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sábado, 4 de julio de 2015

¡Tú, varón blanco!


"La injusticia es humana pero más humana es la lucha contra la injusticia." 

Bertolt Brecht


II

“Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad.” 

H.P. Lovecraft


III

«Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento.»

William Shakespeare


IV

"Subiendo a las alturas los adelantas; pero cuanto más subas, más pequeño te verán los envidiosos. El que vuela más alto es el más odiado." 

Friedrich Nietzsche


V

"El amor a la libertad hace al ser humano indomable y a las naciones invencibles."

Benjamin Franklin


VI

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida."

Don Quijote de la Mancha 


Libre adaptación (traducción) de Artiste Mal Pensant. Este cómic le valió la eliminación fulminante de su cuenta y su trabajo colgado.

https://www.facebook.com/pages/Artiste-Mal-Pensant-Le-retour/1676883762530420?__mref=message_bubble

https://www.facebook.com/pages/Pastilla-Roja/607805466012693?pnref=story

lunes, 15 de junio de 2015

Los últimos momentos de un marxista al morir VS los últimos momentos de un fascista al morir.

Para ser justos usaré al mayor revolucionario marxista por excelencia de habla hispana vs el mayor revolucionario fascista por excelencia de habla hispana.

El Che Guevara

 

“No disparen. Soy el Che Guevara. Yo valgo más vivo que muerto”, dijo el comandante guerrillero al ser capturado, según narró a Félix el soldadito boliviano que lo hizo prisionero.

Félix reseña aquel minuto de la Historia con un argumento humano: “Imagínate, fue un momento muy duro para él”.

El Che les decía a sus hombres que no podían dejarse capturar vivos, que la última bala era para ellos. Y mira que cosa, ningún cubano cayó preso, los mataron, solamente tres escaparon; el único que se rindió fue el Che, que era quien les decía a ellos que no podían cogerlos vivos.

A las doce del día del 9 de octubre de 1967, hora de Bolivia, y puesto que la CIA lo quería vivo, pero sus gestiones fueron infructuosas, usted va donde el Che y le dice: “Comandante, lo siento, yo he tratado, pero son órdenes superiores”. Dígame, el Che Guevara, tan acostumbrado a la muerte ajena, ¿cómo reaccionó ante la noticia de su propia muerte?

Se puso blanco. Blanco, blanco como un papel. Yo nunca he visto a una persona perder la expresión de la cara como la perdió él. Entonces se compuso y me dijo: “Es mejor así. Yo nunca debí ser capturado vivo”.

Si no fuera suficiente con la muerte de sus enemigos, convocó a los suyos a morir antes de caer prisioneros, pero cuando fue su vida la que estuvo en manos del soldado a quien emboscado combatió, el que en ese momento final tuvo frente a frente, entonces dijo: “No dispare”, invocando su nombre cual cheque al portador.


José Antonio Primo de Rivera

 

En marzo de 1936 el Gobierno del Frente Popular encarceló a José Antonio Primo de Rivera con la excusa de una posesión ilegal de armas de fuego. La misma izquierda que había montado la Revolución de Octubre (casi 1.400 muertos) y desperdigado patrullas que cortaban las carreteras se escandalizaba de que el fundador de la Falange Española de las JONS tuviera dos pistolas en su casa.

La sentencia fue de pena capital porque se le consideró culpable del delito de rebelión militar. ¡Una persona que estaba encarcelada cuatro meses antes de que esa rebelión se produjese!

José Antonio se enfrentó a los fusiles con un mono azul raído y unas alpargatas, como un miliciano más, aunque con las manos atadas a la espalda con grilletes. Rechazó con firmeza la venda para los ojos .

José Antonio recibió la descarga en las piernas. No le tiraron al corazón ni a la cabeza; lo querían primero en el suelo, revolcándose de dolor. No lo lograron. Él cayó en silencio, con los ojos serenamente abiertos. Desde su asombrado dolor, miraba a todos sin lanzar un quejido, pero cuando el miliciano que mandaba el pelotón avanzó lentamente, pistola amartillada en mano y encañonándolo en la sien izquierda, le ordenó que gritase "¡Viva la República!" –en cuyo nombre cometía el crimen–, recibió por respuesta otro "¡Arriba España!". Volvió entonces a rugir la chusma, azuzando a la muerte. Rodeó el miliciano el cuerpo del caído y apoyando el cañón de la pistola en la nuca de su indefensa víctima, disparó el tiro de gracia.

Fuente sobre la muerte del Che.

La quiebra final de una fría máquina de matar, el Ché

Fuente sobre la muerte de José Antonio.

Pedro Fernández Barbadillo - El asesinato de Primo de Rivera - Libertad Digital

lunes, 1 de junio de 2015

Castelnuovo, la heroica resistencia de un tercio español ante miles de otomanos.

  • Sí, en la actual Montenegro también lucharon los Tercios españoles: en 1.539, unos 3.000 soldados cristianos se enfrentaron hasta la muerte a 50.000 turcos 

     

Eran apenas 3.000, pero tuvieron en jaque a todo el ejército turco. Por desgracia, el de Castelnuovo no es un episodio que narre una victoria española, pero, por el contrario, si habla de valentía y heroísmo en el campo de batalla. Y es que, en 1.539 y a miles de kilómetros de España -en la actual Herceg Novi (Montenegro)-, un tercio comandado por Francisco de Sarmiento resistió hasta la muerte el asedio de nada menos que 50.000 turcos durante varios días. Aquella jornada, aunque combatir no sirvió para vencer, si permitió iniciar una leyenda que perdura hasta nuestros días.

Sentaba entonces sus reales posaderas en el trono español Carlos I (V del Sacro Imperio Romano Germánico). No pasaba por una buena época la cristiandad, que veía que las aguas del Mediterráneo escapaban a su control por culpa de un turco, el sultán Solimán, quien –junto al conocido pirata y almirante otomano Barbarroja- se había convertido en un molesto inconveniente para media Europa.

Por ello, y debido a las bofetadas constantes del turco por tierra y mar, no pasó mucho tiempo hasta que la cristiandad decidió formar la Santa Liga, una alianza militar mediante la que Carlos I, Venecia, Austria y el papado pretendían devolver a Barbarroja los espadazos que, durante meses, les había dado con su flota. Era el momento de atacar y derramar sangre en contra del Islam.

La Liga al ataque

 

Corría el año 1.538 cuando al fin, y con el pendón de la Santa Liga ondeando al viento del Mediterráneo, la alianza cristiana pasó a la acción y dirigió sus picas y arcabuces hacia Montenegro. En este territorio, perdido de la mano de Su Majestad Imperial, se ubicaba en la costa una fortaleza –la de Castelnuovo- protegida por una pequeña división turca que, a priori, nada podría hacer ante el poderío de la flota formada por españoles y venecianos. 

«(La Santa Liga) se dirigió a Castelnuovo, en el golfo de Cattaro, con el propósito de hacer un desembarco y constituir allí un núcleo de fuerzas que extendiera en aquellas costas el predominio cristiano. El 24 de octubre arribaron a la boca del golfo (…) a 18 millas de Ragusa», explica el historiador Francisco de Laiglesia en su obra «Estudios históricos (1.515-1.555)».

Sabedores de que contaban con superioridad numérica, los aliados se limitaron a bombardear durante horas -desde tierra y galera- las murallas del castillo de Castelnuovo con su artillería. A su vez, pusieron cerco a la fortaleza y bloquearon la entrada a la plaza fuerte para evitar la entrada de víveres. Finalmente, parece que los turcos decidieron no morir por su país pues, al poco tiempo, rindieron la cimitarra a la Santa Alianza.

Sarmiento gobierna Castelnuovo 

 

Con la fortaleza en poder cristiano, a la Santa Liga ya sólo le quedaba dirimir que nación pondría su insignia en las murallas. Esta tarea, como era de esperar, sembró la controversia entre los aliados. Sin embargo, y a pesar de que los venecianos reclamaron para sí la plaza en primer lugar, fueron finalmente los españoles los que tomaron posesión del castillo.

