Adolfo Suárez y el Rey: dos de los personajes más nefastos de la historia moderna de España.
El desastroso presidente Suárez cayó en desgracia. Ya no era necesario y
el Nuevo Orden Mundial tenía prisa por meter a su partido, el PSOE, en
el Gobierno. Suárez descubrió su papel de tonto útil y empezó a ir por
libre, buscando una tercera vía entre los Estados Unidos y la URSS.
Contactó con Arafat, Castro o Gaddafi y se negaba a la entrada de España
en la OTAN.
Todo esto coincidió con importantes cambios internacionales. En 1979 la URSS invade Afganistán, en Irán se lleva a cabo la Revolución Islámica, Libia y Argelia están en la órbita soviética. Poco después, Ronald Reagan gana las elecciones americanas. Temiendo algún conflicto en el Mediterráneo y para asegurar la posición de Israel, los Estados Unidos e Israel empiezan a reorganizar el Mediterráneo. Israel y Egipto firman la paz, se provoca la guerra Iraq-Irán, se lleva a cabo un golpe militar en Turquía, en Italia tiene lugar el extraño atentado de Bolonia y luego van a por España, a la que exigen su inmediata entrada en la OTAN. Al negarse Suárez empieza la operación para derribarle, un nuevo shock, un auto-golpe de Estado. El auto-golpe fue organizado por lo servicios secretos españoles, con pleno conocimiento del Rey y de buena parte de los altos cargos políticos del momento, con un amigo íntimo del Rey, el general Armada, en el puesto más alto del plan.
A pesar de que Suárez dimite pocas semanas antes de que se lleve a cabo, el golpe no se para, ya que no sólo se buscaba derribar al presidente sino también abrirle la puerta del Gobierno al PSOE, fortalecer al Rey, parar un posible auténtico golpe que iba a darse poco después y purgar las Fuerzas Armadas de militares disidentes. Aunque finalmente no se lograron todos los objetivos, ya que Tejero frustró parte del plan, sí que se consiguió preparar el camino para la mayoría absoluta del PSOE del año 1982. Poco más de un año después del 23-F, el sucesor de Suárez, Calvo Sotelo, metía a España en la OTAN, previo compromiso de Felipe González con sus amos de mantener a España en la OTAN al llegar al gobierno, lo que cumplió tras el referéndum de 1986, coincidiendo con nuestra entrada oficial en la UE. España ni siquiera logró meter a Ceuta y Melilla dentro de la defensa de la OTAN, mientras que su supuesto aliado británico continuó ocupando un trozo de suelo español en Gibraltar, incluso después de que el PSOE abriera la verja, lo que fue muy positivo para los británicos. Como premio de consolación, a España se le concedió la organización de los juegos olímpicos de 1992.
El shock económico, las reformas, entrada en la UE:
La doble crisis económico-energética de 1973 y 1979, junto a la cada vez mayor apertura de la economía española tendría que haber provocado dos reformas económicas inmediatas: la primera, fomentar la soberanía energética en la medida de lo posible, buscando nuevas fuentes de energía o desarrollando la energía nuclear. Entendemos las reticencias que, desde una postura ecológica, se pueda hacer a este tipo de energía. Pero en esto, como en otras cosas, o todos o ninguno y no es de recibo que, mientras Francia está plagada de centrales nucleares, en España no tenga que haber ninguna. Nuevamente, para favorecer a Francia, el gobierno del PSOE paraliza la construcción de cuatro centrales nucleares. Desde entonces el coste energético no ha parado de crecer y tenemos que comprarle la energía a Francia. Destacar de nuevo el papel de ETA, que le hizo un nuevo favor a los globalistas atacando la soberanía energética española con su campaña contra la central nuclear de Lemóniz.
