Niños asesinados en Siria/ Junio de 2012
Países miembros de la OTAN y del
Consejo de Seguridad del Golfo (CCG) están preparando un golpe de Estado
y un genocidio sectario en Siria. Si usted desea oponerse a esos
crímenes, actúe de inmediato. Haga circular este artículo a través de
Internet y póngase en contacto con sus representantes democráticamente
electos.
Dentro de varios días, quizás a partir del mediodía del viernes 15 de
junio, los sirios que traten de ver los canales nacionales sólo
captarán en sus televisores otros canales creados por la CIA. Imágenes
filmadas en estudio mostrarán masacres imputadas al gobierno,
manifestaciones populares, ministros y generales dimitiendo, al
presidente al-Assad dándose a la fuga, a los rebeldes reuniéndose en
pleno centro de las grandes ciudades así como la llegada de un nuevo
gobierno al palacio presidencial.
El objetivo de esa operación, dirigida directamente desde Washington
por Ben Rhodes, consejero adjunto de seguridad nacional de Estados
Unidos, es desmoralizar a los sirios y permitir así un golpe de Estado.
La OTAN, luego de haberse estrellado contra el doble veto de Rusia y
China en el Consejo de Seguridad de la ONU, lograría así conquistar
Siria sin tener que atacarla ilegalmente. Sea cual sea la opinión de
cada cual sobre lo que está sucediendo en Siria, Lo cierto es que un
golpe de Estado pondría fin a toda esperanza de democratización.
De forma totalmente oficial, la Liga Árabe ha solicitado a los
operadores de los satélites Arabsat y Nilesat que pongan fin a la
retransmisión de los medios sirios, tanto públicos como privados (Syria
TV, Al-Ekbariya, Ad-Dounia, Cham TV, etc.). Ya existe un precedente dado
que la Liga Árabe impuso anteriormente la censura contra la televisión
libia para impedir que los dirigentes de la Yamahiria pudieran
comunicarse con su propio pueblo. No existe en Siria ninguna red
hertziana en que los canales de televisión se capten exclusivamente vía
satélite. Pero este corte no dejará las pantallas en blanco.
En efecto, esta decisión sólo es la parte visible del iceberg. Según
nuestras informaciones, varias reuniones internacionales han tenido
lugar esta semana para coordinar la operación de intoxicación. Las dos
primeras reuniones, de naturaleza técnica, se desarrollaron en Doha
(Qatar). La tercera, de carácter político, tuvo lugar en Riad, (Arabia
Saudita).
En la primera reunión participaron los oficiales de guerra sicológica «
incrustados»
en varias televisiones satelitales, como Al-Arabiya, Al-Jazeera, BBC,
CNN, Fox, France24, Future TV y MTV –ya es sabido que desde 1998
oficiales de la United States Army’s Psychological Operations Unit
(PSYOP) han sido incorporados a la redacción de la CNN, práctica que la
OTAN extendió después a otras estaciones televisivas de importancia
estratégica. Estos oficiales redactaron de antemano una serie de
noticias falsas, en función de una historia falsa concebida por el
equipo de Ben Rhodes, en la Casa Blanca. Se estableció un procedimiento
de validación recíproca en el que cada medio debe citar las mentiras de
los demás para darles credibilidad a los ojos de los telespectadores.
Los participantes decidieron además no limitarse a requisicionar
únicamente los canales de la CIA para Siria y el Líbano (Barada, Future
TV, MTV, Orient News, Syria Chaab, Syria Alghad), sino también unos 40
canales religiosos wahabitas que exhortarán a desatar masacres
confesionales bajo la consigna «
¡Los cristianos a Beirut, los alauitas a la tumba!»
En la segunda reunión participaron ingenieros y realizadores
encargados de planificar la fabricación de imágenes de ficción, en las
que se mezclan secuencias rodadas en estudios a cielo abierto con
imágenes generadas por computadora. En estas últimas semanas se han
montado, en Arabia Saudita, varios estudios que imitan los dos palacios
presidenciales sirios y las principales plazas de Damasco, de Alepo y de
Homs. Ya existían ese tipo de estudios en Doha, pero resultaban
insuficientes dada la envergadura de la operación planteada.
