miércoles, 9 de septiembre de 2015

Momentos DISIDENTES.

Entierro de Carrero Blanco, su féretro es paseado por Madrid, el pueblo le da el último adiós. En dicho acto hace presencia el inefable y oscuro Tarancón, peso de la jerarquía eclesiástica. Policías y militares encargados de la seguridad contienen al muro humano que públicamente, en pleno acto por la muerte de Carrero Blanco y en una España aun católica, piden el fusilamiento del Cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal al grito de "¡Tarancón al paredón!".



Otro momento algo más conocido y de por aquellos años fue cuando Menéndez Vives, en pleno funeral nuevamente, le suelta al Guti y panda aquello de "¡Por encima de la disciplina está el Honor!" seguido de "¡Gobierno dimisión!", "Ejército al poder" y vivas a Franco de los allí presentes.



El Ejido.

En un pueblo carcomido por la inmigración tercermundista de origen fundamentalmente marroquí, tras una oleada de robos, agresiones, violaciones y asesinatos una nueva chispa hace estallar al pueblo, el asesinato de la joven Encarnación López Valverde, apuñalada por un moro. Las manifestaciones del pueblo se transforman en disturbios generalizados.

En El Ejido los españoles se arman con barras de hierro, navajas y piedras para dar caza al moro, se destrozan e incendian vehículos, comercios, locutorios, viviendas y se arrasa con la mezquita. Las sedes de las organizaciones que actúan de apafuegos o colaboradoras son atacadas (Almería Acoge, Federación de Mujeres Progresistas etc) y un nutrido grupo de moros hacen noche y día escoltados por la policía en la comisaria. Cámaras y fotógrafos son rechazados y agredidos por parte de una gente que veía como sus protestas, quejas y problemas eran silenciados o directamente negados mientras el monopolio mediático los tachaba de nazis, xenófobos y bárbaros racistas.


El asesinato de Miguel Ángel Blanco por ETA.

En esta ocasión la gente actúa de manera distinta, las clásicas manifestaciones contra el terrorismo, promovidas y dirigidas desde arriba, adquieren un carácter popular. En diversas cárceles de la geografía española la noticia corre como la espuma, la vigilancia y seguridad de los etarras presos aumenta, la gente se concentra a las afueras de cárceles como la de Pereiro al grito de asesinos y peticiones de pena de muerte. El panorama en la calle evoluciona, por primera vez, parte de la sociedad vasca, enferma y acostumbrada a callar, relativizar o desplazar la culpa entre unos y otros, reacciona: en las manifestaciones se pide venganza, se asaltan y queman herrikos, se busca, se agrede o se linchan borrokas.

Pasados los días y con el trabajo desmovilizador y apagafuegos realizado por los de siempre, la cosa vuelve a la indecencia rutinaria a la que el pueblo español continúa acostumbrado.


Alcorcón contra las bandas latinas:

Destroza la taberna de la ETA   



Disidencia.Info

3 comentarios:

  1. Y es que cuando los españoles quieren son capaces hasta de conquistar el mundo.

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  2. Lo he dicho pero lo repito , muchisimas gracias , dais fuerza para seguir adelante.

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  3. https://www.youtube.com/watch?t=69&v=7L3eSbpETf8

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