Así pues, los oficiales de Su Majestad Imperial recibieron el honor de quedarse con el lugar, pero también el deber de defenderlo ante el turco (una peligrosa misión pues, entre otras cosas, se hacía casi imposible recibir refuerzos y víveres rápidamente en aquel olvidado paraje del mundo). «(Al final) tomaron posesión de (Castelnuovo) el maestre de campo Francisco Sarmiento (…) y 2.500 españoles, soldados viejos de Lombardía. (…) Además de las fuerzas regulares españolas quedaron también 80 infantes albaneses y 25 jinetes», completa el experto en su obra.

Una vez establecida la guarnición que defendería la plaza, el resto de los soldados de la Santa Liga embarcaron en sus navíos y dejaron tras de sí, y a su suerte, a más de 2.500 de los mejores soldados de los que España disponía -3.000 según el periodista y experto en historia de España Fernando Martínez Laínez-. No lo sabían, pero sería la última vez que verían con vida a aquellos veteranos de los tercios. 

Solo y con la responsabilidad de gobernar, Sarmiento recibió una carta en la que se detallaba pormenorizadamente la labor que debía acometer: «Primeramente el dicho maestre de campo (…) ha de hordenar y procurar, quel amistad y buena hermandad, que agora se tiene con los súbditos de (…) la Señoría de Venecia se conserve y aumente. Otrora se ha de procurar (…) buena amistad con los pueblos y gente principal de los cristianos moriacos (…) dando a entender a todos la potencia y benignidad de S.M y de la Santa Liga. Otrosi (…), y en caso que se tenga aviso cierto, si cerca deste lugar hay alguna banda de turcos, y pareciendo que se les puede dar alguna buena mano o encamiçada, y hazer buena presa de ellos ó de sus haziendas y ganados, podrá permitir el dicho maestre de campo que para tal caso puedan salir hasta myil hombres».

Barbarroja se arma

 

Sin embargo, y mientras los españoles ultimaban los pormenores del gobierno de Castelnuovo, los turcos preparaban sus sables para cobrarse la venganza por la toma de una plaza que, hasta hacía unos meses, estaba en su poder. Así, el calendario marcaba el año 1.539 cuando el conocido pirata y almirante otomano Barbarroja recibió órdenes de izar velas y partir con sus hombres hacia Montenegro.

«La resolución de Solimán de recuperar Castelnuovo como testimonio de su predominio en el Archipiélago Jónico, tuvo inmediata ejecución al comenzar la primavera de 1.539. Barbarroja reunió 200 velas, 150 galeras reales, bien armadas y provistas, y 70 galeotas, fustas y bergantines. Las fuerzas (que reunió) fueron 10.000 turcos y 4.000 jenízaros en la armada, y 30.000 hombres, con la caballería correspondiente», destaca el experto en su texto. Tan sólo unos meses después, las primeras naves se divisaron desde la fortaleza de Castelnuovo.

La suerte estaba echada para los hombres de Sarmiento quienes, sitiados y sin posibilidad de recibir refuerzos, iniciaron los preparativos para defenderse de aquel gran ejército que llamaba a sus puertas. De esta forma, sin nada más en su zurrón que la firme determinación de resistir lo suficiente como para llevarse al máximo número de enemigos a la tumba, los soldados de los tercios afilaron sus armas y limpiaron sus arcabuces dispuestos a librar su última contienda.

Las huestes de Barbarroja pisaron tierra a mediados de julio, aunque en escasa cantidad.
Concretamente, desembarcaron unos pocos cientos de turcos con órdenes de reconocer el terreno. Sin embargo, los enemigos no llegaron a terminar su misión pues, haciendo acopio de toda su veteranía, los españoles les devolvieron al mar a base de pica, daga y arcabuz. La primera ofensiva se tradujo así en victoria para los tercios.

Pero la situación cambió rápidamente a los pocos días cuando Barbarroja ordenó bajar de los buques a sus más de 50.000 hombres. Ante la visión de un ejército de tales dimensiones, los españoles decidieron retirarse de los alrededores y establecerse en la fortaleza de Castelnuovo. Serían derrotados, pero venderían caro el resultado de la batalla. Por su parte, los otomanos dispusieron varias piezas de artillería en las colinas cercanas al castillo e iniciaron un bombardeo constante contra los hombres de Sarmiento los cuales, según Laiglesia, recibieron desde entonces varios centenares de balas de unas 100 libras (aproximadamente 45 Kg.).

Castelnuovo, la heroica resistencia de un tercio español ante miles de otomanos
Grabado de época de Castelnuevo en el siglo XVI, actual Herceg Novi (Montenegro)
 
A lo largo de varias jornadas, los hombres de Sarmiento demostraron su habilidad empuñando armas, pues resistieron, tajo aquí, sablazo allá, todos los intentos otomanos de hacerse con la fortaleza. Por ello, Barbarroja decidió ofrecer una salida honrosa los soldados de los Tercios al considerar que habían combatido con un valor que quedaría rubricado en las páginas de la Historia.

«El Berlebey de la romería, capitán del ejército, escribió a Sarmiento pidiéndole que se rindiese y dejase la tierra a su señor, quien le daría naves para pasar a Apulia con todo lo suyo y sin ningún daño», determina Laiglesia en su obra. En cambio, parece que la oferta no gustó demasiado en la pequeña e irreductible fortaleza, pues Sarmiento, tras reunirse con sus capitanes, envió a un emisario con el siguiente mensaje para Barbarroja: «Quel no se pensaba rendir por cosa alguna; antes pensaba morir con toda la gente defiendo la tierra».

El contenido de la respuesta de Sarmiento se ha ido diluyendo a lo largo de los años pues, a su vez, existe otra versión de la conversación apoyada por escritores y expertos como la que recogen Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca en el libro «Tercios de España. La infantería legendaria»: «Los turcos ofrecieron a la guarnición una rendición honrosa, pero los sitiados les desafiaron a “venir cuando quisiesen”». Sea como fuere, lo único cierto es que aquellos soldados le dieron al pirata con el portalón en sus narices turcas.

La meteorología, en contra

 

Poco más tuvo que decir Barbarroja, y es que, ante la negativa de rendición, ya sólo esperaba la muerte al tercio de Sarmiento. En los días siguientes se acrecentaron las escaramuzas entre los turcos y los españoles -condenados pero todavía vivos, coleando, y con capacidad para atizar más de un arcabuzazo a sus asaltantes-.

De hecho, bien demostraron los defensores su habilidad en las pequeñas contiendas posteriores pues provocaron cientos de víctimas en el ejército otomano. Tan graves fueron los reveses, que el líder enemigo prohibió combatir cara a cara contra los cristianos hasta nueva orden. Y es que Barbarroja sabía que, si tenía paciencia, su poderosa artillería acabaría minando la moral y las vidas de los de Sarmiento.

Así pues, los turcos se limitaron, en el comienzo de comienzos de agosto, a ahorrar fuerzas y lanzar toda la munición posible sobre el castillo. A su vez, y como las desgracias siempre vienen acompañadas de sus ídem, la meteorología se puso en contra de los españoles al cargar contra ellos con el peor enemigo de la pólvora: la lluvia. Esta, convirtió los letales arcabuces en herramientas casi inservibles.

A sabiendas de la situación en la que se encontraban ya los de Sarmiento, Barbarroja ordenó, en la mañana del 7 de agosto, atacar la fortaleza y a sus últimos 600 defensores. Aquellos hombres eran lo único que quedaba de esos 2.500 valerosos españoles que, a miles de kilómetros de España, estaban dando sus vidas por un país que los había abandonado.

