La protección de los animales durante el régimen hitleriano es también parte de una historia que se debe recuperar: el nacionalsocialismo creó la legislación más elaborada en materia de protección animal en toda la historia.
En 1933 Hitler anunciaba que en el nuevo Reich no se permitiría de ninguna manera la crueldad hacia los animales, marcando el inicio del proteccionismo animal en Alemania. Los Nazis fueron los primeros en legislar contra la vivisección, contra la caza y a favor del bienestar animal.
Las leyes nacionalsocialistas se elaboraron en los tres primeros años del régimen. La primera es de 1933 y se denomina Ley de Protección de los Animales. Un año después se aprueba la Ley del Reich de la Caza y en 1935 entra en vigor la Ley de Protección de la Naturaleza, que entre otros tópicos creo una legislación especial para transportar animales en automóviles, describió la manera menos dolorosa de herrar a los caballos y buscó hacer menos cruel la forma de cocinar una langostas evitando que se cocieran vivas. Pero hay más, el gobierno de Adolf Hitler sería el primero en la historia de la humanidad en prohibir la práctica de la vivisección.
Los temas de la naturaleza tenían gran importancia dentro del partido nacional socialista. Muchos de sus principales dirigentes eran vegetarianos. Las leyes actuales de bienestar animal y ecología en Alemania y otros países son variaciones de las leyes introducidas por los nazis. La tierra madre, sus bosques, ríos, flora y fauna, debían ser preservados.
Los altos mandos del partido nacionalsocialista alemán eran ambientalistas y protectores de la naturaleza. Es de conocimiento público que Hitler amaba a su perra Blondi. Además -según sus biógrafos- no admitía que se fumara en su presencia, y cuando compartía la mesa con personas que comían carne, les describía con lujo de detalle los horrores del matadero. De hecho, él mismo declaró que “En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales. Por su parte, el respeto a los animales está dado no por su visión utilitarista desde el ser humano, sino por su valor intrínseco“.
Jose Antonio Primo de Rivera:
"Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque ¿quién ha dicho -al hablar de "todo menos la violencia"- que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, si , la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay mas dialéctica admisible que la dialéctica de los puños cuando se ofende a la justicia o a la Patria"
Jose Antonio vestido con el uniforme penitenciario
Sobre la guerra:"Es un elemento de progreso. ¡Es absolutamente necesaria!" Jose Antonio Primo de Rivera Su ultima voluntad fue que limpiaran el patio de la cárcel para que su hermano Miguel no tuviera que pisar su sangre.
Testimonios de aquel dia:
José Antonio era alto, guapo, moreno y con la mirada profunda que le confería el ser un jurista de primera calidad, condición aplicable a su carácter como persona. Ciertamente, pertenecía a eso que llamamos aristocracia. Pero jamás fue un aristócrata altivo y clasista. Fue un aristócrata sencillo, un aristócrata "popular", entendiendo el término como un hombre rico que se preocupaba por las clases populares. En vez de dedicarse a derrochar su fortuna en orgiásticas experiencias o en holgazanear, decidió dedicarse por entero a España y a los españoles. En ello invirtió largas y pesadas horas, comiéndose la cabeza para encontrar la fórmula secreta que sedujera a esas clases españolas, proletariado, burguesía y aristocracia, en las que él depositaba las esperanzas para construir la España una, grande y libre que figuraba en la cosmovisión falangista.
En el preciso momento en que José Antonio miraba su reloj eran las tres de la madrugada del 20 de noviembre de 1936. En breves horas sería ejecutado. El sueño de ver a su amada España en lo más alto de la posición mundial se iba a desvanecer. Quizá algún día, allá desde el Cielo, podría ver resurgir a España. ¡Quién podía saberlo! Las fuerzas nacionales habían fracasado en Alicante, maldecía. ¿Por qué tenía que morir? Bueno, pensaba tras la dubitación, era muy lógico que, habiendo sido asesinados millares de falangistas durante el decurso de la guerra e incluso antes, cayera ahora él, que era el máximo dirigente de la fuerza nacional más importante: Falange.
