martes, 9 de junio de 2015

Bielorrusia, el país más enigmático de Europa.

POLÍTICA


De este país lo más famoso es su régimen político, en particular su polémico presidente Alexander Lukashenko, acusado de ser “el último dictador de Europa” por el entonces ministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle, a lo que el bielorruso le respondió diciendo que “mejor ser un dictador que ser gay” (nota: Westerwelle es homosexual). Este ex luchador de sambo, graduado de Historia, infante de marina y director de una granja estatal en la era soviética llegó al poder en los 90, cuando con la caída de la URSS la economía bielorrusa estaba derrumbándose y la gente estaba tomando la calle, consiguiendo reconducir la situación a pesar de que el FMI y el Banco Mundial suspendieron los préstamos a Bielorrusia al negarse a hacer las reformas que dictaron.

Desde entonces, Lukashenko se ha mostrado un político muy inteligente y pragmático, capaz de mantenerse en el poder durante todo este tiempo asegurándose un notable apoyo social y usando métodos poco ortodoxos que se pueden considerar dictatoriales en cuanto al trato con las facciones políticas y la censura de los medios, si bien exagerados por los medios, ONGs y países satélite de EEUU. Estos, además de desprestigiar y atacar al gobierno por no estar alineado con ellos siempre han tratado de interferir en los asuntos internos del Estado, a lo que Lukashenko reacciona de forma contundente, como cuando expulsó a varios embajadores en el 98 entrando a sus complejos residenciales -algo prohibido por el derecho internacional- o más recientemente en 2012, cuando el KGB (sí, los servicios secretos allí se siguen llamando KGB) arrestó, rapó y dejó en un bosque a unas activistas extranjeras de FEMEN. También recientemente se ha creado una nueva ley que considera acto de guerra cualquier entrada de mercenarios, soldados o bandas armadas desde el extranjero, algo pensado especialmente para evitar una hipotética anexión rusa por “hombrecillos verdes” como la de Crimea.

Sin embargo, hay que distinguir la verdad de la propaganda. Los medios pro-atlantistas no tardaron en hablar de “opositores políticos detenidos” cuando desde fuera se organizó un intento de revolución de color en 2010, que no fue más allá de roturas de puertas y ventanas en edificios gubernamentales, y cuyos participantes en estos actos fueron detenidos como en cualquier otro país. En otro caso, un periodista trató de cruzar ilegalmente la frontera desde Lituania diciendo que “se había perdido en el bosque” y fue detenido por los guardias fronterizos, que la prensa explicó como el caso de un “periodista detenido por la dictadura”.

En Bielorrusia, que es el único lugar donde debería importar esto, tiene el apoyo de la mayoría de la población no tanto porque lo aprecien sino porque creen que las alternativas a él son peores. La oposición es generalmente vista como un conjunto de oportunistas que no han hecho nada útil en su vida y que son financiados por terceros países occidentales. Las circunstancias en Ucrania con una revolución que lejos de mejorar su nivel de vida los ha sumido aún más en la pobreza y en una guerra. Aunque a la mayoría les gustaría cambiar de presidente, pero a nadie le gustaría ver lo que pasó en Ucrania y Georgia, así que lo prefieren como mal menor.

En definitiva, ¿estamos ante un estatista que quiere mantener la soberanía de su país? ¿o ante un simple oportunista que solo quiere mantenerse en el poder? Dejamos al lector que saque sus conclusiones.

¿Es Bielorrusia una colonia de Rusia?


Es muy común escuchar que Bielorrusia es un país sin soberanía, como una colonia de Rusia, cuando la realidad es bien distinta. Este país juega a dos bandas, comerciando tanto con la UE como con Rusia, sacando provecho de su situación fronteriza y no dudando en rechazar la política exterior rusa en asuntos como el de Ucrania, gracias a la inteligencia política de su presidente.

