Me mosquea que los medios de comunicación oficiales del sistema le hayan
dado tantísima cancha y le hayan hecho la campaña electoral gratis.
Me mosquea que conceda alegremente entrevistas a la BBC, uno de los
medios más capitalistas, neoliberales y globalistas del mundo.
Me mosquea que un miembro de Podemos dé conferencias en una organización tan pro-sistema como la ONU.
Me mosquea que Podemos esté financiado por la Fundación CEPS, del
gobierno venezolano, un gobierno bajo el cual han muerto dos veces más
venezolanos por muerte violenta que represaliados por el franquismo y ya
no digamos mujeres por virulenzia de jenaro. Un gobierno que ha
entrenado y acogido etarras.
Me mosquea que dicha fundación CEPS pague viajes a etarras.
Me mosquea que una miembra de Podemos sea la feminista Beatriz Gimeno, que escribe burradas feministas antinaturales y
destructivas en una revista vasca llamada "Pikara", financiada con
dinero público (tú dinero) por el PNV y Bildu.
Me mosquea que Pablo Iglesias sea un clasista pijoprogre, cuyo único
mérito haya sido pasarse la vida entre facultades y "colectivos" de
ijjjjkierda pero que no tenga ni idea de cómo es el mundo a pie de calle
ni de cómo es el cerebro del currante medio.
Me mosquea que Pablo Iglesias haya dicho "Dios bendiga a América".
Me mosquea que Pablo Iglesias haya elogiado a Zapatero.
Me mosquea que Pablo Iglesias elogie a Malcolm X y a los Panteras Negras.
Me mosquea que Pablo Iglesias haya elogiado a ETA.
Me mosquea que Pablo Iglesias quiera tirar las fronteras de Ceuta y Melilla.
Me mosquea que Pablo Iglesias quiere abolir la categoría legal de "inmigrante ilegal".
Me mosquea que Pablo Iglesias quiera leyes duras contra la "xenofobia" y
el "racismo", es decir, contra todos los que nos oponemos a la
tercermundización de España.
¿Quieres que siga?
jueves, 29 de mayo de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
Apuntes para una crisis (XIV): Infiltrar, controlar, desactivar.
- 12:31:13 -
Luis del Pino
¿Quién quema retratos de los Reyes?
La respuesta a esa pregunta es: ¿y qué más da? Lo que verdaderamente importa no es quién quema los retratos de los Reyes, sino quién paga a los que los queman. En otras palabras, la pregunta verdaderamente relevante es: ¿quién ha puesto en marcha esa campaña y qué objetivos espera conseguir?
Ya advertí en un artículo anterior que los Servicios del Estado tenían información puntual de lo que iba a ocurrir en Gerona, cuando se produjo la quema del primer retrato. A pesar de lo cual no se impidió. Para entender qué está pasando, y qué puede llegar a pasar, es necesario primero comprender algunos aspectos importantes del funcionamiento y objetivos de los Servicios del Estado españoles.
Permítanme que plantee la cuestión comenzando por una pregunta aparentemente irrelevante. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué no existe una extrema derecha en España? ¿Es que acaso la extrema derecha española está formada por personas con menor capacidad organizativa que en otros países o en otras partes del propio espectro político español?
La respuesta es que la extrema derecha no existe en España porque el Estado lleva treinta años dedicando una ingente cantidad de recursos a evitar que pueda llegar a existir. Los servicios de información de la Policía o del CNI han dispuesto de abundante personal específico y de los suficientes medios como para controlar todo lo que se movía a la derecha de Alianza Popular, primero, y del Partido Popular, después. Dentro de la Policía funcionaron, desde finales de los 70, la Brigada Antigolpe y la Brigada de Involución, brigadas en las que, por cierto, jugaron un papel relevante algunos de los mandos policiales cuyos nombres aparecen después en las investigaciones del 11-M. El CNI, por su parte, no escatimó esfuerzos para la infiltración en las extremas derechas de distinto pelaje que han pululado por el panorama político de nuestro país. Por decirlo de manera jocosa, si la extrema derecha no existe en España es porque cinco de cada cuatro afiliados a grupúsculos de extrema derecha trabajan para los propios Servicios del Estado.
Esa tarea de infiltración fue dirigida, desde el principio, a dos objetivos distintos: obtener información sobre los distintos grupos de extrema derecha y asegurar su no consolidación en un partido que pudiera tener una mínima posibilidad de representación parlamentaria. La manera de garantizar que no apareciera una opción electoral sólida de extrema derecha consistió en ir dinamitando desde dentro los grupos existentes, provocando una atomización que, en la práctica, equivale a dejar reducidas a la nada sus aspiraciones electorales. El caso más evidente es el de Falange, donde se indujeron desde fuera escisiones, escisiones de las escisiones y escisiones de las escisiones de las escisiones, hasta conseguir que existieran no menos de media docena de "Falanges" de distintas especies. Lo mismo ha sucedido con los partidos de corte neonazi o con los de orientación lepenista.
Dinamitar desde dentro cualquier grupo que represente una amenaza es sencillo. Cuanto más bunkerizada está una formación política, cuanto más radicales son sus planteamientos, cuanto más antisistema es su discurso, más sencillo resulta aprovechar las debilidades humanas para provocar enfrentamientos personales, luchas por el mando o discusiones puristas sobre los "principios" del partido. Ni siquiera hace falta, en realidad, aprovechar las debilidades de ese grupo que ha sido infiltrado: ¿qué impide, por ejemplo, que dos de tus agentes infiltrados se enzarcen en una lucha ficticia y la disfracen de enfrentamiento ideológico? Esa lucha ficticia, provocada ex-profeso por tus infiltrados, terminará inevitablemente contagiándose al resto del grupo, que no es consciente de estar siendo manipulado. El resultado final es, casi siempre, la desactivación del grupo.
Toda la panoplia de técnicas de infiltración y atomización de grupos potencialmente molestos es conocida y está estudiada, y se aplica tanto a formaciones políticas como, también, a grupos de carácter violento o con tentaciones terroristas. Y esas técnicas no sólo se han aplicado en España a la desarticulación de la extrema derecha. El mismo procedimiento se ha seguido, desde los Servicios del Estado, con todas las organizaciones situadas a la izquierda del PCE, primero, y de IU, después.
¿Es lícito que los Servicios del Estado dediquen sus esfuerzos a impedir que puedan consolidarse determinadas opciones políticas? La verdad es que se trata de una discusión interesante. Por un lado, muchos nos sentiríamos tentados de felicitarnos de que se inviertan recursos públicos en evitar el crecimiento de los extremismos. ¿A quién puede parecerle mal, por ejemplo, que se evite a cualquier precio que el nazismo pueda resurgir de sus cenizas?
El problema surge cuando esa labor de infiltración y control se extiende a otros ámbitos del espectro político o de los movimientos ciudadanos. No me consta (y por tanto no puedo afirmarlo) que los Servicios del Estado hayan dinamitado también, por ejemplo, los partidos de corte ecologista. Pero, si uno analiza el panorama actual de esos partidos dentro del espectro político español, resulta muy llamativa la proliferación de movimientos, muy al estilo de lo que sucede con Falange. La pregunta inevitable es: ¿esa proliferación de movimientos ecologistas es casual, o también ha sido inducida desde los Servicios del Estado para evitar la aparición de un partido ecologista fuerte?