Tomó la Biblia que había en la mesa de su celda, y abrió por una página al azar. Leyó: "Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo" Hojeó más allá, y se encontró con la sentencia: "Padre, aparta de mí este cáliz". José Antonio, que se había mostrado muy entero en la defensa que hizo de sí mismo y de su hermano, no pudo evitar que una lágrima empezara a recorrer su mejilla, y exclamó un poco en voz alta: "Señor, el fin para mí está cerca. Aparta de mí este cáliz. Por favor, no me abandones". Se tumbó en la cama y comenzó a escribir en una arrugada hoja de papel: "Esto toca a su fin. En unas horas estaré ya junto a Dios y su Juicio. Los ángeles con espadas estarán esperando mi llegada. Me voy sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero no espero que nadie incurra en dramatizaciones inútiles de mi muerte. Ahora mismo están luchando por los campos de España miles de falangistas dispuestos a dar su sangre por la España en la que creen y a la que yo les acerqué. Es normal, por lo tanto, que yo, que soy el líder de esos muchachos de corazón ardiente, dé mi sangre por esa España que yo traté de alcanzar en vida. Espero que las escuadras enteras de falangistas que añoran la España inmortal sirvan a su nuevo jefe, el general Francisco Franco, como lo hicieron conmigo. Mi muerte no debe significar el fin de nuestra lucha, pues mientras haya un solo falangista en España, nuestro ideal seguirá vivo y en pie. Tengo a mi lado un crucifijo que espero me ayude a superar el miedo que ahora me atenaza el corazón. Sé que habrá muchos camaradas, muchos amigos, muchos familiares que llorarán mi pérdida, pero sólo puedo decirles que no se preocupen, que en unos años (espero que muchos, porque ellos aún son útiles en el servicio de la Patria) nos veremos allá arriba, en comunión con el Altísimo que todo lo puede. Confío en que esta guerra, tan dolorosa, sirva para expulsar por fin del interior de España a los diablos marxistas y liberales, que son quienes nos han llevado a esta situación. Un abrazo para todos aquellos que pusieron su fe ciega en mí y hasta siempre, José Antonio".
Ya eran las 5 y media. José Antonio sacó una foto de sus padres que tenía guardada en la maleta, y besándola con cariño, dijo en voz muy baja: "En breve nos veremos, papá. Por fin podré darte un beso, mamá. No sabes lo que he sufrido por tu ausencia".
A continuación, guardó la foto y sacó una serie de cartas, que iban dirigidas a sus familiares y amigos. Las dejó sobre la mesa y las releyó despacio. Las volvió a guardar y las acompañó con una nota que ponía: "Dar a sus destinatarios". Se peinó el poco pelo que aún perduraba en su cabeza, y volvió a recostarse sobre la cama. Rezó en silencio, en una oración que se prolongó una eternidad. Sabía que era la última vez que hablaría con Dios antes de verle. La hora había llegado.
La voz del carcelero retumbó por el pasillo donde se apiñaban las celdas:
José Antonio Primo de Rivera, vístase. Es la hora.
José Antonio se puso, en un silencio conmovedor, las zapatillas, y se echó uno de sus preciosos abrigos por encima. El carcelero, impaciente por llevar a cabo la ejecución y poder así echarse a dormir, le espetó:
Vamos, coño, que es para hoy.
La voz de José Antonio sonó serena para decir:
Como sólo se muere una vez, hay que morir con dignidad.
Una vez que se hubo vestido, José Antonio fue conducido ante la presencia de su hermano Miguel. José Antonio, con un brillo chispeante en sus ojos saltones, dijo:
Hola, Miguel.
Hola, Jose. Bueno, creo que ha llegado la hora de despedirnos.—le respondió con voz temblorosa Miguel.