Hasta la muerte

 

En aquel asalto final, los restos del tercio resistieron espada y pica en mano hasta la extenuación. Sin embargo, la superioridad numérica terminó abrumando a los defensores y les obligó a retroceder y abandonar las defensas de las almenas. Pero lo peor estaba aún por llegar pues, durante un combate frenético, el líder que había mantenido con vida las esperanzas españolas -Sarmiento- fue herido en una de sus piernas primero y, posteriormente, asesinado por los turcos.

Ya sin expectativas, los capitanes y soldados españoles restantes fueron cayendo uno tras otro, siempre con sus armas en la mano, frente a una ingente cantidad de enemigos. Finalmente, la crónica de aquella matanza anunciada había tocado a su fin. Los que no fueron asesinados fueron condenados a galeras.

Una vez terminada la contienda, con los soldados de Barbarroja recuperando aún el resuello, los turcos tuvieron que llevar a cabo la desagradable tarea de detallar las bajas sufridas. Los números, como no podía ser de otra forma, les dejaron perplejos, pues contaron entre 12.000 y 20.000 muertos

Habían acabado con un tercio español, pero también habían iniciado una leyenda que ha llegado hasta nuestros días. «La gesta impresionó a toda Europa y el hecho heroico fue cantado por muchos poetas de aquel tiempo, aunque hoy día pocos españoles (amnésicos de su propia historia) lo recuerden», determinan, por su parte, Laínez y Sánchez de Toca.

jueves, 14 de mayo de 2015

Aquellos líderes de hierro.

Tres líderes contemporáneos que coincidieron en la historia rigiendo los destinos de sus naciones en el año 1960.

Charles de Gaulle, en Francia


Héroe de guerra en la Primera Guerra Mundial. Intento escapar en varias ocasiones tras ser capturado por los alemanes. Herido y condecorado.

En el período de Entreguerras, fue el único que supo prever la estrategia alemana de invasión. Y ya en la segunda guerra mundial, fue el único comandante francés que les plantó cara a los ejércitos del Reich, deteniéndolos por unos días en Las Ardenas. Pero la derrota era inevitable, y tuvo que marchar exiliado.

En el exilio, organizó desde el primer minuto la resistencia y fue, de lejos, la principal figura de la Francia Libre. Al regresar a la Francia Liberada, lideró el gobierno provisional. Después, decidió dedicarse a otros asuntos, hasta que el estado calamitoso de la política francesa le obligó a regresar en 1959 para recobrarla del caos. Le plantó cara a los mismos EE.UU, saliendo de la OTAN e incluso del Patrón Oro. No tuvo miedo en hacerlo. Pero anciano y desgastado, tuvo que abandonar el poder después de Mayo del 68.

De Gaulle es hoy una figura denostada en la política, pese a que el pueblo francés aún lo ama (fue elegido personaje principal de la historia francesa en varias encuestas). Escribió varios libros sobre su papel histórico y del arte militar, algunos considerados como referencia para los estudiosos de las tácticas militares y de la historia contemporánea.

Josip Broz Tito, en Yugoslavia


Fue combatiente en la Primera Guerra Mundial por Austria-Hungría. Después, se integró en las fuerzas armadas del naciente reino de Yugoslavia. Cuando aconteció la invasión nazi, fue unánimemente proclamado como el líder de la Resistencia Partisana Socialista. Si bien sus actuaciones fueron crueles en muchos casos, no debemos olvidar la extrema crueldad de los alemanes y de los ustachas croatas contra los pueblos yugoslavos. Finalmente, tras pasar todo tipo de calamidades, los alemanes fueron expulsados y Tito se convirtió en líder indiscutible de la nueva República Socialista.

Fue capaz de mantener el orden interno dentro del caos de etnias y religiones que componían su país, desde 1945 hasta su muerte en 1980. La Federación Yugoslava conoció un gran desarrollo económico, el mayor de Europa Oriental. Experimentó también una enorme producción artística y literaria, sumados además numerosos éxitos deportivos.

Y todo ello, manteniendo la independencia nacional respecto al resto del Bloque Socialista, como líder del movimiento de no-alineados. Pegó puñetazos en la mesa contra los embajadores de la URSS cuando fue necesario, e incluso, comenzó el desarrollo de un incipiente proyecto espacial. Algo sorprendente para un país multiétnico que 30 años antes estaba en ruinas.

Francisco Franco, España


Su nombre empezó a resonar por sus acciones en la Guerra de África . Fue cofundador de la mítica legión española junto a Millán Astray. Y la comandó en los últimos años de la guerra, siendo su mando decisivo para la derrota definitiva de los rifeños. Los moros decían de él que tenía "Baraka", algo así como un aura de invencibilidad: las balas enemigas no le alcanzaban nunca a pesar de cargar siempre en primera línea. Poco después, fue nombrado el general más joven de Europa.

La llegada de la Segunda República le pilló de improviso, mas no hizo nada para detener su proclamación. Un tanto marginado, fue nombrado jefe del estado mayor de la defensa a partir de la victoria electoral de las derechas en 1934. Como tal, reprimió la Revolución de Asturias de aquel mismo año. Después de ganar el Frente Popular en las elecciones del 36, fue apartado y enviado a Canarias para evitar conspiraciones. Aún así, decidió sumarse a ultima hora al golpe del 17-18 de julio, para comandar el ejército de África nuevamente, siendo aclamado por sus hombres.

Tras ganar la guerra civil, se convirtió en dictador de España hasta su muerte en 1975. Un período controvertido que empezó con una España en ruinas, autárquica y hambrienta en los 40; a una España rica, octava potencia industrial, con uno de los desarrollos económicos más espectaculares de la historia y en paz como era la de los 70.

Escribió muchos libros (pocas veces con su nombre real) de reconocida calidad literaria y erudita, e incluso guiones de películas, de calidad más discutida.

NOTA:

Estas pinceladas que acabo de ofrecer sobre estos tres personajes son datos completamente verídicos. No hay ningún juicio en ellos, como puede verse. A De Gaulle se le puede recriminar sus delirios de grandeza o su crueldad contra los argelinos. A Tito, su autoritarismo socialista o el desprecio que hizo a los serbios de Kosovo (con temibles consecuencias décadas después). Y a Franco, innumerables condenas a muerte, detenciones masivas y un régimen autoritario que se suavizó en las dos últimas décadas.

No obstante ¿Qué podemos decir sobre el estado de sus países en 1960? Los tres países habían pasado de estar en ruinas a vivir en la prosperidad. Incipiente e insuficiente en el caso español y yugoslavo, indiscutible en el caso francés (aunque estos últimos son ayuda del Plan Marshall). Y todo sin vender su soberanía nacional ni a los yanquis, ni a la Unión Europea, ni a la URSS. Y a costa de un terrible desgaste físico y mental (vean lo mal que estaban los tres a una edad no tan avanzada como los 70) murieron, estoy seguro, convencidos de haber obrado correctamente.

Como digo, el juicio de la historia es ambivalente para los tres; y no hay posturas absolutas. Pero lo que quiero reseñar es: ¿no resulta extremadamente patético ver a personajillos del mundo académico de nuestros días insultando sin parar a figuras históricas como éstas? Hispters y demás ralea universitaria, o politicastros de medio pelo; que se hacen los héroes luchando contra estos personajes ya fallecidos. O por parte de muchachitas cuyo único mérito ha sido tragarse estudios de pseudociencia de "género" a machamartillo, sin acumular ningún mérito académico o civil. ¿Quiénes de sus acérrimos críticos han acumulado méritos para colocarse en posición superior a estos tres hombres?

Yo no tengo heridas de guerra. No pasé calamidades defendiendo a mi patria. No tuve que crear ejércitos de la nada para derrotar a enemigos muy superiores. No tuve que cargar sobre mis espaldas la responsabilidad de regir los destinos de mi país durante décadas. Y por ello no me atrevo a creerme superior a ellos, siquiera moralmente. En cambio, miles de payasos y periolistos hoy en día lo hacen sin piedad alguna.

