El problema de los acontecimientos históricos es que debe pasar mucho
tiempo para que puedan ser estudiados con objetividad y sin injerencias
sentimentales o intereses político-económicos de por medio. A Napoleón
se le estudia con bastante objetividad; vivió hace doscientos años. Sin
embargo, existen muchos acontecimientos más recientes (como la Guerra
Civil española o la II Guerra Mundial) sobre los que aun se cierne una
manta de censura, desinformación y subjetividad, puesto que estos hechos
históricos están todavía hoy envueltos en una red de poderosos
intereses y sentimentalismos de carácter irracional y cuasi-religioso.
Actualmente, el franquismo es sin duda de los mayores tabúes del 15-M y
otros grupúsculos residuales de la extrema izquierda que intentan
secuestrar el sentimiento popular de indignación. Pero mirando hacia el
siglo pasado con la objetividad de quienes nunca vivieron a Franco y
sólo juzgan los hechos, encontramos que el franquismo tuvo tics
económicos claramente socialistas (de hecho, mucho más que el actual
gobierno del PSOE), además de actuaciones nacionalistas y
anti-globalización:
• No reconocer al Estado de Israel. Abstenerse en 1948 de votar en
la ONU sobre la formación de dicho Estado. Esto le costó a España que
Israel presionase a los angloamericanos para invadir nuestro país
después de la II Guerra Mundial.
• Saltarse el bloqueo a Cuba.
”Quien posee la isla de Cuba tiene la llave del Nuevo Mundo”, decía
Felipe II. España fue el único país del mundo que violó el embargo
internacional sobre La Habana, mandando víveres a Cuba. Esto nos costó
un barco atacado y tres marinos muertos por fuerzas anticastristas
sostenidas por la CIA. En 1975, Fidel Castro decretó tres días de luto
cuando murió Franco (cosa que no hizo cuando murió Mao Zedong), y en
1992, visitó al político ex-franquista Manuel Fraga en su pazo gallego.
Fidel Castro incluso ha declarado que “Franco se portó espléndidamente
con Cuba. La posición de Franco fue intachable”. Los perroflautas que
llevan camisetas del Ché tampoco saben que Ernesto Guevara visitó Madrid
durante el franquismo. Estos curiosos lazos con la Cuba socialista, que
evidencian que la geopolítica a menudo supera a las ideologías, nunca
son recordados por la actual “izquierda” española. Mucho después de la
derrota de 1898 a manos de Estados Unidos, España puede ejercer un
contrapeso al poder norteamericano en Iberoamérica, y si no lo hace, se
debe a la pérdida de nuestra soberanía nacional. La “leyenda negra”,
propagada por la anglosfera, es un intento de recortar los tentáculos
geopolíticos españoles en Ultramar, para dejarle manos libres a
Washington en su aplicación de la Doctrina Monroe: “América para los
(norte)americanos”.
• Apoyo a los países árabes enfrentados con Israel.
La España franquista mantuvo cordiales relaciones diplomáticas con
Estados árabes asociados con la URSS ―como Egipto, Siria, Líbano, Iraq,
Libia y Jordania―, llegando a suministrar armas a algunos de estos
regímenes. En los años 50-60, Hispano-Aviación vendió reactores de
combate (Saeta) y cazas supersónicos (HA-300) al Gobierno egipcio, y
todavía en pleno 1983, la española ENASA le vendió a El Cairo infinidad
de camiones militares, autobuses y blindados (BMR). También es un hecho
muy poco conocido que, en 1974, Franco condecoró con la Gran Cruz de la
Real Orden de Isabel la Católica al mismísimo Saddam Hussein. Las buenas
relaciones entre el franquismo y los diversos socialismos árabes
llegaron a preocupar seriamente al Secretario de Estado norteamericano,
Henry Kissinger, que buscaba sostener la “atlanticidad” del Mediterráneo
a través de Gibraltar, Marruecos, Malta, Chipre, Turquía e Israel.