Donde sí me consta que los Servicios del Estado han actuado de manera consciente es, por ejemplo, en el campo de las asociaciones de víctimas del terrorismo, donde se ha intentado aplicar exactamente las mismas técnicas de infiltración y control para desactivar la resistencia a la Hoja de Ruta puesta en marcha tras el 11-M. Aunque, en este caso, el fracaso de esa labor de neutralización de las víctimas ha sido clamoroso.
Y aquí es donde surge el dilema moral. Si la infiltración y desactivación de los movimientos de corte neonazi nos parece a todos un objetivo loable, ¿podemos decir lo mismo de la infiltración y desactivación de los partidos ecologistas o de las asociaciones de víctimas? ¿Qué sucede cuando los Servicios del Estado, en lugar de limitar su actividad de infiltración a los grupos potencialmente peligrosos, amplía el ámbito de su actuación y comienza a dinamitar cualquier tipo de partido, o de movimiento ciudadano, que represente un peligro para el poder de turno o para el simple statu quo?
Esa posible conversión de los Servicios del Estado en un instrumento de dominación social es la primera de las grandes preguntas que cabría plantearse con respecto al papel de esos Servicios del Estado en nuestro actual sistema democrático. En términos abstractos, cabría plantear esa pregunta de la forma siguiente: ¿están haciendo esos Servicios del Estado cosas que no deberían hacer en un régimen democrático?
Pero hay una segunda pregunta muchísimo más inquietante que ésa, y que enlaza directamente con las reflexiones que apuntaba al principio del artículo. En términos abstractos, la pregunta sería: ¿están dejando de hacer los Servicios del Estado otras cosas que sí deberían hacer? Dicho así, no suena muy inquietante, ¿verdad? Pero déjenme que les plantee la pregunta en términos más concretos:
Sabemos que los Servicios del Estado han invertido una ingente cantidad de recursos en desarticular esas potenciales amenazas al Estado llamadas "extrema derecha" y "extrema izquierda". ¿Podría alguien explicarnos, entonces, por qué no se ha invertido una cantidad de recursos similar en infiltrar, controlar y desactivar esas otras amenazas al Estado llamadas "nacionalismos radicales"?
¿Por qué los Servicios del Estado no han invertido sus esfuerzos en infiltrar, controlar y dinamitar, por ejemplo, los movimientos nacionalistas radicales en Galicia, en Cataluña o en el País Vasco? ¿De quién han partido las órdenes para desarticular a cualquier precio a la extrema derecha y a la extrema izquierda, al mismo tiempo que se "dejaba hacer" a organizaciones políticas cuya vocación declarada es la voladura de la Constitución y la ruptura de la Nación española? ¿Por qué se han dedicado los esfuerzos a dinamitar, por ejemplo, a la AVT, en lugar de a ERC?
La pregunta es todavía más inquietante cuando se constata que, en realidad, los Servicios del Estado sí que se han infiltrado desde hace treinta años en los movimientos nacionalistas radicales. Pero esa labor de infiltración no se ha dirigido a acabar con esos movimientos, sino justamente a lo contrario: a consolidarlos en una opción con posibilidades electorales. Dejando aparte el caso vasco, donde el fenómeno terrorista hace que la situación sea infinitamente más compleja, en Cataluña y en Galicia la labor de los Servicios del Estado ha ido dirigida, precisamente, a consolidar ERC y BNG como opciones nacionalistas radicales. En Cataluña, por ejemplo, se ha puesto especial cuidado en evitar que una dispersión del voto independentista radical diera al traste con las posibilidades electorales de ERC. En Galicia, donde el BNG está compuesto de una multiplicidad de grupúsculos que serían presa fácil de una operación de atomización bien diseñada, se ha intentado por todos los medios consolidar esos grupúsculos en un frente unificado que garantizara la obtención de representación parlamentaria.
Así que podemos replantear la pregunta anterior de una manera mucho más cruda: ¿Por qué los Servicios del Estado no sólo no han dinamitado, sino que han contribuido a mantener los nacionalismos radicales? ¿Para qué es útil, a quién sirve, el mantenimiento de la presión nacionalista? ¿Quién marca, en realidad, los objetivos de los Servicios del Estado? ¿Estamos seguros de que los Servicios del Estado trabajan realmente para el Estado?
Volvamos ahora a la cuestión que planteaba al principio y analicemos lo que está pasando en Cataluña, y en toda España, con la ofensiva contra la Corona. Esas quemas de imágenes de los Reyes no son algo improvisado. Se trata, por el contrario, de una campaña perfectamente orquestada y perfectamente temporizada.
Una campaña que dio comienzo con el inexplicable secuestro de la revista El Jueves, secuestro que dio publicidad a una viñeta que, de no ser por ello, nunca hubiera llegado a ser vista por un número significativo de personas. Campaña que ha continuado con la aprobación de mociones en favor de la III República por parte de PSOE e IU en diversos ayuntamientos. Campaña que tiene su plasmación gráfica más llamativa en esas quemas de retratos de los Reyes.
Decía al principio que la primera de las quemas, en Gerona, era conocida por los Servicios del Estado antes de que se produjera, a pesar de lo cual no se impidió. Permítanme que vaya un poco más lejos y que pregunte con toda la crudeza: ¿están participando colaboradores de los Servicios del Estado en la organización o implementación de esa campaña de quema de retratos? ¿Están participando en esas quemas, directa o indirectamente, algunas de las personas que trabajan para esos Servicios del Estado desde el ámbito de las organizaciones independentistas radicales catalanas? ¿Qué información tiene, por ejemplo, el CNI sobre los movimientos que han hecho posible esa campaña?
Si yo fuera el PP, solicitaría por vía parlamentaria que se remita a la Comisión de Secretos Oficiales toda la documentación que el CNI haya elaborado para analizar o informar de esos ataques contra la institución monárquica. Y creo que tampoco estaría de más que alguien iniciara las acciones judiciales oportunas para que quedara constancia de quién o quienes están permitiendo esas quemas. Por ejemplo, creo que sería muy interesante conocer cuál es la cadena de mando que permitió que la primera de las quemas se produjera en Gerona. Más que nada, para que cada cual tenga que hacer frente a sus responsabilidades cuando llegue el momento de pedirlas.
La pregunta que quedaría por responder es la siguiente: ¿qué objetivo se persigue con esa campaña de ataque contra la figura de los Reyes? En realidad, no es un único objetivo, sino varios. Entre otras cosas, pretenden disfrazar de ataque a la Monarquía lo que no es sino un asalto frontal, a bayoneta calada, tanto a la Nación como al edificio constitucional en que ésta se plasma. Pero responder en condiciones a esa pregunta nos llevaría muy lejos, así que dejaremos el análisis para un futuro artículo.
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/apuntes-para-una-crisis-xiv-infiltrar-controlar-desactivar-2429/
¿Quién quema retratos de los Reyes?
La respuesta a esa pregunta es: ¿y qué más da? Lo que verdaderamente importa no es quién quema los retratos de los Reyes, sino quién paga a los que los queman. En otras palabras, la pregunta verdaderamente relevante es: ¿quién ha puesto en marcha esa campaña y qué objetivos espera conseguir?