En España es donde se ve más claramente este fenómeno. Muchísimos personajillos públicos viven, literalmente, de insultar todos los días a Franco; ya sea de lavar el cerebro de la juventud con manipulaciones históricas, o borrando sus monumentos por toda la geografía española.

Le miran con desprecio e incluso se ríen de él diciendo que "tenía un huevo" y señalando su voz aflautada como un claro signo de afeminamiento. Objetivamente, no hay muchas razones para aceptar eso, dada su intachable hoja de servicios en África, que da probada señal de su valor. Se le pueden criticar muchas cosas a Franco, pero me temo que la falta de hombría no es una de ellas.

Quizá no se puede esperar otra cosa de estas gentes tan mermadas intelectualmente, cuya fuente de información es el "Gran Wyoming" y su único destino vital es sacarse fotos en Nueva York. Me gustaría ver a muchos de estos críticos baratos comandando un pelotón legionario enfrente de una tropa entera de rifeños .

Pero es que no hay nada más fácil que criticar a los muertos. Y nada más mezquino que ensañarse contra ellos, algo propio de cobardes que, bajo su régimen, no habrían ni abierto la boca.

martes, 5 de mayo de 2015

"AGUJEROS DEL SISTEMA" - Nuevo libro dejará caer la connivencia entre el Régimen del 78 y el terrorismo de Estado de ETA.


Antes de que algún listillo lo tilde de conspiraciones, que quede claro que me estoy limitando a reproducir una noticia del perródico "El inmundo", así como a añadir algunos enlaces y cosas en rosa.

Sin embargo, siempre está bien que lleguen al público mainstream mediante voces autorizadas y no cualquier pobre diablo de internet como un servidor u otros:

Los 'errores' de la Justicia frente a ETA | España | EL MUNDO
Los """errores""" de la Justicia frente a ETA
- Un libro descubre las 'negligencias' que han dejado más de 300 asesinatos sin resolver

- Sumarios cerrados en un día, expurgados, pruebas desechadas... también en los años 90

Pamplona, 1 de mayo de 1980, tres de la madrugada. Dos amigos, José Oyaga Marañón -49 años y tres hijos- y Jesús Vidaurre Olleta -34 años y cuatro críos-, terminan sus copas y deciden irse casa. No llegan. Tres personas se les acercan y dos les disparan en la nuca. Mueren en el acto. ETA dice que esa «eliminación física» forma parte de su campaña moral contra el «mundillo de la droga». Unos años después, miembros del comando Iruña Artapalo confiesan su autoría y explican el atentado con pelos y señales. Pero esas diligencias jamás se incorporan al sumario. El caso no llega a la Audiencia Nacional y un juzgado de Pamplona, sin competencia para ello, lo cierra. El doble crimen prescribe.

Es una cuenta del rosario de «negligencias», «errores» y actitudes de «desidia» que pueblan las 382 páginas de Agujeros del sistema. Más de 300 asesinatos de ETA sin resolver (Ikusager, 2014), una investigación desgarradora en la que el ex periodista de EL MUNDO Juanfer F. Calderín pone el dedo en una llaga muy poco conocida. «Más de 300 personas fueron asesinadas por fantasmas debido en gran medida a una impensable red de graves errores del Estado de derecho», subraya, «y no a la pericia criminal de los terroristas». En ocasiones la Justicia puso empeño en resolver los atentados, aunque no lo logró. Otras veces, «la Administración no actuó como debía» -despachó los crímenes rápido, incluso «en apenas 24 horas»-. En otras ha reinado la impunidad «por la mala coordinación existente entre la Justicia y las Fuerzas de Seguridad»: asesinatos con indicios, pruebas, detenidos y hasta confesiones en manos de la Guardia Civil que jamás llegaron a la Audiencia Nacional.

El estudio arrancó hace dos años con un enfoque concreto: intentar averiguar más de los asesinatos irresueltos que la treintena de disidentes embarcados en la vía Nanclares podría ayudar a esclarecer. Con el impulso de la asociación de víctimas Covite, Calderín empezó a tirar del hilo del informe de la Fundación de Víctimas del Terrorismo sobre atentados sin condena: 314 en democracia y otros 66 en dictadura. Se sumergió en sumarios judiciales, los cruzó con cientos de documentos policiales, habló con decenas de víctimas. Se encontró con que las «sorpresas» no eran anecdóticas. Cotejó sus datos con «jueces, fiscales, destacados miembros del estamento policial...». Unos y otros intuían que en los 70 y 80 «habían podido producirse errores» por el ingente trabajo que suponía afrontar la frenética barbarie de ETA. Lo que no imaginaban», matiza, era que esos «descuidos» llegaban hasta los años 90.

Un ejemplo: Miguel Paredes García y Elena Moreno Jiménez, un joven matrimonio al que el 6 de abril de 1990 un desconocido asesinó a tiros en el centro de San Sebastián. ETA les acusó de ser toxicómanos; así lo recogió la prensa. Sólo ahora se sabe que la autopsia descartó cualquier rastro de estupefacientes. También que la Audiencia Nacional cerró el caso menos de seis meses después y nunca volvió a reabrirlo, a pesar de que la pistola que sirvió para matarlos fue la misma que ETA utilizó contra el policía nacional José Ángel Álvarez mientras paseaba por el Casco Viejo de San Sebastián, un atentado por el que fueron condenados los etarras Francisco Javier Balerdi Ibarguren y Jesús María López González. La coincidencia del arma figura en un informe policial, en balde. El caso prescribió.

También son llamativos los expurgos. El libro documenta hasta siete sumarios destruidos por ser considerados inútiles. El del periodista José María Portell, asesinado en 1978, fue eliminado en 2008; ni siquiera por la Audiencia Nacional, sino por un juzgado de Bilbao.

Algunas dudas son más recientes. El autor transcribe la entrevista que mantuvieron en prisión Consuelo Ordóñez y Valentín Lasarte en la cual el miembro de la vía Nanclares le confiesa que «había más gente» que los etarras ya condenados vigilando a su hermano Gregorio, el dirigente popular asesinado en 1995. Ordóñez pidió la grabación a Instituciones Penitenciarias: le dijeron que estaba «borrada»; luego le reconocieron que no lo estaba, pero que era «secreta». El juez Santiago Pedraz ha reclamado ahora la grabación después de que la familia haya logrado la reapertura del caso.

El libro, que se presenta en Madrid el día 19, está prologado por Maite Pagazaurtundúa. Lo cierra el catedrático de Derecho Internacional Carlos Fernández de Casadevante: en su opinión, los tribunales europeos deberían juzgar a España por su «responsabilidad» en todos estos crímenes sin resolver.

CARRERO BLANCO, EXPEDIENTE PERDIDO

Entre los 858 crímenes de ETA hay un puñado que 'no existe'. Son los expedientes judiciales de 34 asesinatos cometidos en la dictadura, antes de la ley de amnistía de 1977. Uno es el de Luis Carrero Blanco. El entonces presidente del Gobierno voló por las aires en el atentado que más fama dio a la primera ETA. Fue el 20 de diciembre de 1973 y se llamó 'operación Ogro': cerca de 100 kilos de explosivos activados al paso del coche de Carrero Blanco acabaron con su vida y con las del inspector de Policía José Antonio Bueno Fernández y el conductor del vehículo, José Luis Pérez Mogena. Entre 2011 y 2014 funcionarios de la Oficina de Asistencia a las Víctimas de la Audiencia Nacional hallaron otros 32 sumarios de aquella época que también se encontraban extraviados entre montones de papeles, mezclados con casos de accidentes de tráfico, robos o violaciones.


El atentado contra Carrero Blanco, entre las calles Maldonado y Claudio Coello. EFE



PD:

Gregorio Ordóñez:


Pocas horas antes de su asesinato le había dicho a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando sobre el Informe Navajas (que relacionaba a los GAL con ETA, el narcotráfico y una trama policial de Itxaurrondo) y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra (infiltrada por ETA a saco) con Intxaurrondo.