• Negarle a Estados Unidos el uso de sus bases militares en España
durante el conflicto israelí con los árabes (Guerra del Yom Kippur) en
1973. Esta guerra causó un embargo petrolero, una grave crisis
financiera y escasez de combustible en los mercados occidentales,
suponiendo el fin de la era del petróleo barato.
• Negarse a participar en la Guerra de Vietnam. El Presidente
estadounidense le pidió a Franco en 1965 asistencia contra el gobierno
de Vietnam del Norte. Franco le respondió con un somero análisis de la
situación, explicando que los ejércitos convencionales no serían útiles
en las junglas de Vietnam, vaticinando que el Ejército estadounidense
sería derrotado en una guerra de guerrilas si se metía en un conflicto
bélico en ese país y hasta elogiando la personalidad patriótica de Ho
Chi Minh.
• Creación de la JEN (Junta de Energía Nuclear, actual CIEMAT), para lograr un Estado soberano en lo energético,
siguiendo el ejemplo de la Francia de De Gaulle. Además, Franco jamás
firmó el Tratado de No Proliferación nuclear. Esto, la crisis árabe, las
buenas relaciones con Cuba y las pretensiones con la bomba atómica, le
costaron la vida a Carrero Blanco. Su asesinato se realizó por medio de
Henry Kissinger, la CIA, ETA, la embajada estadounidense y una base
militar norteamericana. La agencia soviética TASS, que no puede ser
acusada de franquista, informó que “la CIA ha asesinado a un político
franquista de tendencia nacionalista que se niega a entrar en la OTAN y a
cumplir ciegamente las órdenes de Washington”. Por aquel entonces, los
estadounidenses sabían que España estaba a 10 años de conseguir “la
bomba”, pero que con ayuda de Francia (otra potencia que no había
firmado el Tratado de No-Proliferación), podía tenerla en dos años.
España (después de Francia, el segundo país de Europa con mejor acceso a
materias primas necesarias para fabricar la bomba atómica) planeaba
detonar una bomba en el Sahara Occidental, como prueba y como
advertencia, tanto a Marruecos como al eje atlantista. La última
oportunidad de España de ser potencia nuclear se perdió el 23 de Febrero
de 1981, con la intentona del golpe de Estado y la firma de un acuerdo
con la Organización Internacional de Energía Atómica. Felipe González
firmaría el Tratado de No-Proliferación en 1987.
• Denunciar a la masonería y al sionismo como causantes de buena parte de la discordia en el mundo. • Mantener el Sahara Occidental lejos de la zarpa de las potencias atlantistas.
Esto duró hasta que Hassan II, con ayuda de la CIA, lanzó la Marcha
Verde, mientras Franco yacía moribundo en un hospital. El mundo guarda
completo silencio hasta hoy ante los atropellos de los tan cacareados
“derechos humanos” en el caso del pueblo saharaui. La soberanía
marroquí sobre el Sahara Occidental no está reconocida por ningún
Estado, pero sigue vigente de facto y forma parte de los inquietantes
conflictos no-resueltos que salpican la geografía del mundo.
• Apoyar a los bereberes rifeños durante la revuelta del Rif en 1958,
en la que la población local, inspirada por Franco y el líder egipcio
Nasser, se alzó contra las tropas marroquíes. La revuelta fue sofocada
con ayuda francesa y napalm, fósforo blanco, bombas de fragmentación,
limpiezas étnicas y torturas. Finalizó con ocho mil muertos y décadas de
salvajes represalias por parte de la monarquía alahuita.
• Identificación del Estado con una ideología
(el nacional-catolicismo, con influencias falangistas y
nacional-sindicalistas) que, con todos sus defectos y miopías, al menos
proporcionaba un mínimo de cohesión social.