Ya advertí en un artículo anterior que los Servicios del Estado tenían información puntual de lo que iba a ocurrir en Gerona, cuando se produjo la quema del primer retrato. A pesar de lo cual no se impidió. Para entender qué está pasando, y qué puede llegar a pasar, es necesario primero comprender algunos aspectos importantes del funcionamiento y objetivos de los Servicios del Estado españoles.
Permítanme que plantee la cuestión comenzando por una pregunta aparentemente irrelevante. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué no existe una extrema derecha en España? ¿Es que acaso la extrema derecha española está formada por personas con menor capacidad organizativa que en otros países o en otras partes del propio espectro político español?
La respuesta es que la extrema derecha no existe en España porque el Estado lleva treinta años dedicando una ingente cantidad de recursos a evitar que pueda llegar a existir. Los servicios de información de la Policía o del CNI han dispuesto de abundante personal específico y de los suficientes medios como para controlar todo lo que se movía a la derecha de Alianza Popular, primero, y del Partido Popular, después. Dentro de la Policía funcionaron, desde finales de los 70, la Brigada Antigolpe y la Brigada de Involución, brigadas en las que, por cierto, jugaron un papel relevante algunos de los mandos policiales cuyos nombres aparecen después en las investigaciones del 11-M. El CNI, por su parte, no escatimó esfuerzos para la infiltración en las extremas derechas de distinto pelaje que han pululado por el panorama político de nuestro país. Por decirlo de manera jocosa, si la extrema derecha no existe en España es porque cinco de cada cuatro afiliados a grupúsculos de extrema derecha trabajan para los propios Servicios del Estado.
Esa tarea de infiltración fue dirigida, desde el principio, a dos objetivos distintos: obtener información sobre los distintos grupos de extrema derecha y asegurar su no consolidación en un partido que pudiera tener una mínima posibilidad de representación parlamentaria. La manera de garantizar que no apareciera una opción electoral sólida de extrema derecha consistió en ir dinamitando desde dentro los grupos existentes, provocando una atomización que, en la práctica, equivale a dejar reducidas a la nada sus aspiraciones electorales. El caso más evidente es el de Falange, donde se indujeron desde fuera escisiones, escisiones de las escisiones y escisiones de las escisiones de las escisiones, hasta conseguir que existieran no menos de media docena de "Falanges" de distintas especies. Lo mismo ha sucedido con los partidos de corte neonazi o con los de orientación lepenista.
Dinamitar desde dentro cualquier grupo que represente una amenaza es sencillo. Cuanto más bunkerizada está una formación política, cuanto más radicales son sus planteamientos, cuanto más antisistema es su discurso, más sencillo resulta aprovechar las debilidades humanas para provocar enfrentamientos personales, luchas por el mando o discusiones puristas sobre los "principios" del partido. Ni siquiera hace falta, en realidad, aprovechar las debilidades de ese grupo que ha sido infiltrado: ¿qué impide, por ejemplo, que dos de tus agentes infiltrados se enzarcen en una lucha ficticia y la disfracen de enfrentamiento ideológico? Esa lucha ficticia, provocada ex-profeso por tus infiltrados, terminará inevitablemente contagiándose al resto del grupo, que no es consciente de estar siendo manipulado. El resultado final es, casi siempre, la desactivación del grupo.
Toda la panoplia de técnicas de infiltración y atomización de grupos potencialmente molestos es conocida y está estudiada, y se aplica tanto a formaciones políticas como, también, a grupos de carácter violento o con tentaciones terroristas. Y esas técnicas no sólo se han aplicado en España a la desarticulación de la extrema derecha. El mismo procedimiento se ha seguido, desde los Servicios del Estado, con todas las organizaciones situadas a la izquierda del PCE, primero, y de IU, después.
¿Es lícito que los Servicios del Estado dediquen sus esfuerzos a impedir que puedan consolidarse determinadas opciones políticas? La verdad es que se trata de una discusión interesante. Por un lado, muchos nos sentiríamos tentados de felicitarnos de que se inviertan recursos públicos en evitar el crecimiento de los extremismos. ¿A quién puede parecerle mal, por ejemplo, que se evite a cualquier precio que el nazismo pueda resurgir de sus cenizas?
El problema surge cuando esa labor de infiltración y control se extiende a otros ámbitos del espectro político o de los movimientos ciudadanos. No me consta (y por tanto no puedo afirmarlo) que los Servicios del Estado hayan dinamitado también, por ejemplo, los partidos de corte ecologista. Pero, si uno analiza el panorama actual de esos partidos dentro del espectro político español, resulta muy llamativa la proliferación de movimientos, muy al estilo de lo que sucede con Falange. La pregunta inevitable es: ¿esa proliferación de movimientos ecologistas es casual, o también ha sido inducida desde los Servicios del Estado para evitar la aparición de un partido ecologista fuerte?
Donde sí me consta que los Servicios del Estado han actuado de manera consciente es, por ejemplo, en el campo de las asociaciones de víctimas del terrorismo, donde se ha intentado aplicar exactamente las mismas técnicas de infiltración y control para desactivar la resistencia a la Hoja de Ruta puesta en marcha tras el 11-M. Aunque, en este caso, el fracaso de esa labor de neutralización de las víctimas ha sido clamoroso.
Y aquí es donde surge el dilema moral. Si la infiltración y desactivación de los movimientos de corte neonazi nos parece a todos un objetivo loable, ¿podemos decir lo mismo de la infiltración y desactivación de los partidos ecologistas o de las asociaciones de víctimas? ¿Qué sucede cuando los Servicios del Estado, en lugar de limitar su actividad de infiltración a los grupos potencialmente peligrosos, amplía el ámbito de su actuación y comienza a dinamitar cualquier tipo de partido, o de movimiento ciudadano, que represente un peligro para el poder de turno o para el simple statu quo?
Esa posible conversión de los Servicios del Estado en un instrumento de dominación social es la primera de las grandes preguntas que cabría plantearse con respecto al papel de esos Servicios del Estado en nuestro actual sistema democrático. En términos abstractos, cabría plantear esa pregunta de la forma siguiente: ¿están haciendo esos Servicios del Estado cosas que no deberían hacer en un régimen democrático?
Pero hay una segunda pregunta muchísimo más inquietante que ésa, y que enlaza directamente con las reflexiones que apuntaba al principio del artículo. En términos abstractos, la pregunta sería: ¿están dejando de hacer los Servicios del Estado otras cosas que sí deberían hacer? Dicho así, no suena muy inquietante, ¿verdad? Pero déjenme que les plantee la pregunta en términos más concretos:
Sabemos que los Servicios del Estado han invertido una ingente cantidad de recursos en desarticular esas potenciales amenazas al Estado llamadas "extrema derecha" y "extrema izquierda". ¿Podría alguien explicarnos, entonces, por qué no se ha invertido una cantidad de recursos similar en infiltrar, controlar y desactivar esas otras amenazas al Estado llamadas "nacionalismos radicales"?
¿Por qué los Servicios del Estado no han invertido sus esfuerzos en infiltrar, controlar y dinamitar, por ejemplo, los movimientos nacionalistas radicales en Galicia, en Cataluña o en el País Vasco? ¿De quién han partido las órdenes para desarticular a cualquier precio a la extrema derecha y a la extrema izquierda, al mismo tiempo que se "dejaba hacer" a organizaciones políticas cuya vocación declarada es la voladura de la Constitución y la ruptura de la Nación española? ¿Por qué se han dedicado los esfuerzos a dinamitar, por ejemplo, a la AVT, en lugar de a ERC?
