LÉON DEGRELLE : "Al final de su vida es cierto que su espalda se curvó, pero su
mente permaneció tan despejada como siempre. Simplemente dio las manos a
sus camaradas en silencio, desayunó como otro día cualquiera y luego
fue a encontrar la muerte. Su comportamiento y su estilo de vida no
cambió un ápice aún cuando se convirtió en el dirigente de Alemania. La
más notable característica de Hitler era su sencillez."
"Al final de su vida es cierto que su espalda se curvó, pero su mente permaneció tan despejada como siempre. El testamento que dictó con enorme entereza el mismo día de su muerte el 29 de Abril de 1945, nos sirve de prueba de ello. Napoleón en Fontainebleau no estuvo sin momentos de pánico antes de su abdicación. Hitler simplemente dio las manos a sus camaradas en silencio, desayunó como otro día cualquiera y luego fue a encontrar la muerte como si se fuese a dar un paseo.
¿Cuándo
en la historia se ha visto una tragedia tan
grande llevada a cabo con este control de uno mismo? La más notable
característica de Hitler era su sencillez. Los más complejos problemas
se
convertían en su mente en unos pocos principios básicos. Sus acciones
eran
engranadas por ideas y decisiones que podían ser comprendidas por
cualquiera: El obrero de Essen, el agricultor, el industrial del Ruhr, y
un profesor de
universidad podían seguir fácilmente su línea de pensamiento. La enorme
claridad de sus razonamientos hacía todo obvio.
Su comportamiento y su estilo
de vida no cambió un ápice aún cuando se convirtió en el dirigente de Alemania.
Vivía y se vestía modestamente. Durante sus días en Munich no se gastaba más de
un marco al día en comida. En ningún momento de su vida se gastó algo en si
mismo. Nunca en los 13 años que estuvo en la Cancillería llevó una cartera o
tenía dinero encima."
Léon Joseph Marie Ignace Degrelle; de la obra "¿Quién Era Hitler?"