En 1989, un famoso y controvertido informe del fiscal Luis Navajas, relacionaba el narcotráfico con la banda terrorista y con un grupo policial de Intxaurrondo. El trabajo fue paralizado por Javier Moscoso, en aquel momento fiscal general del Estado y, más recientemente, negociador con ETA durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero.
Javier Moscoso, el cloaquero conspirador de turno:


Luis Navajas, fiscal jefe de Guipúzcoa durante 17 años:


Todos los relacionados con el informe navajas, que en teoría amenazaba a los GAL y por tanto le hacía un favor a ETA, fueron asesinados... por ETA:
José Antonio Mikel Santamaría Vaqueriza, empresario del mundo de la noche, implicado en narcotráfico y contrabando, mencionado en el Informe Navajas, amigo de Txiqui Benegas (PSOE) y copropietario de la discoteca Ku de Ibiza. Asesinado en 1993.


José Manuel Olarte Urreizti, «Plomos», empresario, hombre de confianza de Santamaría y, como él, asesinado en 1994 cuando estaba dispuesto a informar sobre la guerra sucia y el narcotráfico.

El empresario asesinado en San Sebastián sabía que era objetivo de ETA desde hace tres meses | Edición impresa | EL PAÍS


Fernando Múgica Herzog, abogado de Olarte, asesinado en 1996.



El sargento Alfonso Morcillo Calero, responsable de la Brigada de Investigación de narcotráfico de la Guardia Municipal de San Sebastián, colaborador de Enrique Nieto en la investigación a Olarte y de Gregorio Ordóñez en el intento de desarticular una presunta red de infiltrados de ETA en la Policía Municipal. Asesinado en 1994.


Enrique Nieto, jefe de la Policía Judicial de Guipúzcoa y de la Brigada de Investigación de la Policía Nacional, que con Morcillo investigó a Olarte, y que fue uno de los más estrechos colaboradores del fiscal jefe de San Sebastián, Luis Navajas, en la investigación sobre la relación de Intxaurrondo con el contrabando y el narcotráfico. Asesinado en 1995.


domingo, 3 de mayo de 2015

No es país para jóvenes.

Hombre, heterosexual, español y menor de 25 años. Este perfil antaño era el que, con un ímpetu vital desbordante, ha movido la sociedad desde tiempos inmemoriales. Participó en un sinfín de guerras, revoluciones y gestas, fundó ciudades y asentamientos a lo largo del mundo, cogió la pluma, el martillo, el arado o la espada dependiendo de la ocasión. Pero si algo tuvo en común, en todas sus generaciones, es que se caracterizaba por nunca agachar la cabeza.

Hoy, estos tiempos quedan atrás. El perfil que antes tenía una personalidad arrolladora, hoy se muestra cabizbajo y amariconado. El que antaño era admirado y respetado, hoy se encuentra menospreciado y discriminado. ¿Por qué ha pasado esto y en qué se refleja? A lo largo de este artículo voy a hablar, en primera persona y miembro de este colectivo, de nuestra situación.


La generación de la transición al globalismo

Nuestra generación se diferencia de las anteriores en que nos ha pillado de lleno en un cambio demográfico, cultural, étnico y tecnológico sin parangón en al menos una decena de miles de años. Nacimos y crecimos en los últimos coletazos del mundo antiguo, del terruño, en transición al nuevo, globalizado. Para preparar esto, se nos ha educado desde pequeños para despreciar y renegar el antiguo, y apreciar y abrazar el nuevo, lo que significa que hemos sido educados para odiar a nuestra propia esencia, es decir, a nosotros mismos.

Así, todo lo relacionado con la España antigua automáticamente se descarta por casposo, carca o facha. La historia de España se presenta como una sucesión de oscurantismo y paletismo, con el único paréntesis de la II República, hasta la llegada de la democracia en el 78. Y mitos fundacionales como el de la Reconquista se muestran como una rebelión y genocidio cometida por unos bárbaros cristianos norteños contra la avanzada y tolerante Ál Andalus. Partes fundamentales de nuestra historia como el descubrimiento y conquista de América se presentan como un genocidio indígena, y el Siglo de Oro como una época de oscurantismo. Genios españoles de diferentes ámbitos (ciencia, tecnología, militar, filosofía, exploración, etc) languidecen en el olvido, sin nadie que los recuerde. Nuestro pasado se enseña con el objetivo que nos avergoncemos de él. Lo mismo ocurre con los sentimientos colectivos que transcienden al individuo, como el de patria y de territorio. España pasa a ser un ente discutido y discutible como decía Zapatero, vaciado de contenido real. Cualquiera puede ser español, porque no existe tal cosa como una etnia hispánica al ser un país históricamente muy mestizado, y oponerse a la inmigración masiva es una aberración fascista pues ningún ser humano es ilegal, todos somos hermanos y ciudadanos del mundo.

En otro país, el fin de la Reconquista sería una festividad celebrada por todo lo alto, a la altura de las celebraciones por el Día de la Victoria en Rusia, pero aquí es una festividad boicoteada sistemáticamente y cada vez más políticamente incorrecta (arriba). A la vez se alzan estatuas a Almanzor (abajo), caudillo musulmán conocido por sus campañas de terror contra los reinos cristianos, que tienen tanto sentido como una estatua de Hitler en Rusia.

A la vez que se criminaliza lo anterior, se promueven nuevos valores, mitos, culturas y formas de sociedad extrañas que las reemplacen. La tolerancia se instaura como valor supremo y llega al extremo de tolerar lo intolerable y la igualdad, otro de esos valores, lleva a la discriminación (positiva). El mito fundacional pasa a ser la proclamación de la Constitución de 1978. La cultura y la sociedad se convierte en un calco de lo peor que sale de EEUU, con reggaeton, swaggers, hipsters, comida basura y multiculturalidad. Esta fase de globalización cada vez está más asentada, especialmente en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, que se podrían considerar ciudades cosmopolitas sin una identidad real, y que arquitectura aparte, no se diferencian mucho de otras megaurbes como Berlín, París o Londres.


Y así tenemos que muchos chavales españoles de hoy en día viajan a otros países, y se confunden plenamente con los naturales de la zona. Tienen sus mismos gustos, las mismas aficiones, vestimentas y actitud ante la vida. También carecen del conocimiento de sus respectivas tradiciones y del más mínimo arraigo para con los suyos. Todo embutido dentro de una mentalidad donde no hay verdades ni mentiras y todo está bien (y por lo tanto, nada lo está al mismo tiempo) Una situación donde la variedad cultural y de tradiciones, que es el más rico patrimonio de la humanidad, ha sido aniquilada.

Lo que no sabes del Erasmus


Este programa de la UE, bajo una cubierta inmejorable de ofrecer la oportunidad estudiar en universidades más prestigiosas, aprender idiomas, conocer culturas, juergas y folleteo, en realidad esconde unos objetivos perniciosos para nosotros.

Por un lado, sirve para sentar la Europa de dos velocidades. Fomenta que los capacitados se queden en los países en los que hicieron el erasmus (si son países económicamente fuertes) aumentando así el proceso de absorción de juventud desde los países de la Europa pobre a la rica. Esto se da en mayor medida entre las mujeres, que tienden a emigrar más y lo tienen más fácil para asentarse en el país de acogida. Si en los 80 los países más importantes de la UE se quedaron con nuestra industria más apetecible y obligaron a desmantelar la que les hacía competencia, ahora tratan de quedarse con nuestra juventud, especialmente la de mayor cualificación.

Y por otro, sirve como una medida más para crear una "identidad europea" (en realidad, cosmopolita) común, cargándose las diferencias culturales entre países para crear una masa globalizada, tal y como se ha explicado en el párrafo anterior. Las clases medias y altas de nacidos de 1980 en adelante en la UE, la llamada "generación erasmus", tienen en gran medida los mismos estilos y expectativas de vida, además de un mismo pensamiento basado en el integrismo democrático y la tolerancia de lo que no se puede tolerar. Esto va a tener una importancia capital, en tanto que la mayor parte de los estudiantes de erasmus lo son de letras, quienes serán los futuros creadores de opinión que llevarán dentro de sí y reproducirán esta ideología del cosmopolitanismo y de la ciudadanía mundial en los medios de comunicación y blogs.