Bielorrusia recibe de Rusia gas, petróleo y materias primas baratas, además de acceso al mercado ruso donde vende sus productos agrarios y químicos, y a cambio Rusia usa a Bielorrusia como plataforma para acceder al mercado europeo (Bielorrusia también exporta mucho a la UE, en especial derivados del petróleo, químicos y fertilizantes) y se asegura un aliado de vital importancia geoestratégica. Sin Rusia ofreciendo descuentos en gas y petróleo y comprando sus productos (principalmente bienes manufacturados), Bielorrusia hubiera caído pronto en la órbita de la UE, igual que cayeron los países bálticos, y también en la OTAN. Esto significaría para ellos tener al enemigo a las puertas de Moscú, cerca de Smolensk. Por tanto, se aseguran de ofrecerles condiciones favorables.

Pero a la vez, tampoco tiene problemas en hacer un giro de 180º y mirar a occidente cuando quiere sacar provecho de ello, o en tomar decisiones contrarias a los intereses rusos si eso les favorece. Con la reciente crisis del rublo, Bielorrusia se negó a comerciar con Rusia con esta divisa. Y en el conflicto ucraniano se ha posicionado a favor del gobierno actual además de no reconocer la anexión rusa de Crimea, una decisión que tiene toda la lógica ya que Ucrania es el segundo principal socio comercial después de Rusia, al que no quieren perder. También en los últimos meses se ha mostrado a favor de aumentar los vínculos con países de la UE.

Contrástese esta actuación con la de España, que pese a tener un peso económico, demográfico y territorial infinitamente mayor que el de Bielorrusia, además de tener una de las posiciones geoestratégicas más importantes del mundo como es el Estrecho de Gibraltar, nuestro “aliado” EEUU no solo no nos ofrece nada para evitar que nos cambiemos de bando o tomemos una posición soberanista, sino que nos trata de limpiabotas y se permite convertirnos en blanco nuclear y apoyar a nuestros enemigos, ni qué decir que España acata ciegamente todas las directrices de política exterior incluso cuando éstas dañas nuestros intereses, hasta el punto de hacernos pensar que España no tiene política exterior propia.

ECONOMÍA

La diferencia de este país con el resto que formaban la URSS es que al desintegrarse ésta, el gobierno mantuvo y modernizó la industria e invirtió en el sector agrario, y se evitó que se creara una oligarquía de nuevos ricos como pasó en Rusia o en Ucrania. Gracias a eso no sufrieron un saqueo de sus riquezas ni un desmoronamiento social y económico como ocurrió en estos países, y no solamente se ha mantenido el sector agrario, sino que es rentable, exporta y gracias a esto ha permitido que el medio rural no se despueble al no verse obligada la gente a irse a las zonas industriales a trabajar. También tiene una importante industria de automoción, solamente la marca BelAz ocupa el 30% del mercado mundial de camiones. Aunque no produzcan maquinarias con los últimos avances tecnológicos, sí que hay demanda de los productos acorde a su precio. Si no hubiese demanda en el mercado, las plantas no estarían produciendo esas maquinarias.

El país económica y socialmente está en una situación mucho mejor a la de sus vecinos, inclusive algunos de los que están en la UE. Es el país con menor índice de corrupción, mejores carreteras, ciudades más limpias, menor índice de criminalidad , menor índice de gente viviendo debajo del umbral de pobreza y mejor sistema social. El país no está aislado económicamente, como ya hemos visto, y exporta más a la UE que a Rusia. Los subsidios rusos en gas y petróleo solo son una pequeña fracción del total de los presupuestos.

Gracias a la existencia de un tejido económico productivo, la juventud no tiene tanta necesidad de emigrar a pesar de que éste es uno de los países que más visados Schengen reciben por cápita. En Lituania en cambio, nada más y nada menos que el 5% de la población ha emigrado para trabajar solo en Reino Unido.