Sí, creo que sí. Os quiero mucho a todos, Miguel. Cuando salgas de aquí, dale un abrazo muy fuerte a todos nuestros hermanos y un beso a la tía Ma.
Se lo daré de tu parte. Te quiero mucho, hermano—dijo Miguel con unas lágrimas aflorando en su rostro.
Help me die with dignity—susurró José Antonio con su persistente brillo en los ojos y una tenue flacidez en el semblante.
José Antonio, ruega por nosotros.
La voz bronca del carcelero interrumpió a los dos hermanos: "Vamos, deprisa, ya es hora"
José Antonio, que en ese momento estaba abrazándose postreramente a su hermano, fue cogido por la espalda por el carcelero y otro colega. Cuando se lo llevaban, espetó:
Miguel, España no se rendirá. ¡¡Arriba España!!
¡¡Arriba España siempre, José Antonio!!—respondió Miguel conmocionado.
José Antonio, en el pasillo, no pudo reprimirse, y con serenidad, les dijo a los guardianes una frase que ya había pronunciado en uno de sus juicios:
¡Qué equivocados estáis! Vais a fusilarme a mí, que venía en vuestro amparo.
Llegaron al patio de la cárcel. Se oían ruidos de pistolas y de granadas, olía a pólvora. José Antonio fue llevado junto a cinco personas más, tres falangistas y dos carlistas, a un rincón de la prisión. Los jóvenes falangistas quedaron impresionados al ver a su líder, allí, con su imponente abrigo, sereno, incluso con un ademán sonriente en el rostro al ver allí a sus muchachos. José Antonio, en última instancia, dijo a aquellos que se disponían a llevárselo para siempre:
Yo no soy vuestro enemigo. Yo soy vuestra ayuda. No tenéis que fusilarme a mí, sino a vuestros jefes. Ellos no hacen nada por vosotros. Son sólo embusteros.
Los miembros del pelotón de fusilamiento hicieron caso omiso de las palabras de José Antonio. Éste, consciente de que era inútil cualquier intento de avenirse a razones con aquellos, les espetó:
¿Son ustedes buenos tiradores?
Los otros contestaron afirmativamente. José Antonio, cuyo abrigo le había pedido el carcelero como regalo, tomó su abrigo y lo arrojó con fuerza hacia el carcelero. A continuación, apretó con fuerza el crucifijo que llevaba en su mano izquierda. La descarga de los doce miembros del pelotón, seis anarquistas de la FAI y seis comunistas, sonó atronadora. José Antonio, en trance de muerte, exclamó antes de caer al suelo fulminado por las balas, con el brazo derecho en alto:
¡¡¡Arriba España!!!
Todo había terminado. José Antonio yacía ensangrentado en el suelo. Su corazón español había sido fulminado por la acción asesina de las balas. Uno de los cerebros más privilegiados de Europa, en palabras de don Miguel de Unamuno, había muerto. Pero su asesinato no fue en vano. Su generosa sangre regó los destinos de España durante los cuarenta años siguientes, un periodo en el que España volvió a ser Una, Grande y Libre.
Y su misma pregunta hoy dia de su muerte nos la hacemos nosotros:
"No dejaremos de gritarlo en ningún momento: hay setecientos mil españoles en paro forzoso; hay setecientos mil españoles que comen de milagro. ¿Cómo puede haber Parlamento, Gobierno ni partidos que vivan en paz mientras esa trágica llaga sigue abierta al costado de nuestro pueblo?" - José Antonio Hoy no son 700.000 sino millones los parados de nuestro pais.
De nuevo el parlamento Uruguayo esta debatiendo la despenalización del homicidio “ABORTO”. Tanto la bancada oficialista ( progres, comunistas, socialistas, etc) y parte de la bancada de la “oposición” (liberales) están a favor de dicha despenalización. “Ellos” son los mismos que se oponen a la pena de muerte para abusadores de niños, homicidas y traficantes de drogas, pero apoyan este crimen horrible.