Ingeniería social


Nuestra generación también se caracteriza por haber recibido la educación progresista más exacerbada. Prácticamente desde que tenemos uso de conciencia hemos asistido a Jornadas Multiculturales y charlas sobre feminismo,y visto el instituto o colegio empapelado de carteles llamando a denunciar casos de violencia de género, además de series y películas que bajo su apariencia inocente, pasando un buen rato y sin darnos cuenta nos han inoculado su mensaje. Hemos sufrido un sistema educativo castrante que reprimía la creatividad, las ganas de jugar y moverse a la vez criminalizaba todos los impulsos típicamente masculinos, orientado a niñas y no adaptado a niños o adolescentes, que nos ha educado en el pacifismo, la tolerancia y el auto-odio.

Así tenemos una generación de hombres amanerados, que no saben ni quieren defenderse, sin concepto de territorialidad ni de colectividad, a los que se les han inculcado cosas como que tienen un deber para el resto del (tercer) mundo y que son agresores machistas en potencia, sin nada que les ate a su tierra pues es del viento y no existen las fronteras en el mundo globalizado.

La aparición multicultural en la cadena trófica

 Este video fue subvencionado por el Ayuntamiento de Barcelona.

A lo anterior, jóvenes españoles castrados, se le une un número creciente de jóvenes de otras etnias a los que no se les dirige esta educación castrante y a los que en cierta manera se les permite actuar siguiendo sus impulsos e incluso se les encumbra como algo "molón". Su estética, su modo de vida y sus estilos de música característicos se promueven machaconamente en los medios de comunicación.

Ante un país de gente permisiva, educada en la tolerancia y sin instinto de territorialidad, estos "enriquecedores multiculturales" se crecen, actúan como los amos del lugar y se ríen de los españoles, desplazándolos de la calle, de la que hacen su feudo y donde les reciben con hostilidad, haciéndose fuertes en los institutos e incluso echándoles del mercado sexual ya que las chicas del lugar preferirán a los que perciben como dominantes y masculinos antes que a unos acomplejados y amanerados víctimas de la ingeniería social.

El país de la gerontocracia y los viejóvenes


España, como consecuencia de la bajada de la natalidad en las últimas décadas, es una población muy envejecida, en la que los menores de 25 somos un sector social minoritario. Esto, unido a la gran emigración juvenil a las grandes ciudades o al extranjero, hace que las ciudades medianas sin grandes universidades y pueblos queden vaciados de población joven. Viviendo en una ciudad mediana, noto esto en cosas como una oferta de ocio mayormente no dedicada a gente de mi sector demográfico y una menor cantidad de mujeres de edades parecidas a la mía (emigran más que los hombres), lo cual no hace más que fomentar incluso en mayor medida la emigración a lugares con más juventud. Esto es algo que cualquiera que viva en una ciudad de este tipo o pueblo puede comprobar a pie de calle, si es que no se ha fijado ya: la mayor parte de viandantes tiene más de 35 años en adelante. Este panorama es bastante deprimente, y tiene su máxima expresión en las ciudades de provincia y zonas rurales del interior de España, donde alcanza proporciones epidémicas.

Otra de las características de España es que, además de estar demográficamente envejecida, también lo está ideológicamente. No solo porque las generaciones criadas al calor de la ideología progre popularizada desde Mayo del 68 sean las mayoritarias, sino porque sus hijos y nietos piensan igual. Si nos fijamos en los partidos que más éxito tienen en la juventud, vemos que uno es un partido extremadamente progresista (Podemos) y el otro uno socialdemócrata (Ciudadanos), unas fuerzas políticas que también votan sus progenitores porque no hay una ruptura ideológica generacional, a diferencia de otros países de la UE donde la juventud vota diferente a lo que votan sus padres, mayormente a partidos anti-progresistas como el Frente Nacional en Francia. Es decir, ideológicamente se puede decir que somos un país de viejóvenes, pues mi sector poblacional no solo vota sino que se ilusiona con partidos de unas ideologías que tuvieron su auge en los años 70 y 80.

El niño rata


Este término aparecido en Los Simpson originalmente se ha popularizado para referirse a niños y adolescentes que juegan a videojuegos online insultando al resto con su particular voz aguda, pero creo que tambien podría usarse para referirse al perfil de joven del que he hablado en este artículo. Chavales inmaduros, desarraigados, feminizados y educados en los valores progresistas, distinguibles por su semblante compungido y cabizbajo, que se ven desplazados o abandonan el lugar donde deberían estar y se refugian en los videojuegos, las series y el porno en HD, no encontrando ningún trabajo estable o medianamente decente debido al altísimo desempleo juvenil español o siendo estudiantes perpetuos de posgrado, y apenas relacionándose con chicas. Estamos por tanto ante un proceso de marginalización social y de autismo provocado que guarda similitudes con el de los hikikomoris de Japón.

Estos niños rata no piden que se les deje buscar la vida en una economía de mercado, sino que exigen poder seguir parasitando en su mundo delirante de videojuegos, porno y flechipollas de videos de El Rubius. Desconocen las nociones más básicas de economía y creen que su modo de vida no tiene por qué sostenerse con su trabajo, sino con paguitas como una Renta Básica Universal, ya que piensan que el dinero brota del suelo como los hongos. En esto convergen con los hijos de inmigrantes, que en gran medida ya han crecido como receptores de subsidios y no se imaginan otra forma de ganarse de vida que con el parasitismo del erario público, complementado con el narqueo y el robo encumbrado como máxima aspiración de la estética "swag", muy en boga en los barrios de extranjeros de segundas y terceras generaciones y que tiene su máxima expresión (además de en EEUU, de donde procede) en la Francia de los banlieues, ahora importado a España.

Mis conclusiones



Un amigo me dijo "algo falla en el mundo cuando no quiero ser más joven y acierto‏", y no podía haber dado más en el clavo. Él vivió esta etapa de la vida a finales de los 90, cuando este segmento de edad era el mayoritario y no existía ninguno de estos problemas, probablemente entonces nadie se imaginaba que algo así iba a pasar apenas unos años más tarde.

Pero en esta época, teniendo la misma edad, el panorama es bien desolador. Al alto paro juvenil y la dificultad para montar un negocio debido a los altos impuestos se le une un invierno demográfico en la mayor parte del país, junto a una ideología hegemónica que me considera culpable de todos los males del mundo y enemigo potencial, reflejándolo en la legislación y en la visión que la sociedad tiene de mí. No solamente siento que mi país no tiene nada que ofrecerme, sino que no quiere nada de lo que le puedo ofrecer. A veces incluso pienso (especialmente al ver programas como Callejeros o a los políticos hablando de movilidad exterior) que me quieren echar de aquí, que quieren que me vaya de una vez y deje el país a los que presuntamente venían a pagar mi pensión.

Sin embargo, no me voy a resignar. No va a ser fácil pero como Disidente nunca voy a aceptar formar parte de este rebaño. Esto tiene sus inconvenientes, pero también ventajas decisivas. Antes de la progretización social éramos un pueblo conocido a lo largo del mundo por su orgullo, su arrogancia, sus fuertes convicciones y su incorrectismo político. Un pueblo Disidente en un mundo de servidumbre que desde Tierra del Fuego a las estepas rusas nunca agachaba la cabeza, no se dejaba avasallar ni permitía afrenta alguna, y que llegó a dominarlo en gran parte. ¿Quien pensáis que lo va a hacer mejor en la vida (en cualquier ámbito), el que más se parezca a este español antiguo o el que más se parezca al español nuevo? Es el momento de escoger entre seguir siendo una generación de niños rata o ese español de antes.