Todo esto coincidió con importantes cambios internacionales. En 1979 la URSS invade Afganistán, en Irán se lleva a cabo la Revolución Islámica, Libia y Argelia están en la órbita soviética. Poco después, Ronald Reagan gana las elecciones americanas. Temiendo algún conflicto en el Mediterráneo y para asegurar la posición de Israel, los Estados Unidos e Israel empiezan a reorganizar el Mediterráneo. Israel y Egipto firman la paz, se provoca la guerra Iraq-Irán, se lleva a cabo un golpe militar en Turquía, en Italia tiene lugar el extraño atentado de Bolonia y luego van a por España, a la que exigen su inmediata entrada en la OTAN. Al negarse Suárez empieza la operación para derribarle, un nuevo shock, un auto-golpe de Estado. El auto-golpe fue organizado por lo servicios secretos españoles, con pleno conocimiento del Rey y de buena parte de los altos cargos políticos del momento, con un amigo íntimo del Rey, el general Armada, en el puesto más alto del plan.
A pesar de que Suárez dimite pocas semanas antes de que se lleve a cabo, el golpe no se para, ya que no sólo se buscaba derribar al presidente sino también abrirle la puerta del Gobierno al PSOE, fortalecer al Rey, parar un posible auténtico golpe que iba a darse poco después y purgar las Fuerzas Armadas de militares disidentes. Aunque finalmente no se lograron todos los objetivos, ya que Tejero frustró parte del plan, sí que se consiguió preparar el camino para la mayoría absoluta del PSOE del año 1982. Poco más de un año después del 23-F, el sucesor de Suárez, Calvo Sotelo, metía a España en la OTAN, previo compromiso de Felipe González con sus amos de mantener a España en la OTAN al llegar al gobierno, lo que cumplió tras el referéndum de 1986, coincidiendo con nuestra entrada oficial en la UE. España ni siquiera logró meter a Ceuta y Melilla dentro de la defensa de la OTAN, mientras que su supuesto aliado británico continuó ocupando un trozo de suelo español en Gibraltar, incluso después de que el PSOE abriera la verja, lo que fue muy positivo para los británicos. Como premio de consolación, a España se le concedió la organización de los juegos olímpicos de 1992.
El shock económico, las reformas, entrada en la UE:
La doble crisis económico-energética de 1973 y 1979, junto a la cada vez mayor apertura de la economía española tendría que haber provocado dos reformas económicas inmediatas: la primera, fomentar la soberanía energética en la medida de lo posible, buscando nuevas fuentes de energía o desarrollando la energía nuclear. Entendemos las reticencias que, desde una postura ecológica, se pueda hacer a este tipo de energía. Pero en esto, como en otras cosas, o todos o ninguno y no es de recibo que, mientras Francia está plagada de centrales nucleares, en España no tenga que haber ninguna. Nuevamente, para favorecer a Francia, el gobierno del PSOE paraliza la construcción de cuatro centrales nucleares. Desde entonces el coste energético no ha parado de crecer y tenemos que comprarle la energía a Francia. Destacar de nuevo el papel de ETA, que le hizo un nuevo favor a los globalistas atacando la soberanía energética española con su campaña contra la central nuclear de Lemóniz.
Todas las reformas económicas de los últimos 35 años han destruido nuestra economía nacional llevándonos al 27% de paro.
La segunda medida que hubiera tomado un gobierno patriótico es llevar a
cabo un nuevo salto adelante de nuestra economía fortaleciendo los
sectores primario y secundario a través de la introducción de la alta
tecnología y de la productividad, para lo cual era necesario una mejora
del sistema educativo, en especial de la Formación Profesional con la
creación de un ejército de obreros cualificados, ¿pero qué se hizo en
España? todo lo contrario. El papel de España en esta nueva situación
era convertirse en el burdel de mano de obra barata de Europa. Así lo
aseguró uno de los altos cargos de la UE de la época, Jaques Delors:”el
papel de España es el de convertirse en la Andalucía de Europa”, con
evidente desprecio hacia el sur español. Así, El PSOE, ejecutor de los
planes de la Globalización de destruir España, empezó la destrucción
industrial de España, llamada graciosamente “reconversión”.
