lunes, 2 de noviembre de 2015

ENTRENAMIENTO EVOLUTIVO: ¿PARA QUÉ ESTAMOS DISEÑADOS?

Pues obviamente, el Homo sapiens está diseñado por la Naturaleza como cazador-recolector, pero esto en sí no nos dice nada. Tanto un bosquimano del suroeste de África como un saami del norte de Escandinavia pueden ser cazadores-recolectores, pero sus cuerpos, metabolismos y cultura no tienen nada que ver, ya que ocurre que no todos los cazadores-recolectores son iguales. Existen claros condicionantes genéticos, climatológicos, territoriales y, en suma, evolutivos. Sin embargo, pongamos una serie de pruebas para aquilatar la versatilidad evolutiva de un deportista:

- Trepar una cuerda de 7 metros.

- Reptar 100 metros.

- Superar varios obstáculos de naturaleza diversa (muros, fosos, vallas, etc.).

- Salto de altura.

- Caer una altura de 3 metros y aterrizar sin lesionarse.

- Salto de longitud.

- Aguantar todo el tiempo posible dando golpes con un tomahawk.

- Aguantar todo el tiempo posible en una posición de lanza extendida.

- Nadar 200 metros.

- Escapar nadando de una zona de rápidos y remolinos.

- Bucear 25 metros.

- Aguantar la respiración bajo el agua durante 2 minutos.

- Subir una colina cargando con un compañero herido.

- Caminar 10 km cargando con un compañero herido.

- Arrastrar un jabalí abatido 200 metros.

- Tensar un arco muy duro.

- Atraer físicamente al sexo opuesto.

- Satisfacer sexualmente al sexo opuesto.

- Lanzar una piedra y una lanza lo más lejos posible.

- Cargar contra un muro de escudos y empujarlo con varios compañeros más.

- Soportar el impacto de un rival que choca con intención de derribar o desplazar.

- Matar a un rival en un combate cuerpo a cuerpo.

- Huir de un perro de presa.

- Matar al perro de presa con un cuchillo.

- Perseguir a una presa.

- Aguantar aferrado a lomos de un herbívoro salvaje y encabritado.

- Someter a un carnero.

- Aguantar colgado de una rama el mayor tiempo posible.

- Cortar leña.

¿Quién sacaría la mejor puntuación, un fondista o un esprinteador? ¿Esto nos dice algo acerca de qué tipo de entrenamiento es más deseable bajo un punto de vista evolutivo?

Un cazador-recolector europeo no tenía ninguna razón evolutiva ni de supervivencia para correr maratones, aunque probablemente caminaba muchísimo y era experto en luchar, reptar, saltar, trepar, el lanzamiento de jabalina y de piedra y el manejo de la lanza, el tomahawk, el cuchillo, la maza, el arco y el escudo, con cadenas cinéticas neuromusculares especialmente preparadas para el agarre y el manejo fluido de las armas blancas. El análisis de los esqueletos paleolíticos ha revelado que sus cuadros de lesiones eran los propios de un moderno jinete de rodeo estadounidense o un jugador de fútbol americano: gente que se acerca a una distancia "muy personal" de animales salvajes, grandes y peligrosos (incluyendo humanos), y realiza y sufre movimientos rápidos y de gran violencia. Con todo respeto hacia el sacrificio de un atleta y hacia el espíritu de sufrimiento de los grandes corredores de fondo: en las necesidades de la vida real, la maratón era una rareza, la excepción que confirmaba la regla.