La pregunta es todavía más inquietante cuando se constata que, en realidad, los Servicios del Estado sí que se han infiltrado desde hace treinta años en los movimientos nacionalistas radicales. Pero esa labor de infiltración no se ha dirigido a acabar con esos movimientos, sino justamente a lo contrario: a consolidarlos en una opción con posibilidades electorales. Dejando aparte el caso vasco, donde el fenómeno terrorista hace que la situación sea infinitamente más compleja, en Cataluña y en Galicia la labor de los Servicios del Estado ha ido dirigida, precisamente, a consolidar ERC y BNG como opciones nacionalistas radicales. En Cataluña, por ejemplo, se ha puesto especial cuidado en evitar que una dispersión del voto independentista radical diera al traste con las posibilidades electorales de ERC. En Galicia, donde el BNG está compuesto de una multiplicidad de grupúsculos que serían presa fácil de una operación de atomización bien diseñada, se ha intentado por todos los medios consolidar esos grupúsculos en un frente unificado que garantizara la obtención de representación parlamentaria.
Así que podemos replantear la pregunta anterior de una manera mucho más cruda: ¿Por qué los Servicios del Estado no sólo no han dinamitado, sino que han contribuido a mantener los nacionalismos radicales? ¿Para qué es útil, a quién sirve, el mantenimiento de la presión nacionalista? ¿Quién marca, en realidad, los objetivos de los Servicios del Estado? ¿Estamos seguros de que los Servicios del Estado trabajan realmente para el Estado?
Volvamos ahora a la cuestión que planteaba al principio y analicemos lo que está pasando en Cataluña, y en toda España, con la ofensiva contra la Corona. Esas quemas de imágenes de los Reyes no son algo improvisado. Se trata, por el contrario, de una campaña perfectamente orquestada y perfectamente temporizada.
Una campaña que dio comienzo con el inexplicable secuestro de la revista El Jueves, secuestro que dio publicidad a una viñeta que, de no ser por ello, nunca hubiera llegado a ser vista por un número significativo de personas. Campaña que ha continuado con la aprobación de mociones en favor de la III República por parte de PSOE e IU en diversos ayuntamientos. Campaña que tiene su plasmación gráfica más llamativa en esas quemas de retratos de los Reyes.
Decía al principio que la primera de las quemas, en Gerona, era conocida por los Servicios del Estado antes de que se produjera, a pesar de lo cual no se impidió. Permítanme que vaya un poco más lejos y que pregunte con toda la crudeza: ¿están participando colaboradores de los Servicios del Estado en la organización o implementación de esa campaña de quema de retratos? ¿Están participando en esas quemas, directa o indirectamente, algunas de las personas que trabajan para esos Servicios del Estado desde el ámbito de las organizaciones independentistas radicales catalanas? ¿Qué información tiene, por ejemplo, el CNI sobre los movimientos que han hecho posible esa campaña?
Si yo fuera el PP, solicitaría por vía parlamentaria que se remita a la Comisión de Secretos Oficiales toda la documentación que el CNI haya elaborado para analizar o informar de esos ataques contra la institución monárquica. Y creo que tampoco estaría de más que alguien iniciara las acciones judiciales oportunas para que quedara constancia de quién o quienes están permitiendo esas quemas. Por ejemplo, creo que sería muy interesante conocer cuál es la cadena de mando que permitió que la primera de las quemas se produjera en Gerona. Más que nada, para que cada cual tenga que hacer frente a sus responsabilidades cuando llegue el momento de pedirlas.
La pregunta que quedaría por responder es la siguiente: ¿qué objetivo se persigue con esa campaña de ataque contra la figura de los Reyes? En realidad, no es un único objetivo, sino varios. Entre otras cosas, pretenden disfrazar de ataque a la Monarquía lo que no es sino un asalto frontal, a bayoneta calada, tanto a la Nación como al edificio constitucional en que ésta se plasma. Pero responder en condiciones a esa pregunta nos llevaría muy lejos, así que dejaremos el análisis para un futuro artículo.
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/apuntes-para-una-crisis-xiv-infiltrar-controlar-desactivar-2429/
lunes, 26 de mayo de 2014
Tenéis lo que os merecéis.
¿Queréis populismo chavista? ¿Queréis inmigración? ¿Queréis ver barrios
enteros arrasados por hordas de mandingos? ¿Queréis que os criminalicen
por ser hombres? Que así sea, a mi os aseguro que no me va a pillar nada
de eso, tuvisteis vuestra oportunidad.
España, una nación muerta que no desea ser salvada. Tenéis lo que os merecéis.
España, una nación muerta que no desea ser salvada. Tenéis lo que os merecéis.
Pablito Iglesias/Podemos
jueves, 22 de mayo de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
La Verdad, tarde o temprano, se acaba imponiendo con Golpes de Realidad.
Los Periodistas son una pieza fundamental del Sionismo y la imposición de su Nuevo Orden Mundial.
Difamadores e inquisidores, encubridores y promotores del Genocidio Blanco... lo tienen muy complicado porque la función que realizan para el Sistema se basa en ENGAÑAR a la población, y eso implica ir contra la Verdad y como todos sabemos, nadie puede engañar a todos todo el tiempo.
La Verdad, tarde o temprano, se acaba imponiendo con Golpes de Realidad.
En el Video intentan ENGAÑAR a la población vendiendo que la "multicultura" de las banlieues francesas es muy guay...
REALITY CHECK.
Difamadores e inquisidores, encubridores y promotores del Genocidio Blanco... lo tienen muy complicado porque la función que realizan para el Sistema se basa en ENGAÑAR a la población, y eso implica ir contra la Verdad y como todos sabemos, nadie puede engañar a todos todo el tiempo.
La Verdad, tarde o temprano, se acaba imponiendo con Golpes de Realidad.
En el Video intentan ENGAÑAR a la población vendiendo que la "multicultura" de las banlieues francesas es muy guay...
REALITY CHECK.
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martes, 20 de mayo de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
¿Qué es la llamada "Ilustración Oscura"?
¿Qué es la “Ilustración oscura”?
“Ilustración oscura” (“Dark enlightenment”) es -que yo sepa- un término de acuñación reciente e informal en internet que designaría una especie de “nube” de posiciones ideológicas distribuídas de modo difuso. Abarcaría un conjunto muy heterogéneo de pensadores, científicos, “bloggers”, etc, en general del entorno angloparlante, que comparten un creciente escepticismo o una abierta actitud de reacción frente a lo que podríamos llamar “síntesis progresista” de la Ilustración y la modernidad. Esta nueva taxonomía reaccionaria es, en realidad, muy compleja, incluyendo desde tradicionalistas cristianos a futuristas de la singularidad. Se ha vinculado con la Ilustración oscura, para poner algunos ejemplos, a Razib Kahn, Peter Frost, Steve Sailer, Gregory Cochran y Henry Harpending, Charles Murray, Eliezer Yudkowsky, entre otros.