Citas del Lukashenko, obtenido de este viejo artículo que vale la pena repasarlo:
Socialismo Nacional: El pensamiento político de Alexander Lukashenko de Belarus


Alexander Lukashenko, 2002

“Partimos del hecho de que la mentalidad, las tradiciones y la forma de vida de las personas no se pueden cambiar de la noche a la mañana… ¿Pero es que acaso deben ser cambiadas en absoluto? No es posible lanzar a la gente sin preparación en el abismo del mercado.”

Alexander Lukashenko, 2009

“Nos sentimos parte de un todo sagrado: El pueblo de Belarús. Velamos para que una nación saludable se esté formando en nuestro país. Saludable no sólo físicamente, sino también espiritualmente”

Alexander Lukashenko:


“Bielorrusia ha optado por seguir el camino del desarrollo evolutivo y rechazó las recetas del Fondo Monetario Internacional, como la terapia de choque y privatización de deslizamientos. Durante muchos años de trabajo creativo, el modelo bielorruso de desarrollo socioeconómico se ha puesto en marcha – el modelo que combina las ventajas de la economía de mercado y la protección social eficiente. Nuestro concepto de desarrollo ha sido elaborado de acuerdo con la continuidad histórica y las tradiciones de nuestra gente. El modelo bielorruso tiene como objetivo mejorar la base económica existente en lugar de hacer una ruptura abrupta del sistema anterior. El modelo económico bielorruso contiene los elementos de continuidad en el funcionamiento de las instituciones estatales que ante todo el mundo ha demostrado su eficacia.”

En una reunión con su gabinete y otras figuras significativas del gobierno y militares en marzo del 2002, Lukashenko resumió sus opiniones políticas:

“¿Cuáles son los rasgos distintivos de nuestro modelo?
En primer lugar. La autoridad del Estado fuerte y eficiente. Para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos, para garantizar la justicia social y el orden público, para impedir la expansión de la delincuencia y la corrupción. Sólo la autoridad fuerte logrará salvar a la economía bielorrusa del abismo.
Nuestros vecinos más cercanos se han dado cuenta de que, a largo plazo, si no hay una fuerte jerarquía de autoridad, la liberalización de la economía en el período de transición provoca inestabilidad social y un inaudito trastorno jurídico. Esto genera indisciplina y caos.
En cuanto a nosotros, hemos tenido una idea clara en el principio de que la expansión prematura de las relaciones de mercado no nos permitirían resolver radicalmente ninguno de los acuciantes problemas existentes. Por el contrario, nuevos problemas surgirían, generados por la especificidad de las relaciones de mercado. El acuerdo público se rompería, lo que provocaría conflictos e inestabilidad. Y es que la estabilidad política es una de las principales condiciones para la progresiva integración económica. Me refiero a ella como uno de los rasgos distintivos o consecuencias del modelo de desarrollo de la economía bielorrusa .
Aquí se parte del hecho de que la mentalidad, tradiciones y forma de vida de las personas no se pueden cambiar de la noche a la mañana. ¿Pero acaso debe ser cambiados en absoluto? No es posible tirar a la gente sin preparación en el abismo del mercado. Uno necesita décadas para elaborar una nueva concepción del mundo.
El segundo rasgo distintivo de nuestro modelo está en el hecho de que el sector privado puede y se tiene que desarrollar junto con el sector público. Pero no en detrimento de los intereses nacionales. Subrayo: que usted sea propietario privado, no implica que usted pueda hacer lo que quiera. Los intereses nacionales, el Estado, deben ser la prioridad principal y el objetivo principal de la obra de cada ciudadano, empresa o de cualquier empresario cuya producción esté basada en la propiedad privada.”