En los tiempos primitivos, la forma de lucha probablemente tenía menos que ver con el muay thai y el boxeo, y más que ver con el grappling y la lucha libre. En la naturaleza, los hervíboros son los que golpean. Los carnívoros muerden, agarran, desgarran, envuelven, someten, aprietan. A un mamífero grande y desbocado no se le puede reducir a golpes, se le asfixia, atenaza o presiona en puntos particularmente vulnerables. Puesto que los hombres del Paleolítico eran también como animales, la lucha cuerpo a cuerpo probablemente tenía más que ver con agarres y sumisiones que con puñetazos. El mismo manejo de las armas blancas fortalece la pinza de la mano hasta convertirla en una herramienta capaz de desgarrar y atenazar con gran eficacia. Algo de esto llegó a la mitología griega, donde diversas bestias (el Minotauro, el león de Heracles) eran reducidas generalmente por llaves de asfixia. Incluso en nuestra época, los combates de boxeo a menudo terminan en cuerpo a cuerpo y conatos de grappling cuando ambos contrincantes están exhaustos. De no ser por el árbitro, que suele separar a los contrincantes cuando se acercan demasiado, el boxeo tendría que incluir lucha cuerpo a cuerpo.

Ni el ser humano, ni prácticamente ningún animal, está adaptado evolutivamente a la carrera de fondo, y si nuestros antepasados hubieran estado adaptados a correr maratones, su tasa de supervivencia hubiera sido mucho menor. Sin desmerecer el espíritu de sacrificio y sufrimiento de estos atletas, es un camino equivocado.

La Revolución Neolítica inauguró una era de esfuerzos repetitivos con un rango de movimiento muy limitado, pero las necesidades de la seguridad y de la guerra seguían exigiendo también hombres adiestrados en esfuerzos físicos propios del Paleolítico. El Neolítico no vio la extinción de la lanza o del tomahawk, pero su empleo empezó a ser patrimonio de castas especializadas en la guerra, mientras otras clases sociales se especializaban en labores manuales repetitivas, monótonas y alienantes, destinadas a soportar el peso de una casta minoritaria que aspiraba a vivir sin realizar trabajo físico alguno. Bajo este peso, arquearon los lumbares los primeros campesinos mientras segaban cereales con una hoz en algún lugar del actual Israel. Las Siete Plagas de Egipto irrumpen en el registro fósil en forma de enfermedades degenerativas, hasta entonces prácticamente desconocidas. Los ejercicios aeróbicos repetitivos, machacones y prolongados representan en la evolución humana lo que la dieta cerealista en comparación con la anterior dieta paleolítica o paleodieta.

La maratón nació en Grecia para dar la noticia de la victoria en una batalla contra los persas. El primer maratoniano murió agotado en cuanto cumplió su misión. Los deportes practicados por los griegos eran la caza, el lanzamiento de disco y de jabalina, la lucha grecorromana, el boxeo, el pancracio, el remo, el salto y el sprint. Para ser ciudadano ateniense había que superar una serie de pruebas físicas, ninguna de las cuales era carrera de fondo. Las gestas de los remeros atenienses no han sido igualadas actualmente ni por los remeros olímpicos modernos.

Los legionarios romanos no practicaban la carrera continua, sino el lanzamiento de disco y de jabalina, el boxeo y la lucha grecorromana. Marchaban muchos kilómetros con peso a sus espaldas y manejaban la lanza, la espada y el escudo. Sus contrincantes germanos, que llegaron a infligirles tremendas derrotas, eran descritos por Tácito como esprinteadores —preparados para darlo todo en unos pocos minutos furiosos, al igual que los celtas. Los vikingos, que tuvieron un enorme éxito militar, naval y comercial en la Edad Media, no eran corredores de fondo. Su ejercicio consistía principalmente en practicar con diversas armas blancas, soportar impactos en el escudo, remar, nadar, arrastrar y acarrear pesca, y trepar por los velámenes de sus barcos. Los caballeros de la Edad Media no practicaban la carrera continua. Sus entrenamientos estaban basados sobre todo en la equitación (incluyendo el aguante de posturas bajas y flexionadas), la lanza, la espada, el escudo, la caza, el puñal y una forma de combate cuerpo a cuerpo y de suelo comparable al grappling moderno, con proyecciones, luxaciones, derribos, placajes y el protagonismo estelar del puñal. En la guerra real, en tiempo récord se pasaba del caballo al suelo, de la lanza a la espada y de la espada a la daga. Los escudos heráldicos, con animales en posturas humanas de combate, hacen pensar que se conocían por aquel entonces, al igual que en el Lejano Oriente, los entrenamientos basados en la forma de caminar y de combatir de los animales. Los campesinos, si bien no entrenaban a este nivel, mantenían su potencia física con danzas tradicionales que, antaño, tenían posturas mucho más bajas y flexionadas que hoy en día.