Dado que yo mismo soy un seguidor de la ilustración oscura, aunque de una parte radicalmente naturalista y secular (soy darwinista en general, no a la carta), lo cual me aleja de algunos puntos de la nube y me acerca más a otros, voy a aprovechar para proponer una versión personal con puntos básicos. Todo es un poco de brocha gorda, debido a la brevedad con la que se trata un asunto tan extenso y difuso. En cursiva, he intentado resumir la opinión de la “síntesis progresista”.
Escepticismo hacia el cosmopolitismo y el humanitarismo
Los estados y las identidades nacionales son fronteras arbitrarias del pasado que es necesario eliminar para llegar, en el porvenir, a la ciudadanía universal y a un gobierno mundial regido por la ética de los derechos humanos.
La humanidad está dividida de facto en grupos étnicos y nacionales con intereses heterogéneos. Probablemente nunca existirá un gobierno mundial y, en consecuencia, tampoco una “Paz perpetua” kantiana entre naciones. De hecho este “particularismo” nacional es lo único que asegura unos niveles aceptables de paz, seguridad, libertad y prosperidad.
Aunque no hay nada negativo en sí en la amabilidad con los extranjeros o en la solidaridad voluntaria, el altruísmo puede volverse de hecho patológico cuando la gente sacrifica sus intereses persiguiendo un ideal humanitario exótico. Por otra parte, se han esgrimido en distintas ocasiones argumentos económicos que discuten los efectos benéficos de la cooperación y la llamada “ayuda al exterior”.
Escepticismo hacia la igualdad de “género”
Las diferencias entre hombres y mujeres son moderadas, inexistentes o debidas a las normas sociales (por ejemplo, el “patriarcado”). Las políticas de la igualdad conseguirán una igualdad de oportunidades y de resultados entre sexos.
Hombres y mujeres difieren notablemente en una multitud de rasgos físicos y cognitivos. Estas diferencias son insoslayables y no es posible atribuirlas en exclusiva a “roles de género” construídos socialmente. Más bien, son un efecto natural de la evolución humana y en particular de la selección sexual. No apoyamos la discriminación sexual, pero la razón por la que hay menos físicas o filósofas, pongamos por caso, no es la opresión y las “amenazas de estereotipo”. Tampoco se debe a la opresión que haya menos hombres estudiando la carrera de humanidades o psicología.
Cabe decir también que las políticas de “igualdad de género” apoyadas en medidas de “discriminación positiva” tienen efectos adversos al dañar la igualdad de oportunidades, e incluso algunas consecuencias inesperadas, como de hecho aumentar las diferencias de personalidad básica entre hombres y mujeres.
Escepticismo hacia la revolución sexual
La reforma de las costumbres sexuales y la retirada de las restricciones tradicionales aumenta nuestra libertad de elegir. Todas las opciones sexuales, liberadas del imperativo reproductivo biológico, son respetables e iguales en valor.
Los costes de la llamada “revolución sexual” son, en realidad, muy altos. La normalización, no sólo de la homosexualidad, sino de comportamientos heterosexuales fuera de la norma tradicional y en su conjunto una cruenta revolución de las costumbres sexuales es en parte responsable de la decadencia de la familia biológica. Esta decadencia es apreciable desde los años sesenta del siglo pasado en el aumento de las enfermedades de transmisión sexual, en la tasa de divorcios, en el crecimiento de los hogares con personas solteras (“una nación decadente se llena de solteros”, decía el ilustrado radical Holbach), o en el aumento exponencial de hogares monoparentales con consecuencias socialmente catastróficas. Que haya un 40% más de infidelidad femenina sólo en los últimos 20 años, por ejemplo, no significa que estemos entrando en un Edén hippy, sino mucho más probablemente que hay menos restricciones para la hipergamia femenina y mas desigualdad reproductiva.
Nota bene. "Desigualdad reproductiva" no significa menos sexo. De hecho, la "revolución sexual" realmente ha podido suponer más sexo, incluso para los hombres de menos status. Roy Baumeister:
Es decir, es posible que la revolución sexual haya traído más sexo para todos, aunque con el coste de hacerlo más artificial. En lo que ha tenido un impacto muy negativo es en las relaciones sentimentales estables entre hombres y mujeres capaces de tener éxito reproductivo.
Reconocimiento de la biodiversidad humana
Las razas humanas no son una realidad biológica sino una construcción social. De existir, las diferencias raciales son superficiales y no afectan a los aspectos profundos de la “humanidad” subyacente. En todo caso, las diferencias visibles se deben a la opresión (normalmente de los europeos).
La especie humana, como explicaba nada menos que el biólogo darwinista Theodosius Dobzhansky, es una especie politípica, lo que significa que las variedades raciales humanas son una realidad biológica insoslayable y no únicamente una “construcción social”. Hay varias "naturalezas humanas". Estas diferencias reflejan historias evolutivas diferentes y afectan rutinariamente aspectos tan heterogéneos como la inteligencia general, las habilidades físicas o las estrategias reproductivas. Ninguna raza es esencialmente superior a otra y todos cabemos en el planeta, pero cualquier visión realista y científica del comportamiento humano ha de tomar en cuenta la biodiversidad humana.
Defensa de la libre investigación y expresión
La libertad de expresión está limitada cuando se suponen afectados grupos o minorías protegidas.
Controlar al científico es un suicidio intelectual y no deben existir temas especialmente protegidos, como las diferencias de género o raciales, las diferencias nacionales en inteligencia general, etc. No está justificado el acoso académico, el desprecio intelectual ni el apagón mediático por razones ideológicas. El único modo válido de refutar un argumento científico o racional consiste en presentar evidencias y argumentos en sentido contrario, y no en apelar a supuestas consecuencias morales.
La revolución naturalista
Por cierto, relacionado con el tema, en 2010, el libertario Charles Murray, autor de The Bell Curve , ha publicado un libro muy interesante sobre la decadencia de América desde los años 60 centrándose en la América blanca en lugar de en las minorías:
Coming Apart: The State of White America, 1960
Charles Murray - Coming Apart: The State of White America, 1960- (download torrent) - TPB
Según él estamos asistiendo a una separación cada vez mayor entre la clase alta, a la que la decadencia social, religiosa, pérdida de valores, de la ética de trabajo, etc. de las últimas décadas ha afectado menos, y una clase baja cada vez más deteriorada; y esto junto a la inmigración está llevando a una creciente separación entre ambos grupos, tanto social y moral como en calidad genética, y en igualdad económica, que está ya conduciendo a los USA a un escenario a lo latinoamérica: las clases altas viviendo en urbanizaciones-gueto rodeadas por un muro con guardias de seguridad que las protejan del resto, dependientes de subsidios estatales, y en lo político una tendencia hacia el totalitarismo, el populismo y una pérdida de libertades individuales.
http://www.burbuja.info/inmobiliaria/temas-calientes/448137-que-llamada-ilustracion-oscura.html
“Ilustración oscura” (“Dark enlightenment”) es -que yo sepa- un término de acuñación reciente e informal en internet que designaría una especie de “nube” de posiciones ideológicas distribuídas de modo difuso. Abarcaría un conjunto muy heterogéneo de pensadores, científicos, “bloggers”, etc, en general del entorno angloparlante, que comparten un creciente escepticismo o una abierta actitud de reacción frente a lo que podríamos llamar “síntesis progresista” de la Ilustración y la modernidad. Esta nueva taxonomía reaccionaria es, en realidad, muy compleja, incluyendo desde tradicionalistas cristianos a futuristas de la singularidad. Se ha vinculado con la Ilustración oscura, para poner algunos ejemplos, a Razib Kahn, Peter Frost, Steve Sailer, Gregory Cochran y Henry Harpending, Charles Murray, Eliezer Yudkowsky, entre otros.