Con nuestra entrada en la UE se nos impusieron limitaciones a nuestra producción agrícola, ganadera y pesquera y se le entregaba a las multinacionales francesas y alemanas la gran distribución de nuestros productos agro-alimentarios. Desde entonces, los precios que cobran nuestros agricultores y ganaderos no han parado de bajar, llevando a ambas actividades a una situación de precariedad extrema. Además, la UE ha aprobado un tratado de libre comercio agrario con Marruecos muy negativo para España, más aún cuando la idea es extenderlo al resto del norte de África y Turquía. La “mejora de la educación” consistió en la destrucción de la FP, la proliferación masiva de máquinas de crear parados y anti-españoles llamadas Universidades y con la aprobación de la LOGSE, nefasta Ley de Educación cuyas consecuencias aún estamos pagando hoy en día. Ley nefasta pero lógica pensando en el tipo de economía tercermundista que el PSOE y sus amos habían planeado instalar en España. Una economía del pelotazo, basada en la construcción masiva y que alimentaba al mismo conglomerado de políticos, banqueros y empresarios corruptos que había llegado al poder en la Transición. La entrada en el euro, en claro beneficio de Alemania y perjuicio de España, fue la puntilla del proceso.
Así fue cómo el PSOE cumplió su parte del trato que había hecho con americanos y franco-alemanes en los 70. Éstos le pondrían en el gobierno a cambio de destruir España una vez conseguido. Y lo cumplió: educación, industria, ejército, justicia...paso a paso el PSOE se fue cargando el país (por cierto, con el aplauso de una socialista vasca llamada Rosa Díez).
Durante estos 35 años, se ha llevado a cabo un proceso lento pero constante de privatización de toda la banca pública, los antiguos monopolios públicos se han convertido en oligopolios privados, las rentas del trabajo se han desplomado, se han ido bajando los impuestos a las grandes rentas y empresas mientras se les subían al resto de ciudadanos, la deuda externa se ha disparado y se han aprobado reformas laborales que han desmantelado todos los derechos sociales y laborales creados por el régimen anterior, precarizando el empleo, bajando nuestra renta per capita en comparación con otros países europeos, aumentando el paro y convirtiéndonos en un país de servicios sin posibilidad de progresar.
DEMOCRACIA NACIONAL - La Doctrina del Shock (III) El 23-F y las reformas.
Con nuestra entrada en la UE se nos impusieron limitaciones a nuestra producción agrícola, ganadera y pesquera y se le entregaba a las multinacionales francesas y alemanas la gran distribución de nuestros productos agro-alimentarios. Desde entonces, los precios que cobran nuestros agricultores y ganaderos no han parado de bajar, llevando a ambas actividades a una situación de precariedad extrema. Además, la UE ha aprobado un tratado de libre comercio agrario con Marruecos muy negativo para España, más aún cuando la idea es extenderlo al resto del norte de África y Turquía. La “mejora de la educación” consistió en la destrucción de la FP, la proliferación masiva de máquinas de crear parados y anti-españoles llamadas Universidades y con la aprobación de la LOGSE, nefasta Ley de Educación cuyas consecuencias aún estamos pagando hoy en día. Ley nefasta pero lógica pensando en el tipo de economía tercermundista que el PSOE y sus amos habían planeado instalar en España. Una economía del pelotazo, basada en la construcción masiva y que alimentaba al mismo conglomerado de políticos, banqueros y empresarios corruptos que había llegado al poder en la Transición. La entrada en el euro, en claro beneficio de Alemania y perjuicio de España, fue la puntilla del proceso.
Así fue cómo el PSOE cumplió su parte del trato que había hecho con americanos y franco-alemanes en los 70. Éstos le pondrían en el gobierno a cambio de destruir España una vez conseguido. Y lo cumplió: educación, industria, ejército, justicia...paso a paso el PSOE se fue cargando el país (por cierto, con el aplauso de una socialista vasca llamada Rosa Díez).
Durante estos 35 años, se ha llevado a cabo un proceso lento pero constante de privatización de toda la banca pública, los antiguos monopolios públicos se han convertido en oligopolios privados, las rentas del trabajo se han desplomado, se han ido bajando los impuestos a las grandes rentas y empresas mientras se les subían al resto de ciudadanos, la deuda externa se ha disparado y se han aprobado reformas laborales que han desmantelado todos los derechos sociales y laborales creados por el régimen anterior, precarizando el empleo, bajando nuestra renta per capita en comparación con otros países europeos, aumentando el paro y convirtiéndonos en un país de servicios sin posibilidad de progresar.
DEMOCRACIA NACIONAL - La Doctrina del Shock (III) El 23-F y las reformas.

