Ni los legionarios romanos, ni los vikingos, ni los tercios españoles, ni los cosacos, ni ninguna de las hordas históricas cambiadoras del mundo se basaron en la carrera continua ni en el cardio crónico, sino que son recordadas por gestas que llevaron a cabo en modo anaeróbico láctico.

Los almogávares españoles, temiblemente efectivos en la guerra, en ningún momento se dedicaron a practicar cardio crónico, sino que estaban especializados en chocar con ejércitos enemigos y matar caballos y hombres. En la época en la que España dominaba los campos de batalla de Europa, no tenemos noticias de que los Tercios "saliesen a correr". Su principal instrumento era la pica, y su entrenamiento físico se basaba en la escuela de esgrima de Toledo, con movimientos rápidos y violentos, fulminantes quiebros y cambios de dirección, puñaladas traidoras con la izquierda, saltos y posturas corporales bajas y flexionadas que permitían a las piernas dispararse como un muelle en tensión. En 1553, el médico español Cristóbal Méndez publicó el "Libro del exercicio corporal y sus provechos". En su tratado, se otorga gran importancia al entrenamiento con armas y caballos para la salud de los jóvenes, así como a aprender de los animales a la hora de conservar la salud y la fuerza. De nuevo, el Chronic Cardio Syndrome brilla por su ausencia.

 
La Edad Media no fue una época que premiase evolutivamente al atleta de fondo. Si bien los choques iniciales comenzaban con espada y lanza, las distancias siempre se acababan acortando y el objetivo era derribar al oponente al suelo y despacharlo introduciéndole una hoja de puñal en alguna rendija dejada por la armadura.

Los marineros y piratas europeos de todos los siglos estaban adaptados a la natación, al remo, a la lucha y a la trepa de cuerdas y velámenes, en una preparación física afín en ocasiones a la calistenia y al parkour, y en distancias invariablemente cortas. Los cosacos de Europa del Este, conquistadores de Siberia, el Cáucaso y Asia Central, estaban adaptados a la equitación y a las danzas en posturas insoportablemente flexionadas y pegadas al suelo. Ni los casacas rojas y highlanders británicos, ni los granaderos de Napoleón o de Federico el Grande, practicaban la carrera continua, y si lo hubiesen hecho, hubiesen perdido toda su efectividad combativa. En Inglaterra, los deportes más importantes en la formación de un hombre eran el rugby, la equitación y el cricket. Ninguno de ellos incluía carrera continua.

Las tropas alemanas de tierra, las más eficaces de la Segunda Guerra Mundial, estaban sobre todo interesadas en el sprint, la marcha, el lanzamiento de peso y la habilidad de cargar con pesos elevados, tanto durante sprints como a lo largo de caminatas. Las pruebas que debían superar los reclutas de las unidades de combate consistían en 100 metros carrera, 200 metros carrera, 400 metros carrera, salto de longitud, salto de altura, lanzamiento de peso olímpico, lanzamiento de granada y 100 metros natación. Las pruebas de fondo brillaban por su ausencia o bien se limitaban a la marcha.

