lunes, 5 de octubre de 2015

Lenguaje mediático: buenos y malos.

Los grandes medios de comunicación, siempre incansables en su lucha por revelarnos la verdad, hacen todo posible por hacernos partícipes de su encomiable labor social posicionándonos siempre en el bando correcto. Esto se vuelve relativamente fácil en los conflictos acaecidos en el lejano extranjero, en tierras que nos son extrañas, dado que el ciudadano -por lo general, televidente, la audiencia más pasiva- no sabe gran cosa al respecto y por tanto no podrá forjarse una opinión propia.

Claro que, como calificar abiertamente de "buenos" o "malos" podría interpretarse como un intento de manipulación demasiado burdo incluso para las mentes más simples, los periodistas han creado técnicas más sutiles y refinadas.

Una de las técnicas más efectivas consiste simplemente en cambiar las palabras para ofrecer una imagen más buena o más mala de uno de los dos bandos según interese.

Veamos un ejemplo. Todo corresponsal en el extranjero cuenta con esta tabla que le ayudará a escribir la crónica con la mayor parcialidad posible:


PALABRAS PARA LOS BUENOS / PALABRAS PARA LOS MALOS



Rebeldes Terroristas

Protestas Disturbios

Oposición Golpistas

Presidente Dictador

Gobierno Régimen

Daño colateral Ataque indiscriminado

Revolucionarios Radicales

Orden Represión


Vamos a poner en práctica este sencillo método de la siguiente manera. Imaginemos que acontece un levantamiento contra un gobierno considerado de "los malos". La crónica sería la siguiente:

En el día de ayer, varios miles de rebeldes tomaron la plaza principal de la ciudad de X. Se ha podido ver entre ellos al Señor Y, líder del grupo de la oposición, el cual ha exigido el derrocamiento del dictador Z, que lleva gobernando el país durante 10 años en los cuales se ha mantenido una represión sin límites. El régimen hizo frente a los revolucionarios y disolvió las protestas mediante un ataque indiscriminado que ha acabado con decenas de vidas. 
Ahora imaginemos que ocurre exactamente lo mismo, pero esta vez en un "país amigo". No hace falta cambiar casi nada de la crónica.

En el día de ayer, varios miles de terroristas tomaron la plaza principal de la ciudad de X. Se ha podido ver entre ellos al Señor Y, líder del grupo golpista, el cual ha exigido el derrocamiento del presidente Z, que lleva gobernando el país durante 10 años en los cuales se ha mantenido el orden. El gobierno hizo frente a los radicales y disolvió las protestas. En el hecho, hubo que lamentar daños colaterales que se llevaron decenas de vidas. 
¿Han visto qué fácil es? con modificar las palabras clave indicadas anteriormente ya tenemos un panorama totalmente distinto del que hemos pintado anteriormente, pese a que los hechos en sí puedan ser similares.

2 comentarios:

  1. Y pensar que la masa no se da cuenta de esta perversión del lenguaje. Algunos ejemplos más: antiblanco -antirrábica, Cristiano nacionalista- nazi, discriminación al hombre blanco -integración de "minorías étnicas", si los musulmanes matan se dice "cuanto daño hacen las religiones ", si un cristiano mata a alguien " que malos son los cristianos ". Criticar al blanco, Cristiano... Libertad de expresión. Criticar al resto, xenofobia, antisemitismo... La lista sería interminable.

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