Cecilia Malmstrom
La Comisión Europea defiende la necesidad de tomar medidas
preventivas para detener lo que considera la propagación del radicalismo
en toda la UE.
Propone también medidas que combatan el extremismo en Europa, el racismo y la xenofobia. Las medidas llegan en medio de las preocupaciones de la casta europea por la creciente influencia de los partidos europeos de la derecha patriótica.
“Vemos que el extremismo, la xenofobia y el nacionalismo sigue creciendo en Europa y vemos señales preocupantes de que estos grupos actúan en zonas de reproducción de la ideología motivados por la violencia y los puntos de vista extremistas”, señala la comisaria europea de la UE de Interior, Cecilia Malmstrom.
Para contrarrestar lo que ella ve como una amenaza a la seguridad interna, Malmstrom ha anunciado una serie de recomendaciones e insta a que los estados miembros la pongan en práctica de inmediato.
Entre las nuevas ideas figura un fondo de 20 millones de euros para establecer un denominado centro europeo del conocimiento, así como el establecimiento de estrategias nacionales y programas sobre la “radicalización”, con el objetivo de que los europeos abandonen lo que ella considera “grupos extremistas”.
Las recomendaciones se suman al arsenal de medidas antiterroristas existentes (88 de los cuales son jurídicamente vinculantes) aprobadas desde el ataque al World Trade Center por la UE, siguiendo las directrices de la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo, controlada por la izquierda multicultural.
Malmstrom relacionó los grupos de “extrema derecha” con la amenaza del radicalismo islámico. Le faltó precisar que la existencia del radicalismo islámico en Europa ha sido la consecuecia de la política de “fronteras abiertas” promovida por los partidos tradicionales, siempre favorables a la presencia de inmigrantes musulmanes en los países europeos.
Malmstrom propone asimismo un control de las redes sociales y hasta de las salas de chat para evitar que se difundan ideas contrarias a la reversión étnica y cultural que sufre Europa.
Propone también medidas que combatan el extremismo en Europa, el racismo y la xenofobia. Las medidas llegan en medio de las preocupaciones de la casta europea por la creciente influencia de los partidos europeos de la derecha patriótica.
“Vemos que el extremismo, la xenofobia y el nacionalismo sigue creciendo en Europa y vemos señales preocupantes de que estos grupos actúan en zonas de reproducción de la ideología motivados por la violencia y los puntos de vista extremistas”, señala la comisaria europea de la UE de Interior, Cecilia Malmstrom.
Para contrarrestar lo que ella ve como una amenaza a la seguridad interna, Malmstrom ha anunciado una serie de recomendaciones e insta a que los estados miembros la pongan en práctica de inmediato.
Entre las nuevas ideas figura un fondo de 20 millones de euros para establecer un denominado centro europeo del conocimiento, así como el establecimiento de estrategias nacionales y programas sobre la “radicalización”, con el objetivo de que los europeos abandonen lo que ella considera “grupos extremistas”.
Las recomendaciones se suman al arsenal de medidas antiterroristas existentes (88 de los cuales son jurídicamente vinculantes) aprobadas desde el ataque al World Trade Center por la UE, siguiendo las directrices de la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo, controlada por la izquierda multicultural.
Malmstrom relacionó los grupos de “extrema derecha” con la amenaza del radicalismo islámico. Le faltó precisar que la existencia del radicalismo islámico en Europa ha sido la consecuecia de la política de “fronteras abiertas” promovida por los partidos tradicionales, siempre favorables a la presencia de inmigrantes musulmanes en los países europeos.
Malmstrom propone asimismo un control de las redes sociales y hasta de las salas de chat para evitar que se difundan ideas contrarias a la reversión étnica y cultural que sufre Europa.



