En su discurso de Año Nuevo de 2009 , Lukashenko djo:

“Nos recomendaron con urgencia poner la economía bajo el mando de las reglas del mercado cambiario mundial. Pero decidimos no confiar en las tendencias de cambio volátiles.
Nosotros no somos los que han provocado la crisis actual que está enviando ondas de choque por todo el mundo. Por el contrario, la crisis ha sido el resultado de algo que siempre hemos estado decididos a luchar en contra” (...) “Hago hincapié en que si usted es un propietario privado, eso no implica que usted pueda hacer lo que le de la gana”


En abril de 2002 en el Estado de la Unión, Lukashenko declaró :

“Los derechos y las libertades deben estar en armonía con las responsabilidades en materia de las normas establecidas por el estado. El desarrollo de la economía bielorrusa implica no sólo el fomento de las pequeñas y medianas empresas (aunque, como he dicho, estos deben ser y serán animados). Históricamente, la industria bielorrusa posee grandes empresas. Sólo hay una manera prometedora: la actualización y el reequipamiento de las principales industrias existentes con el fin de producir nuevas generaciones de productos competitivos. Basta con ver como el mundo entero se funde con las empresas transnacionales. ¿Por qué entonces debemos aplastar, dividir y destruir nuestras propias empresas altamente cooperativas? Hay que confiar en ellas. En la consecución de su política, el Estado, en primer lugar, se basa en estos gigantes, que nos han venido manteniendo y nos alimentan. Se necesitan inversiones enormes para esto, que no se puede llegar sin necesidad de cambiar la forma de propiedad”. (Traducción mía, disponible sólo en ruso, N.d.A.)

Al confrontar la arremetida de Occidente en su discurso del Estado de la Nación en 2006, Lukashenko declaró:

“La línea de desarrollo político del país elaborada por nosotros nos ha dado la razón. Las altas tasas de crecimiento económico, que en nuestra economía ya se han demostrando desde hace más de 10 años, proporcionan una buena prueba de ello. Basta con comparar: nuestro crecimiento anual del PIB en el último periodo de planificación de cinco años fue de 7,5 por ciento frente a 3.5 por ciento de la media mundial.
Teóricos occidentales no logran explicar las razones de tal éxito. Ello no encaja con su esquema de “democrático”.
Las razones, sin embargo, son simples. No hemos malversado la riqueza del pueblo, no nos hemos metido en deudas onerosas. Confiando en la vida misma, hemos elaborado nuestro propio modelo de desarrollo basado en las reformas bien equilibradas y pensadas. Sin ningún tipo de privatización y sin la terapia de choque – preservamos todo lo que era mejor en nuestra economía y en nuestras tradiciones. Al mismo tiempo hemos estado aprendiendo a trabajar bajo las nuevas condiciones de mercado, aprovechando la experiencia en otras partes del mundo y teniendo en cuenta las tendencias modernas de la economía mundial. Poder estatal fuerte, fuerte política social y la adhesión de las personas -eso es lo que explica el secreto de nuestro éxito”.


Al conmemorar el 60 º aniversario de la masacre de Katyn en Marzo de 2003, Lukashenko dijo lo siguiente:

“Todavía tenemos que analizar y aprender las lecciones de los acontecimientos actuales. Pero ya hoy está claro ésto: el sistema del orden mundial ha sido destruído debido a la guerra en Irak, el papel del Consejo de Seguridad de la ONU ha sido llevado a cero, el derecho internacional ha sido pisoteado, el principio de no imposición externa a ningún pueblo de sistema de gobierno ha sido violado. El pueblo bielorruso condena la agresión de Estados Unidos. Lo mismo ocurre con la mayoría de los pueblos y de los estados del mundo, incluyendo incluso los aliados más cercanos de los EE.UU.”

Lukashenko afirma en su discurso de 2006 a los jefes de cuerpos diplomáticos de Bielorrusia:

“Si estamos hablando de respeto a los estados, su independencia y su soberanía, su derecho a elegir su futuro, sobre el derecho del pueblo a elegir a sus líderes, sobre el respeto del derecho a la vida y el trabajo libre, sueldos y salarios dignos, el derecho a la igualdad de todos ante la ley, el derecho a la libertad de opinión y de expresión en conformidad con la ley, sin perjuicio de los derechos de otras personas – estos son nuestros valores. Los EE.UU. y la UE no tienen el monopolio de estos derechos. Nuestra nación ha pagado un precio mucho mayor por éstos valores que los EE.UU. y la UE.”

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