• Autarquía. Crear
infraestructuras agrarias, ganaderas e industriales, con vistas a
convertir a España en un país autárquico no-dependiente de la red
global. Aunque la “etapa autárquica” finalizó teóricamente en 1956,
España siguió manteniendo una autarquía muy superior a la que tiene
ahora.
• Nacionalización de grandes empresas y recursos estratégicos.
Petróleo, telefonía, electricidad, telecomunicaciones y otras empresas
de sectores estratégicos, en manos nacionales (Repsol, Renfe,
Telefónica, Unión Fenosa, Endesa, Iberia, TVE, RNE, Banco Central de
España, etc.). Plan de estabilización de 1959, con la creación de
compañías industriales como PEGASO y SEAT (gracias a esto, Japón fue el
único país del mundo que superó a España en crecimiento económico de
1959 a 1974, y España llegaría a ser la novena potencia económica del
mundo). Durante el Felipismo, se comenzó a privatizar estas empresas,
luego con el Aznarato el proceso se aceleró, y ahora con el hundimiento
económico de España, cabe esperar que las privatizaciones se generalicen
(como la venta de las loterías del Estado a la familia Rothschild en
2010). Esto equivale a una privatización de las ganancias y una
socialización de las pérdidas, ya que estas empresas reparten sus
beneficios a los accionistas y sus pérdidas al resto de la sociedad.
• Ayudas públicas:
seguridad social, pagas extra, trienios, vacaciones pagadas, Instituto
Nacional de la Vivienda, Ministerio de Vivienda, indemnizaciones por
despido, contratos fijos, etc. Las políticas sociales y laborales del
franquismo, su doctrina de “pan y trabajo”, crearon a la clase media
española, la misma que está siendo ahora liquidada por la crisis.
Actualmente se usa al erario público para financiar a la banca privada,
pagar deudas internacionales y mantener a criminales, banqueros,
inmigrantes, políticos, gitanos, megaempresarios y otros parásitos
sociales.
• Apoyo a la familia. Incentivos a la
natalidad, préstamos por nupcialidad, premios a familias numerosas,
propaganda a favor de los hijos y de los valores familiares. Con ello,
se cimentaban los lazos del individuo con sus propios semejantes y se
construía un bastión cerrado ante el avance de los valores
individualistas y egoístas del capitalismo neoliberal.
• Servicio Militar Obligatorio.
Institución donde se mezclaban personas de todos los orígenes,
condiciones y extracción social, y donde más de un pijo tuvo que agachar
la cabeza ante algún sargento hijo de labradores. El SMO mantenía un
lazo entre el pueblo español y las Fuerzas Armadas, lo cual garantizaba
que las FAS nunca se volviesen en contra del pueblo. Éste es el motivo
por el que el comunista español Julio Anguita fue de los pocos hombres
que se opusieron a la profesionalización del Ejército.
• El problema de la oligarquía española.
Es cierto que durante el franquismo prosperó la actual oligarquía
económica, pero esta oligarquía —que siempre se ha adaptado a los
tiempos para seguir beneficiándose— ya existía antes del franquismo,
sigue existiendo ahora y seguirá existiendo después indefinidamente, a
menos que se opere una revolución total del sistema económico y de
nuestra escala de valores. Las castas económicas son muy endogámicas y
tienden a ponerse siempre del lado del ganador, intentando seducirlo,
como hizo siempre la Iglesia a lo largo de la historia. Esta táctica
pelotillera y diplomática es lo único que les garantiza a este tipo de
instituciones (Mercado, Templo) el sobrevivir a las guerras y a los
cambios de régimen (Palacio). Por poner un ejemplo, el grupo PRISA de
Polanco fue pro-franquista durante el franquismo, anti-franquista ahora,
y en el futuro será lo que desee el régimen de turno, con tal de que a
cambio pueda mantener su negocio en marcha.
Fuente:
Europa Soberana: Crisis española y los tabúes del 15-M (III de III)
“A España no la va a reconocer ni la madre que la parió”
Alfonso Guerra