Pero algo cambió durante la Transición. El problema es que acontecimientos que en ese momento eran más graves y urgentes nos impidió verlo. La tasa de natalidad comenzó a desplomarse, llegando a estar por primera vez en el año 1981 por debajo de la tasa de sustitución, es decir, el nivel de nacimientos necesarios para reemplazar a la gente que va muriendo.
Realmente, sí que hubo gente que se dio cuenta enseguida de la gravedad del asunto. En una fecha tan temprana como 1984, algunos expertos alertaron de las graves consecuencias a medio y largo plazo que tendría sobre la Nación la bajada de la natalidad:
Brusco descenso de la natalidad española en los últimos 10 años | Edición impresa | EL PAÍS
¿y cuál fue la reacción del gobierno? Aprobar la Ley del Aborto al año siguiente, que sólo ha agravado el problema.
Ciertamente, el cambio de papel de la mujer en la sociedad y su incorporación masiva al mercado laboral hacía inevitable una cierta disminución de la natalidad, pero esto desde luego no justifica su desplome y el hecho de que ningún gobierno haga nunca nada por frenar este proceso suicida. Más que la incorporación de la mujer al trabajo, e incluso más aun que la constante precariedad laboral, más que el aumento del precio de la vivienda y la disminución del poder adquisitivo (que también influyen) han sido las ideologías destructivas que se le inyectó a la población española antes, durante y después de la Transición las que han provocado este auténtico holocausto demográfico.
En efecto, tras morir Franco, todas las ideas “modernas” que ya habían empezado a dominar en el resto de países occidentales en los años 60 cayeron sobre España como una plaga. Toda aquella masa juvenil resultado del baby-boom, que había sido posible gracias a las mejoras sociales y económicas del franquismo, era un peligro. Si todos aquellos millones de jóvenes hubieran tenido las ideas y los valores nacionales y sociales adecuados hubieran sido imposibles de controlar, por lo que había que evitarlo de alguna manera. Se hizo lo de siempre: inyectarles en el cerebro esa ideología destructiva llamada marxismo cultural. La droga, casi desconocida hasta entonces, empezó a inundar las calles de muchas ciudades españolas a precios bajísimos. Todo tipo de estúpidas modas culturales empezaron a llegar a España, destacando la llamada “movida”, en la que los jóvenes españoles empezaron a adoptar ideas, estéticas y poses supuestamente “rebeldes” cuando, sin saberlo, estaban adoptando ideas promovidas en los laboratorios del Nuevo Orden Mundial. De la misma manera, España sufrió la invasión de películas, series de televisión y grupos musicales promovidos desde los medios de comunicación anglo-sionistas.
La inmigración de sustitución: genocidio gradual de la población española.
El efecto de todo esto fue que la mentalidad del pueblo español fue
cambiando de manera gradual a través de todas estas nuevas ideas, que no
eran otra cosa que la ideología oficial de la Globalización, el
marxismo cultural de la Escuela de Frankfurt: anti-racismo,
multiculturalismo, anti-patriotismo, feminismo radical, ideas
anti-familia y anti-maternidad, hedonismo, aborto, drogas... también el
homosexualismo como una medida más para disminuir la natalidad.
Cuando empezó a ser evidente los estragos que hacían en la sociedad estas ideas destructivas y en vista de una posible reacción de la misma, se dio un paso más adelante incluyendo el PSOE (presionado por la Liga Antidifamación) en el Código Penal del año 1995 las llamadas “leyes contra el odio”, que no son otra cosa que una manera de callar a las voces que se oponen a toda esta ingeniería social progre-marxista. De la misma manera, los medios de comunicación se han ido radicalizando cada vez más en su lavado de cerebro marxista cultural, llegando a extremos cada vez más repugnantes (aclarar que a pesar de ser “marxismo” cultural, su principal promotor es el capitalismo internacional que controla esos medios).
