Dr William Pierce El Elefante Bajo La Alfombra:
PD: Recomiendo encarecidamente verles, son muy buenos.
¡Ustedes no pueden imaginarse de qué forma era querido y respetado! ¡Cómo se ofrendaron a él los soldados alemanes, especialmente de la SS, luchando caballerosamente, sirviendo de ejemplo al mundo entero!. Bajo su mandato reinaron el orden y la disciplina típicas de la tradición alemana. Los Congresos del Partido y las manifestaciones fueron acontecimientos únicos, que no habían tenido lugar nunca antes de forma semejante en toda Europa.
“El objetivo es recoger el desafío del mestizaje. (…) Aceptando ese desafío, Francia es fiel a su historia. Además ha sido siempre la consanguinidad la que ha provocado el fin de las civilizaciones y las sociedades, nunca el mestizaje. No es una elección es una obligación, un imperativo (…) No tenemos alternativa, de lo contrario nos veremos confrontados a problemas considerables. Debemos cambiar en todos los ámbitos, al mismo tiempo, en las empresas, en las administraciones, en la educación, en los partidos políticos. Y nos vamos (el gobierno) a imponer la obligación de obtener resultados. Si este voluntarismo republicano no tiene éxito, entonces será necesario que la República Francesa adopte medidas y emplee métodos más exigentes y coercitivos aun”. Son palabras pronunciadas en un discurso por Nicolas Sarkozy el 17 diciembre de 2008. Incluso existen ya denuncias contra alcaldes socialistas y comunistas que se habrían negado a oficiar ceremonias civiles donde los dos contrayentes eran de raza blanca. La criminalización de las uniones entre personas de raza blanca afectan también al campo de las ayudas públicas. “Una pareja cuyos dos integrantes sean de origen francés tiene menos posibilidades de lograr una ayuda del Estado que otra pareja en la que uno de los miembros sea de origen extracomunitario”, señala Jean Wehrlè, un conocido bloguero de Alsacia vinculado a la derecha identitaria gala.
Francia y la entera Europa, el continente cuya fertilidad en el campo de la ciencia y el saber tuvo vigencia durante siglos, se acomoda a los nuevos tiempos que la casta ha previsto. El presente empieza a ser desolador. Ya no digamos la sombría y aterradora perspectiva del futuro. Un continente europeo habitado mayoritariamente por gente de la misma raza y con idéntico espíritu que Da Vinci, Miguel Ángel, Pasteur, Wagner, Copernico, Newton, Isabel la Católica, San Juan de la Cruz, Cromwell, Nelson, Napoleon, Rommel, , Goethe, Gutenberg, Nietzsche, Cervantes o Cristóbal Colón… sería absolutamente refractario a los aquelarres morales y sociales que muchos vienen en llamar ‘nuevo orden’.
El modelo a imitar no es el de la Florencia renacentista sino el del Río de Janeiro. Toda una miríada de organizaciones progres, ONG subvencionadas y partidos políticos liberales trabajan por la consecución de ese objetivo. Los ejércitos europeos han sido desmantelados, las tradiciones hechas añicos, los ideales cristianos devueltos a las catacumbas, las escuelas reducidas a laboratorios donde se inculca a los nuevos cobayas lo que tienen que pensar, votar, consumir y hasta con quiénes deben acostarse.
Lo último de la ingeniería social en Francia ha sido unas jornadas en favor del amantamiento materno. El cartel elegido para la campaña no puede ser más explícito. Tanto que constituye toda una declaración siniestra de intenciones. Bajo el lema ”Cuando sea mayor, amamantaré a mi bebé”, en el cartel aparece una niña autóctona que, en el supuesto papel de madre, sostiene en sus brazos a un bebé de raza negra encarnando a su propio hijo.
Se trata de inducir a nuestras hijos a que tomen sus decisiones en base a una exigencia impuesta por los ingenieros del ‘nuevo orden’. La multiculturalidad se convierte así en la nueva religión a cuya sujeción estarían obligadas las nuevas generaciones de europeos. Eso o sufrir la lapidación social, laboral, política y mediática.
Las palabras de Pierre Laval en su hora postrera resultan hoy solemnes y proféticas: “Un jour, vous saurez les véritables traîtres à la France”. (“Algún día conoceréis a los verdaderos traidores de Francia”).