Increíble que los abanderados de los derechos humanos, los que se rasgan las vestiduras hablando de libertades y derechos intenten legalizar este atroz crimen. ¿Donde esta la libertad de nacer de ese niño indefenso?¿Donde están sus derechos? Los camaradas de Resistencia Nacional decimos NO a la despenalización del aborto y salimos a las calles a realizar una pegatina y a repartir volantes contra el aborto. No bajes los brazos, no te quedes callado, rebélate y has sentir tu vos!
Knut Hamsun, nacido Knut Pedersen (Lom, Noruega, 4 de agosto de 1859 – Grimstad, 19 de febrero de 1952), es uno de los escritores noruegos más afamados. Su obra, que le valió el premio Nobel de Literatura en 1920, es considerada una de las más influyentes en la novela del siglo XX.
A pesar de su inmensa popularidad mundial, su reputación cayó considerablemente debido a su apoyo al régimen nazi de Vidkun Quisling durante la II Guerra Mundial. En 1943, en un mitin de Joseph Goebbels, le ofreció la medalla del premio Nobel como regalo. Se reunió con Hitler y trató que éste depusiera a Josef Terboven como Reichskommissar de Noruega.
Así hablaba del Führer tras su muerte: «Era un guerrero, un guerrero para la humanidad y un predicador del evangelio sobre el derecho de todas las naciones; un reformista del más alto rango y su destino histórico fue precisamente actuar en un tiempo de brutalidad, que finalmente le hizo caer»
PD: Muchos de estos grandisimos personajes que cayeron en el olvido y han sido proscritos por haber apoyado al hombre mas revolucionario del siglo XX, algun dia seran recordados como lo que fueron, autenticos valientes en tiempos donde Europa se jugo el todo por el todo.
el turco se andaba con pies de plomo, la Francia de Richelieu rechinaba los dientes el Santo Padre recibía con mucho tiento a nuestros graves embajadores vestidos de negro y toda Europa temblaba al paso de los viejos Tercios como si en las cajas de sus tambores redoblara el mismo diablo.
El día 8 de septiembre de 1925, tuvo lugar en la bahía de Alhucemas (norte de Africa) el primer desembarco aeronaval de la historia.
Un contingente de soldados españoles, apoyados por varios barcos franceses, la armada española y unos cuantos aviones de nuestro ejército del aire, desembarcaron en la bahía. Nada mas comenzar el desembarco llegaron los primeros problemas y es que ningún plan sale como se pretende, las barcazas se habían quedado encalladas a unos 50 metros de la costa y a nuestros soldados no les quedo otra opción que saltar de estas con las armas en alto y mojarse para poder llegar a la orilla, a todo esto los moros desde la costa dándoles la bienvenida con fuego de 70 y 75 mm. Una vez que llega la vanguardia a la playa compuesta por los legionarios del entonces coronel Franco, empieza el fuego de fusiles, ametralladoras y granadas de mano, pero nuestros legionarios no se achantan, con los cuchillos entre los dientes y la camisa abierta hasta debajo del pecho avanzan metro a metro y de pronto se descubre que una de las playas esta minada, esto detiene el avance unas cuantas horas, mientras tanto siguen desembarcando mas soldados, entre ellos los regulares y una vez detonadas las minas continua el avance de las tropas de Primo de Rivera quien dirigió el desembarco personalmente, los legionarios en cabeza deshabitando de moros las trincheras y los nidos de ametralladora a balloneta calada, horas mas tarde los rifeños rendían sus armas y de esta forma llego el comienzo del fin de Abd el Krim y la guerra de Marruecos.
Muchos de los llamados "grupos antisistema" que movilizan masas humanas y que parecen enfrentarse a importantes fuerzas oligárquicas, aparentemente están controlados por las mismas fuerzas contra las que se manifiestan.
Los métodos de control humano han llegado a un método que incluso las aparentes revoluciones están sujetas a fuerzas oscuras que las dirigen en la sombra.