El holocausto demográfico tiene una relación directa con otro shock más que se le ha impuesto a la sociedad española: la inmigración masiva. Tras treinta años de hundimiento demográfico, la parte inferior de la pirámide poblacional empezó a ser peligrosa. Esto, añadido a la burbuja inmobiliaria iniciada a finales de los años 90 y a que uno de los objetivos de la Globalizacion es la destrucción de los Estados Nacionales, hizo que España abriera sus fronteras de par en par a finales de los años 90. En una invasión sin precedentes en nuestra historia, no menos de siete millones de invasores entraron en suelo español en apenas diez años. De manera deliberada, los distintos gobiernos del PPSOE, con el apoyo de comunistas y separatistas, han permitido este proceso. Y no sólo ellos: ha sido todo el Sistema en su conjunto: partidos, patronal, sindicatos, medios de comunicación, ONGs, Iglesia Católica... todos han colaborado en este proceso de destrucción social y nacional en el que los pocos que se oponen son inmediatamente acusados de nazis, fascistas, criminales y asesinos de una manera absolutamente irracional e histérica. El proceso es muy grave porque esta inmigración no es laboral, sino una inmigración de sustitución étnica de la población autóctona española por población extranjera, más grave aún cuando una parte de la inmigración es islámica y en aumento exponencial por su alta demografía.
Mediante este proceso, los arquitectos de la Globalización se aseguran de que España no levante cabeza. Ya saben ellos los efectos destructivos que el multiculturalismo tiene en las sociedades. Ese es el motivo por el que lo rechazan para Israel, al mismo tiempo que lo promueven en el resto de países.
DEMOCRACIA NACIONAL - La Doctrina del Shock (IV) El shock demogrfico y cultural.
Cuando empezó a ser evidente los estragos que hacían en la sociedad estas ideas destructivas y en vista de una posible reacción de la misma, se dio un paso más adelante incluyendo el PSOE (presionado por la Liga Antidifamación) en el Código Penal del año 1995 las llamadas “leyes contra el odio”, que no son otra cosa que una manera de callar a las voces que se oponen a toda esta ingeniería social progre-marxista. De la misma manera, los medios de comunicación se han ido radicalizando cada vez más en su lavado de cerebro marxista cultural, llegando a extremos cada vez más repugnantes (aclarar que a pesar de ser “marxismo” cultural, su principal promotor es el capitalismo internacional que controla esos medios).
El holocausto demográfico tiene una relación directa con otro shock más que se le ha impuesto a la sociedad española: la inmigración masiva. Tras treinta años de hundimiento demográfico, la parte inferior de la pirámide poblacional empezó a ser peligrosa. Esto, añadido a la burbuja inmobiliaria iniciada a finales de los años 90 y a que uno de los objetivos de la Globalizacion es la destrucción de los Estados Nacionales, hizo que España abriera sus fronteras de par en par a finales de los años 90. En una invasión sin precedentes en nuestra historia, no menos de siete millones de invasores entraron en suelo español en apenas diez años. De manera deliberada, los distintos gobiernos del PPSOE, con el apoyo de comunistas y separatistas, han permitido este proceso. Y no sólo ellos: ha sido todo el Sistema en su conjunto: partidos, patronal, sindicatos, medios de comunicación, ONGs, Iglesia Católica... todos han colaborado en este proceso de destrucción social y nacional en el que los pocos que se oponen son inmediatamente acusados de nazis, fascistas, criminales y asesinos de una manera absolutamente irracional e histérica. El proceso es muy grave porque esta inmigración no es laboral, sino una inmigración de sustitución étnica de la población autóctona española por población extranjera, más grave aún cuando una parte de la inmigración es islámica y en aumento exponencial por su alta demografía.
Mediante este proceso, los arquitectos de la Globalización se aseguran de que España no levante cabeza. Ya saben ellos los efectos destructivos que el multiculturalismo tiene en las sociedades. Ese es el motivo por el que lo rechazan para Israel, al mismo tiempo que lo promueven en el resto de países.
DEMOCRACIA NACIONAL - La Doctrina del Shock (IV) El shock demogrfico y cultural.


