Dado que yo mismo soy un seguidor de la ilustración oscura, aunque de una parte radicalmente naturalista y secular (soy darwinista en general, no a la carta), lo cual me aleja de algunos puntos de la nube y me acerca más a otros, voy a aprovechar para proponer una versión personal con puntos básicos. Todo es un poco de brocha gorda, debido a la brevedad con la que se trata un asunto tan extenso y difuso. En cursiva, he intentado resumir la opinión de la “síntesis progresista”.
Escepticismo hacia el cosmopolitismo y el humanitarismo
Los estados y las identidades nacionales son fronteras arbitrarias del pasado que es necesario eliminar para llegar, en el porvenir, a la ciudadanía universal y a un gobierno mundial regido por la ética de los derechos humanos.
La humanidad está dividida de facto en grupos étnicos y nacionales con intereses heterogéneos. Probablemente nunca existirá un gobierno mundial y, en consecuencia, tampoco una “Paz perpetua” kantiana entre naciones. De hecho este “particularismo” nacional es lo único que asegura unos niveles aceptables de paz, seguridad, libertad y prosperidad.
Aunque no hay nada negativo en sí en la amabilidad con los extranjeros o en la solidaridad voluntaria, el altruísmo puede volverse de hecho patológico cuando la gente sacrifica sus intereses persiguiendo un ideal humanitario exótico. Por otra parte, se han esgrimido en distintas ocasiones argumentos económicos que discuten los efectos benéficos de la cooperación y la llamada “ayuda al exterior”.
Escepticismo hacia la igualdad de “género”
Las diferencias entre hombres y mujeres son moderadas, inexistentes o debidas a las normas sociales (por ejemplo, el “patriarcado”). Las políticas de la igualdad conseguirán una igualdad de oportunidades y de resultados entre sexos.
Hombres y mujeres difieren notablemente en una multitud de rasgos físicos y cognitivos. Estas diferencias son insoslayables y no es posible atribuirlas en exclusiva a “roles de género” construídos socialmente. Más bien, son un efecto natural de la evolución humana y en particular de la selección sexual. No apoyamos la discriminación sexual, pero la razón por la que hay menos físicas o filósofas, pongamos por caso, no es la opresión y las “amenazas de estereotipo”. Tampoco se debe a la opresión que haya menos hombres estudiando la carrera de humanidades o psicología.
Cabe decir también que las políticas de “igualdad de género” apoyadas en medidas de “discriminación positiva” tienen efectos adversos al dañar la igualdad de oportunidades, e incluso algunas consecuencias inesperadas, como de hecho aumentar las diferencias de personalidad básica entre hombres y mujeres.
Escepticismo hacia la revolución sexual
La reforma de las costumbres sexuales y la retirada de las restricciones tradicionales aumenta nuestra libertad de elegir. Todas las opciones sexuales, liberadas del imperativo reproductivo biológico, son respetables e iguales en valor.
Los costes de la llamada “revolución sexual” son, en realidad, muy altos. La normalización, no sólo de la homosexualidad, sino de comportamientos heterosexuales fuera de la norma tradicional y en su conjunto una cruenta revolución de las costumbres sexuales es en parte responsable de la decadencia de la familia biológica. Esta decadencia es apreciable desde los años sesenta del siglo pasado en el aumento de las enfermedades de transmisión sexual, en la tasa de divorcios, en el crecimiento de los hogares con personas solteras (“una nación decadente se llena de solteros”, decía el ilustrado radical Holbach), o en el aumento exponencial de hogares monoparentales con consecuencias socialmente catastróficas. Que haya un 40% más de infidelidad femenina sólo en los últimos 20 años, por ejemplo, no significa que estemos entrando en un Edén hippy, sino mucho más probablemente que hay menos restricciones para la hipergamia femenina y mas desigualdad reproductiva.
Nota bene. "Desigualdad reproductiva" no significa menos sexo. De hecho, la "revolución sexual" realmente ha podido suponer más sexo, incluso para los hombres de menos status. Roy Baumeister:
Los hombres aún no consiguen todo lo que quieren, pero tienen mucho más de lo que ha sido la norma, a mucho menor riesgo. A lo largo de la mayor parte de la historia, la mayoría de los hombres jóvenes o bien no tenían sexo en absoluto, o bien sólo tenían ocasiones furtivas que estaban acompañadas por un riesgo importante de embarazos (...) En términos relativos los hombres modernos viven en una edad sexual opulenta, aunque la satisfacción sigue siendo elusiva (Is there anything good about men?, Pág. 229).
Es decir, es posible que la revolución sexual haya traído más sexo para todos, aunque con el coste de hacerlo más artificial. En lo que ha tenido un impacto muy negativo es en las relaciones sentimentales estables entre hombres y mujeres capaces de tener éxito reproductivo.
Reconocimiento de la biodiversidad humana
Las razas humanas no son una realidad biológica sino una construcción social. De existir, las diferencias raciales son superficiales y no afectan a los aspectos profundos de la “humanidad” subyacente. En todo caso, las diferencias visibles se deben a la opresión (normalmente de los europeos).
La especie humana, como explicaba nada menos que el biólogo darwinista Theodosius Dobzhansky, es una especie politípica, lo que significa que las variedades raciales humanas son una realidad biológica insoslayable y no únicamente una “construcción social”. Hay varias "naturalezas humanas". Estas diferencias reflejan historias evolutivas diferentes y afectan rutinariamente aspectos tan heterogéneos como la inteligencia general, las habilidades físicas o las estrategias reproductivas. Ninguna raza es esencialmente superior a otra y todos cabemos en el planeta, pero cualquier visión realista y científica del comportamiento humano ha de tomar en cuenta la biodiversidad humana.
Defensa de la libre investigación y expresión
La libertad de expresión está limitada cuando se suponen afectados grupos o minorías protegidas.
Controlar al científico es un suicidio intelectual y no deben existir temas especialmente protegidos, como las diferencias de género o raciales, las diferencias nacionales en inteligencia general, etc. No está justificado el acoso académico, el desprecio intelectual ni el apagón mediático por razones ideológicas. El único modo válido de refutar un argumento científico o racional consiste en presentar evidencias y argumentos en sentido contrario, y no en apelar a supuestas consecuencias morales.