Yo ya he elegido.

sábado, 25 de abril de 2015

Mitos de la libertad de armas, lo que no quieren que sepas.

Un tema controvertido donde los haya a lo largo de la historia, que no por ello ha dejado de estar de actualidad. Los partidarios de la libertad de armas y los que están a favor de su restricción son las dos partes irreconciliables de este interminable debate.

De unos, los partidarios de la restricción del porte de armas a particulares, ya conocemos sobradamente sus argumentos. Hablan de la necesidad de restringirlas al común de los mortales para evitar un escenario digno de película de Sergio Leone con todos disparándose por cualquier discusión de bar.

Sin embargo, pocas veces mencionan datos que respalden sus opiniones.
En este artículo vamos a exponer los argumentos a favor de la libertad de llevar armas, con datos. Vamos a hablar de la situación de lugares donde existe y donde no, de su vigencia y las implicaciones sociales que ha tenido históricamente, y de quienes y por qué están detrás de la prohibición.


Armas y libertad individual


Estos dos conceptos, el porte de armas y la libertad individual, siempre han ido unidos. Porque uno de los hechos diferenciales entre el hombre libre y el esclavo, y el privilegiado y el no privilegiado, ha sido precisamente el derecho a llevar armas. Es por esta razón que en la mentalidad ancestral, el individuo libre consideraba la posesión de armas como símbolo indiscutible de su estatus social. Y esto no es simple simbolismo, son las armas las que les permitían ser un contrapeso al poder y defenderse no solamente de invasores externos sino también de los abusos de los gobiernos, y es por eso que los sectores sociales dominantes siempre han tendido a controlar y reducir el número de armas entre sus potenciales enemigos a la vez que tratan de asegurarse para ellos el monopolio de las armas, es decir, de la fuerza.

En algunos casos la motivación es más obvia que en otros. Según la sharia islámica los no musulmanes tiene prohibido llevar armas, y en la Alemania nazi los judíos tampoco podían. En URSS se requisaron todas las armas a los campesinos. Está claro que la motivación en estos casos era mantener a los enemigos potenciales desarmados.

Pero ahora, bajo la aureola de legitimidad que da el llamado Estado de Derecho y la democracia, se supone que todos somos iguales ante la Ley así que para justificar el monopolio de las armas se utilizan argumentos que aluden a la seguridad ciudadana, a pesar de que el objetivo real sea el mismo: mantener a los enemigos potenciales desarmados.

El derecho a llevar armas lo largo de la Historia


En la Edad Media europea normalmente solo la aristocracia podía legalmente llevar armas, excepto en lugares y épocas concretas. Por eso los escudos heráldicos de armas, pertenecientes a la nobleza, significan que su portador descendía por línea paterna de un ancestro que tenía derecho a llevar armas, algo propio de nobles. En la sociedad estamental medieval era el aristócrata guerrero, el caballero, quien no solamente tenía derecho sino obligación de llevar armas y estar listo para la guerra. Llevar espada no solamente era símbolo de poderío económico debido a su desorbitado precio, sino también social ya que solamente la nobleza tenía permitido llevarla. Esta restricción a la plebe de llevar armas tenía como objetivo asegurar la preeminencia del estamento privilegiado. El pueblo llano, con un acceso a un armamento mucho más pobre que en la mayoría de los casos se reducía a utensilios agrarios, apenas tenía oportunidad de tener éxito en una rebelión contra los habituales excesos de los nobles.

Sin embargo, hubo excepciones a esto, como la España cristiana durante la Reconquista. Para hacer más atractiva y así asegurar la repoblación de las zonas fronterizas con la tierra de moros, extremadamente peligrosas por estar sujetas a continuos ataques del enemigo musulmán, los reyes concedían fueros, es decir, cartas de derechos, obligaciones y privilegios a los repobladores que se establecían allí. Entre estos derechos estaba el de llevar armas y formar milicias, las milicias concejiles.

Infante de una milicia concejil

Es aquí donde empiezan a surgir figuras como el hidalgo, el caballero villano o el almogávar, una especie de baja nobleza militar, a veces aristocracia de iure y otra de facto, que se caracterizaba por tener estatus libre, estar armada, organizada y exenta del pago de impuestos, así como del control de la alta nobleza. Esta “clase media” medieval no solo fue la punta de lanza de la Reconquista, sino que también actuó como contrapeso frente al poder nobiliario, impidiendo que se formase una sociedad rígida y basada en el poderío absoluto de la alta aristocracia y la servidumbre del pueblo llano como en la mayor parte de Europa entonces. Es posible que el carácter arrogante, orgulloso y completamente intolerante con los abusos de cualquier superior que caracterizaba a los españoles a ojo del resto de europeos tenía mucho que ver con el que se consideraran hombres libres.

"Espada tengo, lo demás Dios lo remedie." Miguel de Cervantes

Esta tradición tuvo su eco en los siglos posteriores. Cuando en 1525 el rey francés Francisco I fue apresado después de perder en la batalla de Pavía y enviado a la corte de Madrid, le llamó la atención una cosa en especial: en el mundo medieval del que provenía, ya en sus últimas, solo los caballeros podían llevar espada. Mientras que en la capital de España todo el mundo la llevaba. No solamente los caballeros, hasta los sastres, los juglares, los capellanes e incluso los niños llevan espada, que practicaban con ellas a todas horas igual que hoy en día hacen los niños de las favelas de Brasil con un balón. Poetas, abogados y obispos llevaban espada y sabían usarla, entre ellos Quevedo, un gran esgrimista.

De ahí viene la espada ropera, una espada destinada al uso civil que se caracterizaba por tener más adornos que las militares (por eso se llamaban roperas, porque acabaron siendo como un complemento más a la ropa). La espada era la prolongación de la mano de un español, y aquí nacieron escuelas de esgrima como la Verdadera Destreza, basada en la defensa, que llegaron a influir tan lejos como en Filipinas –algo visible en la eskrima, un arte marcial de allí- e incluso en Japón.

En los siglos posteriores, la espada acabó siendo sustituida por la navaja plegable, cuyo uso también se aprendía desde joven. Había numerosas escuelas de pelea con cuchillo, las mejores en Andalucía, y sus tácticas pasaron a Hispanoamérica con el nombre de “legado andaluz”. Estas navajas, conocidas como “siete muelles” o popularmente como “de Curro Jiménez” por su aparición en la serie setentera de tve, fueron el terror de los ocupantes franceses durante la Guerra de Independencia.


Finalmente, cuando las armas de fuego se hicieron lo suficiente baratas como para que hasta un jornalero pudiese comprarlas, comenzó a haber una colgada en la pared del salón de cada casa, a pesar de la Pragmática de Armas Prohibidas promulgada en tiempos de Carlos III para ilegalizar su tenencia. Es bien sabido que al acabar la Guerra Civil, para evitar posibles represalias mucha gente se deshizo de auténticos arsenales de armas que habían ido pasando de generación en generación, incluso de épocas tan antiguas como de principios del XIX.


¿Más armas, más muertes?

Hasta aquí hemos hablado de las implicaciones sociales de la libertad de armas, de su existencia a lo largo de la historia y de la motivación real que hay tras su prohibición. Pero no hemos hablado en absoluto de las repercusiones que tienen la libertad y la restricción de armas. ¿Aumentan o reducen la tasa de delincuencia y los homicidios? En definitiva ¿las armas salvan más vidas de las que quitan, o es al revés? Todo esto lo vamos a ver a continuación.

La introducción de las armas de fuego

Las armas de fuego de pequeño tamaño, en concreto el arcabuz, comenzaron a usarse en grandes números por los Tercios españoles a principios del XVI, algo rápidamente copiado por los otros grandes ejércitos europeos. Sin embargo, no fue hasta un siglo más tarde cuando se convirtieron en lo suficientemente baratas como para poder ser adquiridas por pequeños propietarios. Para el año 1700, hasta los campesinos tenían armas de fuego.

