martes, 16 de junio de 2015

Homo carnivorus, o revolución carnívora —la caza, la carne y el fuego como aceleradores evolutivos.

Nuestros antepasados llevan comiendo carne unos 3 millones de años como poco. Eso equivale a 150.000 generaciones.
 
Nuestros antepasados llevan, como poco, 500.000 años ejerciendo la caza de forma consumada e intensiva. Eso equivale a 25.000 generaciones.
 
Nuestros antepasados llevan cultivando cereales y comiendo sus almidones (azúcares complejos que hay que descomponer y transformar en azúcares simples, como hacen los herbívoros con la celulosa) unos 8.000 años siendo generosos. Eso equivale a sólo 400 generaciones de agricultura. Este tiempo no es suficiente para desarrollar mecanismos de adaptación a una dieta tan alejada de lo natural, y más teniendo en cuenta que desde que se adoptó la agricultura, la selección natural decayó, la integridad genética necesaria para la evolución se ha ido a hacer gárgaras y además el registro fósil revela una drástica disminución de la calidad biológica debido a una alimentación deficiente. Esto da a entender que, si por ventura nos adaptásemos genéticamente a una dieta como la actual y a una vida de sedentarismo, se operaría un retroceso en nuestra evolución. Por tanto, si hay un componente antinatural en la dieta humana moderna y que debería ser extirpado, no sería precisamente la carne, sino los granos de cereales, los almidones y todos sus derivados, además de otros productos artificiales de la actual industria alimentaria (aceites hidrogenados, azúcares refinados, edulcorantes artificiales, conservantes, colorantes y un largo etc.), extremadamente nocivos para la salud.

 Los zoólogos saben que la inteligencia es casi siempre más alta en animales carnívoros y omnívoros que han simplificado la complejidad y reducido el gasto metabólico de sus intestinos —es decir, del bajo vientre. Asimismo, en las relaciones tróficas, los depredadores son casi siempre más inteligentes (y mucho más ágiles, rápidos de reflejos y con sentidos mucho más refinados) que los animales de los que se alimentan. La mayor parte de los animales más inteligentes, como el perro, el gato, el delfín, la ballena asesina, el jabalí, el cerdo, el pulpo, el chimpancé, el cuervo o el halcón (mucho podría decirse también acerca de inteligentísimos depredadores ya extintos, como el velocirraptor), son todos depredadores carnívoros u omnívoros. Lo mismo reza para las variedades humanas más evolucionadas y de mayor capacidad craneal que han existido —el neandertal y el cromañón.

   La significancia de la prehistoria para la humanidad, en el año 2000, es que todo lo que hoy somos —nuestros grandes logros culturales, nuestro creciente potencial, nuestras consecuciones de capital humano y biológico— son un producto de esa prehistoria.
(Vernon L. Smith, "Humankind in Prehistory: Economy, Ecology and Institutions").
 
• Somos una especie omnívora.
 
• El uso de armas y herramientas para matar animales o defenderse, cortar carne y quebrar huesos, la consumición de carnes, grasas, tuétano, médula y órganos cocinados procedentes de la carroña, el canibalismo y especialmente la depredación, y la actividad de la caza y todo lo que la rodea, han jugado un importantísimo papel en nuestra evolución. Nos ahorraron el trabajo de tener que desarrollar dentaduras carnívoras o garras que habrían entorpecido nuestro trabajo manual. Evitaron la aparición de jugos gástricos que acidificarían nuestro cuerpo limitando el desarrollo esquelético. Y finalmente, liberaron nuestro cráneo de la opresión de los músculos masticadores, permitiendo que nuestro cerebro creciese, nutrido por grasas animales de alta calidad, como las de los sesos, el tuétano, la médula, las criadillas y otros órganos.
 
• De todos los primates, somos los más adaptados al carnivorismo y a la caza.
 
• La raza humana más dada a los alimentos animales según su morfología craneomandibular y por la probable climatología de su Urheimat evolutiva es la nordico-roja, seguida de la nordico-blanca y la mongólida.
 
• La Naturaleza había colocado al hombre en lo alto de la pirámide trófica antes del advenimiento de la agricultura. La agricultura provocó la caída del hombre de lo alto de dicha pirámide.
 
• Los paleoantropólogos saben ahora que incorporar carnes y grasas a la dieta, y empezar a cocinarlas después, ahorró muchísima energía calórica a nuestros antepasados, ya que la digestión, especialmente la digestión de productos vegetales fibrosos, es un proceso que consume mucha energía y que requiere un sistema digestivo extraordinariamente complejo. Comer carne cocinada, un alimento muy denso en nutrientes y de alta biodisponibilidad, permitió simplificar el sistema digestivo, y así desviar toda esta energía metabólica hacia la producción de calorías para combatir el frío, hacia la construcción de tejidos en general (cuerpos cada vez más grandes) y hacia la creación de materia gris en particular (aumento del tamaño del cerebro).
 
• Durante la época en la que vivíamos conforme al plan de Dios, estuvimos acumulando un capital genético fabuloso. La posterior "Historia" tal y como la conocemos, no es sino la dilapidación irresponsable y suicida de ese capital mientras se multiplican los tipos humanos defectuosos merced a la explotación del ingenio, de la inteligencia y de la compasión de la élite genética.
 
• Los herbívoros en cierto modo son los "pringaos" del mundo animal, que han sacrificado su capacidad cerebral en aras de constituir sistemas digestivos increíblemente complejos y caros en términos metabólicos, para poder digerir la materia orgánica más abundante —e inasequible— del planeta: la celulosa. Los carnívoros son audaces e inteligentes por cuanto se ahorran estos costosos trabajos digestivos comiéndose directamente a los herbívoros, y sustituyendo como fuente calórica principal a los azúcares por las grasas, que son un combustible más concentrado, efectivo y denso.

Al completo, aquí:

http://europasoberana.blogspot.com.es/2013/05/homo-carnivorus-o-revolucion-carnivora.html

9 comentarios:

  1. He estado pensando en este articulo y si bien tenéis muchas razones , cuando se a mentado que Los herbívoros son unos pringados he razonado y los elefantes , son herbívoros , son inteligentes y salvo el hombre no le mete mano nadie.

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  2. Y a los rincerontes a ver quien les tose,o a una jirafa etc etc...os acordais del diplodocus?..no es tan simple como se dice aqui,saludos

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    1. Cierto , no se me habia ocurrido todos esos , pero si digo que los depredadores suelen ser mas inteligentes.

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    2. Es mas ahora que lo pienso he visto a leones matar elefantes algo raro pero que pasa , pero nunca he visto a leones matar rinocerontes , ni tan siquiera intentarlo.

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    3. los herbívoros acostumbran a ser mas grandes y pesados precisamente por eso.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Ser mas astuto o estar más preparado para crear estrategias de caza,no es ser mas inteligente,el chimpance es muy inteligente y su ingesta de carne creo que se limitaa hormigas,saludos

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    1. No del todo , los chimpances organizan cacerias de monos y los mas fuertes entre ellos son los que comen monos.

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  5. Ser mas astuto o estar más preparado para crear estrategias de caza,no es ser mas inteligente,el chimpance es muy inteligente y su ingesta de carne creo que se limitaa hormigas,saludos

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