La revolución naturalista
Por cierto, relacionado con el tema, en 2010, el libertario Charles Murray, autor de The Bell Curve , ha publicado un libro muy interesante sobre la decadencia de América desde los años 60 centrándose en la América blanca en lugar de en las minorías:
Coming Apart: The State of White America, 1960
Charles Murray - Coming Apart: The State of White America, 1960- (download torrent) - TPB
Según él estamos asistiendo a una separación cada vez mayor entre la clase alta, a la que la decadencia social, religiosa, pérdida de valores, de la ética de trabajo, etc. de las últimas décadas ha afectado menos, y una clase baja cada vez más deteriorada; y esto junto a la inmigración está llevando a una creciente separación entre ambos grupos, tanto social y moral como en calidad genética, y en igualdad económica, que está ya conduciendo a los USA a un escenario a lo latinoamérica: las clases altas viviendo en urbanizaciones-gueto rodeadas por un muro con guardias de seguridad que las protejan del resto, dependientes de subsidios estatales, y en lo político una tendencia hacia el totalitarismo, el populismo y una pérdida de libertades individuales.
http://www.burbuja.info/inmobiliaria/temas-calientes/448137-que-llamada-ilustracion-oscura.html
martes, 13 de mayo de 2014
Austria: El 36% de los austriacos consideran que el Nacionalsocialismo trajo cosas buenas.
En Austria, disminuye la aceptación de la democracia. Se encuentra que
el 29% (uno de cada tres) de los austriacos demanda tener un líder
fuerte que no se encuentre preocupado por el parlamento o las
elecciones.
Más de un tercio de los encuestados dijo que el período del nacionalsocialismo trajo buenas cosas. El porcentaje de personas que sostienen este punto de vista, sin embargo, se declinó en los últimos años. Este es uno de los resultados de un estudio que ha dado el "Fondo para el Futuro de la República de Austria".
A la pregunta sobre que había provocado el nacionalsocialismo en Austria, el 30% respondió en consecuencia "simplemente el mal", y el 31% que en "gran parte el mal". No menos del 36% dijo que había traído cosas "buenas y malas" y el 3% incluso lo encontró "bueno en general".
Un estudio similar en 2005, encontró que un total del 51% declaró que trajo solo o mayoritariamente cosas malas dentro del período de Adolf Hitler en su conjunto.
Lo que sin embargo, parece estar aumentando con el tiempo, es el deseo de acabar con la "discusión acerca de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto". Esto fue acordado en un 56%, más que en un estudio realizado en el año 2007. Exactamente estudios comparables sobre lo que piensa la Alemania de hoy no existe. Pero la opinión, en principio, de las imágenes no parece distinguirse fundamentalmente entre los dos países vecinos. De acuerdo con una encuesta realizada por la Fundación Friedrich Ebert de 2010, el 30% de los encuestados (alemanes) estaban de acuerdo con la afirmación de que el nacionalsocialismo tenía sus cosas buenas, "en su mayoría" o "principalmente".
Una tendencia preocupante para los analistas del estudios, fue la
respuesta a las preguntas sobre la democracia. El 85% de los austriacos
consideran que la democracia es la mejor forma de gobierno; por lo tanto
la aprobación ha disminuido en comparación con el 2007. Por el
contrario, el 29% considere que "deben tener un líder fuerte que no
tenga que preocuparse por el parlamento y las elecciones".
El historiador Oliver Rath Kolb, uno de los autores, dirigió este desarrollo a la "crisis socio-económico" de nuevo. "A la apatía socioeconómico conduce a un mayor anhelo de un líder". Corresponde a los partidos políticos, el poder garantizar a las personas el tener la sensación de que hay un buen futuro para ellos, dijo Günther Ogris, otro de los autores. Para el estudio, alrededor de 1000 austriacos mayores de 15 años fueron entrevistados
Frankfurter Allgemeine Zeitung
Nota personal:
Lo que está claro es que aunque la disparidad en la encuestas sean grandes, el nacionalismo es algo que vive entre los austriacos. Por eso no se puede concluir que el nacionalsocialismo disminuye en apoyo, como dice la noticia, porque 1.000 personas no representan a una población de 8,4 millones, pero si que se puede decir que el nacionalsocialismo para una gran cantidad de austriacos aportó más de lo que los medios nos hacen creer, que fue solo muertes y guerras.
Noticia relacionada del 2013: 2 de cada 5 austriacos piensan que las cosas no estaban tan mal bajo Hitler
http://europauniversal.blogspot.com.es/
Más de un tercio de los encuestados dijo que el período del nacionalsocialismo trajo buenas cosas. El porcentaje de personas que sostienen este punto de vista, sin embargo, se declinó en los últimos años. Este es uno de los resultados de un estudio que ha dado el "Fondo para el Futuro de la República de Austria".
A la pregunta sobre que había provocado el nacionalsocialismo en Austria, el 30% respondió en consecuencia "simplemente el mal", y el 31% que en "gran parte el mal". No menos del 36% dijo que había traído cosas "buenas y malas" y el 3% incluso lo encontró "bueno en general".
Un estudio similar en 2005, encontró que un total del 51% declaró que trajo solo o mayoritariamente cosas malas dentro del período de Adolf Hitler en su conjunto.
Lo que sin embargo, parece estar aumentando con el tiempo, es el deseo de acabar con la "discusión acerca de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto". Esto fue acordado en un 56%, más que en un estudio realizado en el año 2007. Exactamente estudios comparables sobre lo que piensa la Alemania de hoy no existe. Pero la opinión, en principio, de las imágenes no parece distinguirse fundamentalmente entre los dos países vecinos. De acuerdo con una encuesta realizada por la Fundación Friedrich Ebert de 2010, el 30% de los encuestados (alemanes) estaban de acuerdo con la afirmación de que el nacionalsocialismo tenía sus cosas buenas, "en su mayoría" o "principalmente".
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| 15 de marzo de 1938: Adolf Hitler proclama en Viena la anexión de Austria al Reich Alemán |
El historiador Oliver Rath Kolb, uno de los autores, dirigió este desarrollo a la "crisis socio-económico" de nuevo. "A la apatía socioeconómico conduce a un mayor anhelo de un líder". Corresponde a los partidos políticos, el poder garantizar a las personas el tener la sensación de que hay un buen futuro para ellos, dijo Günther Ogris, otro de los autores. Para el estudio, alrededor de 1000 austriacos mayores de 15 años fueron entrevistados
Frankfurter Allgemeine Zeitung
Nota personal:
Lo que está claro es que aunque la disparidad en la encuestas sean grandes, el nacionalismo es algo que vive entre los austriacos. Por eso no se puede concluir que el nacionalsocialismo disminuye en apoyo, como dice la noticia, porque 1.000 personas no representan a una población de 8,4 millones, pero si que se puede decir que el nacionalsocialismo para una gran cantidad de austriacos aportó más de lo que los medios nos hacen creer, que fue solo muertes y guerras.
Noticia relacionada del 2013: 2 de cada 5 austriacos piensan que las cosas no estaban tan mal bajo Hitler
http://europauniversal.blogspot.com.es/
domingo, 11 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
PALABRAS-POLICÍA y Control Mental – Cómo el Gobierno se adelanta a la Disidencia.

“Racista”, “xenófobo”, “homófobo”, “machista”, “fascista”, “nazi”, “intolerante”, …
Son armas psicológicas con las que el Establishment blinda su hegemonía
ideológica y moral (requisito indispensable para la supervivencia de un
Estado, junto con el monopolio de la violencia). Vienen a sustituir lo que antes se conocía como “hereje”.
Otras Palabras-Policía interesantes son “antisemita” y “conspiranoico”.
La primera utilizada sistemáticamente por la Judería Organizada como
arma de doble filo, para protegerse de las críticas y de ser
identificados públicamente. Y el segundo (todo un clásico) para
desacreditar a los que ponen en duda la versión oficial que el Gobierno
establece con la ayuda del dominio de los medios de masas.