En lo que a Estados Unidos se refiere, el primer Individual Efficiency Test de sus fuerzas armadas (1920) contemplaba el sprint de 100 metros, el salto de longitud con carrerilla, trepar una pared, arrojar una granada y superar una extenuante pista de obstáculos. En 1944, las pruebas consistían en dominadas, burpees, salto de altura desde la posición de sentadilla baja, flexiones, transporte de un hombre, abdominales y sprint de 300 metros. [2]

Paradójicamente, el origen de la obsesión aeróbica hemos de buscarlo también entre los militares de la OTAN, pero no en unidades de combate, sino en unidades acuarteladas. Los protagonistas son dos oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos: el coronel Kenneth Cooper y el coronel Pauline Potts. Ninguno de ellos pertenecía a unidades militares de combate ni había combatido en guerra alguna, y se limitaron a maravillarse de que individuos de excelente constitución muscular rindiesen peor, en esfuerzos aeróbicos prolongados, que individuos delgados. Sus estudios, lastrados por su ignorancia absoluta, los llevaron a definir forma física como "capacidad para utilizar oxígeno para alimentar un esfuerzo prolongado del sistema cardiovascular" (la famosa VO2 Max), obviando totalmente que el cuerpo humano está diseñado también para funcionar sin oxígeno. Se estableció el Test de Cooper para medir de forma supuestamente efectiva, barata y sencilla la "forma física" de cualquier candidato. Cooper publicó en 1968 su libro "Aerobics"… y con él quedó dado el pistoletazo de salida de la cabalgata de las autistas. Los años 70 verían el inicio de la fiebre del jogging o footing, y en 1982, la actriz Jane Fonda popularizó el aeróbic a una escala febril, especialmente entre mujeres sedentarias, gracias a su serie de vídeos de ejercicios.

El coronel Cooper y Jane Fonda. Los principales promotores del ejercicio aeróbico desaforado no eran exactamente un paradigma de atletismo y combatividad. Estaba a punto de popularizarse toda una doctrina deportiva que no preparaba en absoluto al ser humano para los rigores de la Naturaleza.

Reveladoramente, las unidades militares de élite modernas no han hecho ningún caso de las tesis de Cooper, y sus entrenamientos están más basados en el crossfit y similares. Ni los Delta Force, SEAL, boinas verdes o Rangers de EEUU, ni los SAS y SBS del Reino Unido, ni los Spetznaz en Rusia, ni la Legión Extranjera Francesa, ni la UEI o el GEO en España, ni las diversas unidades chinas, basan sus entrenamientos en la carrera continua.

[2] http://usacac.army.mil/cac2/cgsc/carl/download/csipubs/APRT_WhitfieldEast.pdf

Aquí al completo: 

Running, o La Cabalgata de las Autistas —contra la moda del deporte políticamente correcto 

 

http://europasoberana.blogspot.com.es/2015/11/running-o-la-cabalgata-de-las-autistas.html

2 comentarios:

  1. El articulo está bien pero hace aguas por algunas partes Desde antiguo, el avance a paso ligero, es decir corriendo era utilizado por falanges y legiones, El desplazamiento a pie por zonas riscosas, corriendo y siguiendo un rastro humano... también, amen que el trabajo que cita de remeros o de caballeros medievales peleando en batallas que se alargaban por horas era fundamentalmente aeróbico. Patina mucho citando el origen del Maratón como una prueba de la poca resistencia aeróbica de nuestros antepasados ya que origen se encuentra en el mito de la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a. C. habría muerto de fatiga tras haber corrido unos 37 km desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. En realidad Filípides recorrió el camino desde Atenas hasta Esparta para pedir refuerzos, lo que serían unos ¡¡225!! kilómetros. Aun así, el mito ganó mucha popularidad sobre lo que realmente sucedió. Por lo que deduzco que el autor de este escrito tiene asma o algo así, eso sí, con respeto (De un Maratonero)

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    1. De acuerdo con anónimo , solo apuntar una cosa en África , cuando cazábamos , lo hacíamos como los liacaónes , es decir perseguimos a las gacelas corriendo durante km hasta que estas se agotaban , al no poder sudar , y esa es una clave , ¿porque nosotros tenemos mas glándulas sudoripadas que el resto de los primates? , pues para poder correr maratones y cazar gacelas y ñues , así que en hora buena por el articulo pero como dice anónimo cojea bastante.
      Un abrazo y por el resto a seguir así.

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