Para entonces, las tasas de crímenes violentos lejos de subir tuvieron una bajada drástica (el aumento de los crímenes en el XIX se debe a unos mejores registros, no a una subida real del crimen):


Estados Unidos

Fuente: Would Banning Firearms Reduce Murder and Suicide?. Harvard Journal of Law & Public Policy. 2007


País paradigmático de la libertad de armas, a menudo se pone como ejemplo de la peligrosidad a la que lleva el tener fácil acceso a ellas. ¿Qué hay de cierto en ello? El derecho a llevar armas es constitucional, la famosa Segunda Enmienda, aunque su origen es incluso anterior a la independencia de EEUU y la constitución se limitó a recogerlo y asegurarlo.

Ya en el XVIII los colonos estadounidenses eran la población más armada del mundo, y también aquí, lejos de ser un caos los crímenes violentos eran raros y la mayoría de asesinatos ni siquiera se hicieron con armas de fuego, a pesar de lo extendidas que estaban. Las tasas de homicidio subieron por primera vez hacia 1840, lo que coincide con una época en la que mucha menos gente llevaba armas ya que una parte importante de la población estaba asentada en zonas pacíficas y además no necesitaba cazar.


Después de la guerra civil el uso de armas vuelve a popularizarse y extenderse, con la novedad de que esta vez se extienden armas con mayor cadencia de tiro como el revólver, y a finales de siglo las armas baratas son ya una realidad, incluyendo las llamadas “pistolas de dos dólares”. En este periodo (1866 – 1900), las tasas de homicidio volvieron a bajar.

Entre 1965 y 1975, la tasa de asesinatos se duplicó, una época que coincide con un importante aumento de la compra de armas, lo cual se usó por los opositores a la libertad de armas como prueba de que más armas implica más asesinatos. Sin embargo, en la URSS durante la misma época la tasa de asesinatos aumentó de manera similar, con la diferencia de que en la URSS las armas estaban muy restringidas a los civiles.

Desde 1973 a 1997, el número de armas de fuego aumentó en un 160%, pero la tasa de asesinatos bajó en un 27,7% y continuó bajando los años siguientes, a pesar de que cada año se compraban 5 millones de armas, y a finales del 2000 la tasa de asesinatos había regresado a niveles anteriores a 1960-1975.

En resumen, no hay ninguna prueba de que más armas impliquen más muertes. El número de armas por cápita no ha hecho más que aumentar sin que ello haya llevado a un aumento de la violencia, lo que significa que la posesión de armas no tiene un impacto (positivo o negativo) en las tasas de crímenes violentos. Para explicar la delincuencia habrá que buscar otras causas, ya sean sociales, económicas o etnoculturales.

 A nivel geográfico, se repite el mismo patrón.

En verde, estados donde se puede llevar armas sin licencia.
En azul, estados donde se puede llevar armas con licencia (necesario un curso de un día y no tener antecedentes penales)
En amarillo, estados donde para llevar armas es necesario justificar una necesidad para ello o ser famoso.
En rojo, estados donde no existe el derecho a llevar armas, excepto policías.

Las jurisdicciones donde las armas están más restringidas tienen las tasas más altas de crímenes violentos, y aquellas con menos restricciones tienen las más bajas. Y las tasas de robo con violencia son las más altas en aquellas más restrictivas.

En encuestas de opinión realizadas a encarcelados por delitos violentos, tanto menores como adultos, un gran porcentaje de ellos respondió que temían que sus víctimas potenciales pudiesen estar armadas e incluso llegaron a abortar sus crímenes por ello. Y los delincuentes más temerosos de enfrentarse a una víctima que pudiese estar armada eran aquellos de estados con el mayor porcentaje de armas entre la población. De hecho, las matanzas multitudinarias (principal argumento esgrimido para prohibir las armas) se han cometido en “Gun Free Zones”, es decir, lugares como universidades o colegios donde las armas están prohibidas.

¿Y Europa?

Por lo general, los países de Europa tienen una legislación mucho más restrictiva que la de EEUU y menos armas legales en circulación. Esto, de ser ciertos los argumentos de los partidarios de la restricción del acceso a las armas, significaría unas tasas de crímenes violentos más bajas. ¿Es así?

Incorrecto otra vez. En Europa, al igual que en EEUU, vemos que más armas no implican más muertes:



Tampoco más armas por habitante implican más muertes. Serbia, Suiza, Chipre, Suecia y Noruega por este orden están entre los 10 países del mundo con mayor cantidad de armas por cápita.

En esta tabla se puede ver como los países europeos con legislaciones más restrictivas tienen tasas de asesinato más altas que sus vecinos más permisivos con las armas:


Esto no demuestra que la restricción de armas cause tasas de asesinato más altas, pero sí parece que los países con problemas de delincuencia tienden a restringir mucho el acceso a las armas y ello no sirve para reducirla.

España es uno de los países de Europa con mayor número de armas legales, y los incidentes son mínimos:


Tampoco las armas cortas, más fáciles de llevar y de esconder y por tanto más proclives de usar en agresiones callejeras o atracos, juegan un papel en ello:


En definitiva, ha quedado claro que mayor número de armas (ya sea total o por cápita) no implica más crímenes violentos y que la restricción del porte de armas no redunda en una disminución de éstos. Por tanto, los argumentos a favor del control de armas basados en la seguridad no tienen ninguna validez.

Armas y defensa propia

Otro de los argumentos en contra de la libertad de armas es que su uso es principalmente ofensivo, no defensivo. Pero en EEUU, donde más amplias estadísticas hay, por cada muerte causada por armas hay 65 vidas protegidas cada año. 35.000 personas mueren por armas de fuego, pero 2.5 millones se salvan gracias al uso de armas. Cinco cada minuto.

En cuanto a su seguridad como forma de defensa, las estadísticas muestran que las armas son el método defensivo más seguro y efectivo. Usar armas para la defensa personal es el medio menos lesivo de defenderse y es incluso más seguro que no resistirse.

El control de las armas no va sobre las armas, sino sobre el control


A estas alturas debería quedar claro que el gobierno no es tu amigo, y en lo que se refiere al asunto de las armas, tampoco. La motivación de su restricción según las autoridades obedece a una cuestión de seguridad, pero ¿seguridad para quien? De los ciudadanos no, como hemos visto, sino del propio gobierno y de sus allegados. Asegurarles el monopolio de la fuerza y en última instancia, del control sobre la población, impidiendo que nos podamos defender y que dependamos de ellos incluso aunque no hagan bien su trabajo.

Esto en España ha llegado a cotas surrealistas. Gente que ha ido a prisión por defender su casa de asaltantes armados usando su escopeta de caza, siendo denunciada por los mismos ladrones. Agricultores que se organizan en patrullas nocturnas para que no les roben la maquinaria y el cobre, y que tienen prohibido llevar armas e incluso deben avisar a las autoridades de la hora y ruta.

El control de armas es algo que solo sirve para impedir que el ciudadano común pueda defenderse acceder a ellas de forma legal. Porque para el delincuente sigue siendo muy fácil conseguirlas (se calcula que en España hay 300.000 armas ilegales en el mercado negro), y ya no digamos para las mafias y bandas organizadas, que tienen auténticos arsenales inclusive de armas de guerra. Tampoco políticos, famosos o grandes empresarios, a menudo relacionados con los anteriores, tienen problemas en conseguirlas sin que nadie les diga nada.

Estas armas ilegales en manos de mafias y lumpen son las que causan problemas, y estando el ciudadano honrado desarmado, no tienen a nadie que les ponga un límite. Pensamos que hemos avanzado mucho, sin darnos cuenta de que la sociedad sigue estando formada por privilegiados y no privilegiados a los que se les aplican diferentes baremos, y nosotros estamos en el último grupo por mucha palabrería de democracia, igualdad y Estado de Derecho.