La ideología del Estado es dogmática. Es decir, se pasa la Realidad y la
lógica más elemental por los cojones, practica el proselitismo, y se
acepta por fe. Exponer el absurdo de la moral marxista-judeocristiana
del Estado resulta alarmantemente fácil. Y es justo aquí donde entran en
acción las Palabras-Policía.
Estas palabras comparten las siguientes características:
- Los Medios de “Información” (Propaganda) las utilizan muy a menudo
- Tienen connotaciones negativas
- Se pueden usar a discreción (significado amplio y ambiguo)
- Favorecen la Agenda Política del Gobierno

Se trata de herramientas de represión, descalificativos que imposibilitan el buen debate cuando éste sobrepasa los límites de la línea de opinión oficial (también conocido como lo “políticamente correcto”) impuesta por el Sistema.
Esta línea de pensamiento ha sido diseñada específicamente para los estratos inferiores de la sociedad (la clase trabajadora esclava), y protegen la posición privilegiada de la minúscula (en número) Clase Gobernante, que se rige por unos principios radicalmente realistas y maquiavélicos.
El Estado lo último que quiere es crearse competencia. No buscan hacernos mejores personas, sino mejores súbditos. No quieren lobos, sino borregos. El Establishment se ha quedado sin enemigos exteriores, hoy día sus tentáculos se extienden con total libertad por los cinco continentes. Ahora el enemigo eres tú, y la Guerra que se libra es Psicológica.
¡Racista! ¡Xenófobo! ¡Machista! ¡Intolerante! … Son armas de represión. Mediante el control mental reprimes la rebelión cuando aún no ha superado su estado embrionario, cuando aún es inofensivo. Por hacer un símil, este control mental vendría a ser lo que se conoce en el terreno sanitario como “Prevención primaria“:
La prevención primaria se lleva a cabo eliminando los factores que puedan causar lesiones, antes de que sean efectivos. La intervención tiene lugar antes de que se produzca la enfermedad (Rebelión), siendo su objetivo principal el impedir o retrasar la aparición de la misma.
Del mismo modo que tú te vacunas antes de visitar el Machu Pichu, la minoría gobernante se cuida de hacerte creer que “todos somos iguales”, que la raza es una “construcción social”, que el multiculturalismo te enriquece, de diluir tu identidad a todos los niveles, promover el individualismo, el liberalismo, la división, el materialismo, etc, etc, etc …
¡Intolerante! … ¡El Estado no tolerará la Intolerancia! ¿nadie se da cuenta de la incoherencia? ¿pero cómo han podido colarnos semejante mierda? evidentemente se trata de una Palabra-Policía. Un arma psicológica y subliminal que busca neutralizar la oposición ideológica.

El buen ciudadano (súbdito) se convierte en apestado cuando, contra todo pronóstico y a pesar del la enorme influencia ejercida por la clase dominante (por medio del Sistema Educativo, TV, radio, prensa, cine, música, videojuegos, etc), consigue identificar la base dogmática que sostiene el Status Quo, su falsedad inherente e interesada y por consiguiente su condición de Propaganda. Y es aquí cuando ésta pierde su poder de influencia sobre el individuo (estamos hablando a nivel mental). Nace el disidente (que no el Rebelde).
El disidente mental es inofensivo para el Sistema. Se trata de elementos en su inmensa mayoría pasivos, no representan ningún peligro para el Gobierno. Ya sean uno, cien, o seis millones (por dar una cifra cabalística). Lo que hace entrar en Pánico al Estado son los elementos activos y, aún peor, la Organización, por pequeña que sea. Y es que sin Organización no hay Revolución. En el mejor de los casos, pequeños disturbios.
¿Cómo controla el Sistema a los “Herejes”?
Cuando la Prevención Primaria (Control Mental) fracasa, el Establishment se ve obligado a recurrir a medidas de Prevención Secundaria.
La prevención secundaria consiste en detectar y aplicar tratamiento a las enfermedades (Rebelión) en estados muy tempranos. La intervención tiene lugar al principio de la enfermedad, siendo su objetivo principal el impedir o retrasar el desarrollo de la misma.
La disidencia está presente, pero aún no es un fenómeno de masas.
Ahora se trata de evitar que la “herejía” se extienda. El dogma oficial es como un Castillo de Naipes, nada en él es verdadero. Sin la maquinaria de propaganda del Estado echando humo las 24 horas del día todo se vendría abajo en cuestión de semanas. No ver la TV un mes digamos que equivaldría a faltar a la Iglesia todo un año.
Llegados a este punto el Estado es implacable, y no duda en echar mano de la Ley para callarle la boca a todo el que osa contradecir la Ideología establecida. El arsenal ahora es “apología de…“, los llamados “delitos de odio“, el “antisemitismo“, “negacionismo“, etc.
No es lo mismo decir que el Dogma antirracista esconde una agenda antiblanca aquí, que en la TV, o que lo publique por Twitter Cristiano Ronaldo. Tu libertad de expresión disminuye en proporción directa con el nivel de influencia que ejerces sobre la población. Irse de la lengua siendo famoso puede costarte un “suicidio” express.
Ahora supongamos que la disidencia ideológica se convierte en un fenómeno de masas, la Población deja de creer en el Sistema. Surge la Rebelión, no se respeta la Ley, la Autoridad pierde toda su legitimidad, la gente asalta las instituciones, hace caso omiso de la Propaganda pacifista que el Estado defeca por los medios de comunicación (“la Violencia no sirve de nada”, dicen, y te mandan policías con porras), etc. ¿Qué ocurre?
Prevención Terciaria
La prevención terciaria se realiza cuando ya se ha instaurado la enfermedad, y se intenta evitar que empeore y que se produzcan complicaciones. La intervención tiene lugar en plena enfermedad (Rebelión), siendo su objetivo principal eliminar o reducir las consecuencias del desarrollo de la misma.
Y en esta fase, señoras y señores, es cuando el Sistema se quita la careta y nos muestra su verdadera cara. Ni memocracia, ni libertad de expresión, ni derechos de ningún tipo. La clase dominante defendería su posición de privilegio a muerte. Y si para ello tuviera que llevarse por delante 2/3 de la población mundial, no les temblaría la mano. Sacar el ejército a la calle. Ejecuciones en masa, campos de concentración o dejar morir de hambre a millones formaría parte de las medidas de “pacificación”. Y no sería la primera vez (tenemos el ejemplo “reciente” de la Revolución judeo-bolchevique en Rusia).
En una Guerra lo único que importa es ganar. Los medios que se utilicen para tal fin son irrelevantes. Una vez ganada la Guerra, tú escribes la historia.
Al Gobierno le importa tres cojones los derechos de los gays, de los travelos, o los moros que saltan la valla. No caigamos en el error de analizar el comportamiento de la Clase Dominante con moral de Rebaño. La Élite se rige por la Ley Natural. Es la más despiadada, pero también la más realista. Se mueven por interés, jamás por moral.
Entender Política no es difícil. Tan sólo hay que pensar como un Psicópata.
PALABRAS-POLICÍA y Control Mental – Cómo el Gobierno se adelanta a la Disidencia
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miércoles, 7 de mayo de 2014
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