fue
secuestrado y hoy su rastro es difícil encontrarlo en la “red”, de cuyas
páginas ha sido borrado;
véase.
[10] Abraham ben Elazarm o Heinz Alfred Kissinger, más conocido como
Henry Kissinger, era un judío alemán nacido en Fürth (Baviera) en 1923.
Con veinte años (1943, en plena guerra entre EE.UU y Alemania) se
nacionalizó norteamericano. Siempre estuvo muy relacionado con el Centro
de Estudios y Proyectos de la
Fundación Rockefeller, de la que
obtuvo una beca en 1947, tras pasar por Alemania con las fuerzas de
ocupación y ser, a pesar de su empleo de sargento, administrador de la
ciudad de Bensheim; durante esta etapa estuvo acusado de ser espía
soviético. En sus memorias ("The White House years", Editorial
Atlantida, Buenos Aires,1979; por cierto, no dedica ni una palabra a
Carrero) reconoce que quien más influyó en su vida fue
Nelson Rockefeller, quien le introdujo en la política de alto nivel en 1955. Con el tiempo fue, junto con
Zbigniew Brzezinski, uno de los dos principales estrategas e ideólogos de la
Comisión Trilateral. Los españoles debemos recordar que se entrevistó con el Almirante Carrero la víspera de su asesinato; curiosamente,
aquel 1973 recibió el Premio Nobel de la Paz
junto con el norvietnamita Le Duc Tho (como la guerra se prolongó a
pesar de los acuerdos de paz, Led Duc Tho renunció al millonario premio,
pero Kissinger prefirió conservar el dinero).
A
[11] Los servicios de inteligencia españoles, de Antonio Díaz Fernández, página 176; Alianza Editorial. Madrid, 2005.
[12] ANIVERSARIO DE UNA VIL TRAICIÓN.
[13]
Los Acuerdos de Madrid, inmorales, ilegales y políticamente suicidas, por Carlos Ruiz Miguel.
[14] "Los Acuerdos de Madrid, inmorales, ilegales y políticamente suicidas", por Carlos Ruiz Miguel.
[15]
Dictamen del Secretario General Adjunto de Asuntos Jurídicos, y Asesor Jurídico de la ONU, emitido el 29 de enero de 2002.
[16]
UNA DOCUMENTACIN ESENCIAL PARA CONOCER EL SHARA OCCIDENTAL
[17]
El Sáhara que yo viví.
[18]
http://www.azarug.org/debate/viewthr...tion=printable
[19] Les vrais maîtres du monde, de Luis Manuel González-Mata, Editorial Grasset & Fasquelle, París, 1979.
[20] INFORME “NSSM 200” o “
INFORME KISSINGER”.
[21]
La masonería en Francia: Giscard, Chirac, Simone Weil… y Salvador Allende.
[22] VILLEPIN LO CONFIESA: FRANCIA ES EL ABOGADO MÁS FERVOROSO DE MARRUECOS.
[23]
EL SULTÁN CONDECORA A VARIOS DE SUS 'VASALLOS' ESPAÑOLES.
[24]
Estupor por el "gravísimo gesto sin precedentes" de Zapatero al reconocer la soberanía marroquí del caladero canario-sahariano.
[25]
PESE A QUE LO HIZO POR ESCRITO. El PSOE niega que el Gobierno haya reconocido la soberanía de Marruecos en el Sahara.