En la tercera reunión participaron el general James B. Smith,
embajador de Estados Unidos; un representante del Reino Unido y el
príncipe saudita Bandar Bin Sultan, el mismo a quien el presidente
George Bush padre designaba como su hijo adoptivo, al extremo que la
prensa estadounidense comenzó a llamarlo «
Bandar Bush». El objetivo de esta reunión fue coordinar la acción de los medios con la acción del «
Ejército Sirio Libre», conformado esencialmente con los mercenarios a sueldo del príncipe Bandar.
La operación ya venía gestándose desde hace meses, pero el Consejo de
Seguridad Nacional de Estados Unidos decidió acelerarla después de que
el presidente ruso Vladimir Putin notificó a la Casa Blanca que Rusia se
opondrá por la fuerza a todo intento ilegal de intervención de la OTAN
contra Siria.
Esta operación comprende dos etapas simultáneas: por un lado, inundar
los medios de noticias falsas, y por el otro, censurar o bloquear toda
posibilidad de respuesta.
El hecho de prohibir las televisiones satelitales para desencadenar y
dirigir una guerra no es nada nuevo. Bajo la presión de Israel, Estados
Unidos y la Unión Europea han prohibido sucesivamente canales de
televisión libaneses, palestinos, iraquíes, libios et iraníes. Ningún
tipo de censura se ha impuesto contra canales vía satélite provenientes
de otras regiones del mundo.
La difusión de noticias falsas tampoco es nada nuevo. Cuatro pasos
significativos en el arte de la propaganda se han dado por vez primera
durante el último decenio.
En 1994, una estación de música pop, la Radio Libre de Mille Collines
(RTML) dio la señal que desencadenó el genocidio ruandés al exhortar a «
¡Matar a las cucarachas!».
En 2001, la OTAN utilizó los medios de prensa para imponer una
interpretación de los atentados del 11 de septiembre y justificar los
ataques contra Afganistán e Irak. Ya en aquella época fue Ben Rhodes el
encargado de redactar, por orden de la administración Bush, el informe
de la Comisión Kean Hamilton sobre los atentados.
En 2002, la CIA utilizó 5 canales (Televen, Globovisión, Meridiano,
ValeTV y CMT, para hacer creer que enormes manifestaciones habían
obligado al presidente democráticamente electo de Venezuela, Hugo
Chávez, a renunciar a su cargo, cuando en realidad estaba siendo víctima
de un golpe de Estado militar.
En 2011, France24 desempeñaba
de facto el papel de ministerio
de Información de Consejo Nacional Libio, al que incluso estaba
vinculada por contrato. Durante la batalla de Trípoli, la OTAN hizo
filmar en estudio y difundir a través de Al-Jazeera y de Al-Arabiya
imágenes que mostraban a los rebeldes libios entrando en la plaza
principal de la capital cuando en realidad se encontraban aún lejos de
la ciudad, de manera que los habitantes, convencidos de que la guerra
estaba perdida, cesaron toda resistencia.
Los medios de prensa ya no se conforman con apoyar la guerra. Ahora hacen la guerra.
Este dispositivo viola los principios básicos del derecho internacional, empezando por el artículo 19 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos que estipula el derecho a «
recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
Y lo más importante es que viola las resoluciones de la Asamblea
General de la ONU, adoptadas al término de la Segunda Guerra Mundial
para prevenir las guerras. Las resoluciones 110, 381 y 819prohíben «
los obstáculos al libre intercambio de informaciones e ideas» (en este caso, el bloqueo de los canales sirios) y «
la
propaganda tendiente a provocar o estimular cualquier tipo de amenaza
contra la paz, de ruptura de la paz o todo acto de agresión». A la
luz del derecho, la propaganda a favor de la guerra es un crimen contra
la paz. Es incluso el más grave de los crímenes, ya que hace posibles
los crímenes de guerra y el genocidio.
Thierry Meyssan
http://elsilenciodelaverdad.wordpress.com/2012/06/12/la-otan-prepara-la-mayor-operacion-de-intoxicacion-de-la-historia/