jueves, 14 de mayo de 2015

Aquellos líderes de hierro.

Tres líderes contemporáneos que coincidieron en la historia rigiendo los destinos de sus naciones en el año 1960.

Charles de Gaulle, en Francia


Héroe de guerra en la Primera Guerra Mundial. Intento escapar en varias ocasiones tras ser capturado por los alemanes. Herido y condecorado.

En el período de Entreguerras, fue el único que supo prever la estrategia alemana de invasión. Y ya en la segunda guerra mundial, fue el único comandante francés que les plantó cara a los ejércitos del Reich, deteniéndolos por unos días en Las Ardenas. Pero la derrota era inevitable, y tuvo que marchar exiliado.

En el exilio, organizó desde el primer minuto la resistencia y fue, de lejos, la principal figura de la Francia Libre. Al regresar a la Francia Liberada, lideró el gobierno provisional. Después, decidió dedicarse a otros asuntos, hasta que el estado calamitoso de la política francesa le obligó a regresar en 1959 para recobrarla del caos. Le plantó cara a los mismos EE.UU, saliendo de la OTAN e incluso del Patrón Oro. No tuvo miedo en hacerlo. Pero anciano y desgastado, tuvo que abandonar el poder después de Mayo del 68.

De Gaulle es hoy una figura denostada en la política, pese a que el pueblo francés aún lo ama (fue elegido personaje principal de la historia francesa en varias encuestas). Escribió varios libros sobre su papel histórico y del arte militar, algunos considerados como referencia para los estudiosos de las tácticas militares y de la historia contemporánea.

Josip Broz Tito, en Yugoslavia


Fue combatiente en la Primera Guerra Mundial por Austria-Hungría. Después, se integró en las fuerzas armadas del naciente reino de Yugoslavia. Cuando aconteció la invasión nazi, fue unánimemente proclamado como el líder de la Resistencia Partisana Socialista. Si bien sus actuaciones fueron crueles en muchos casos, no debemos olvidar la extrema crueldad de los alemanes y de los ustachas croatas contra los pueblos yugoslavos. Finalmente, tras pasar todo tipo de calamidades, los alemanes fueron expulsados y Tito se convirtió en líder indiscutible de la nueva República Socialista.

Fue capaz de mantener el orden interno dentro del caos de etnias y religiones que componían su país, desde 1945 hasta su muerte en 1980. La Federación Yugoslava conoció un gran desarrollo económico, el mayor de Europa Oriental. Experimentó también una enorme producción artística y literaria, sumados además numerosos éxitos deportivos.

Y todo ello, manteniendo la independencia nacional respecto al resto del Bloque Socialista, como líder del movimiento de no-alineados. Pegó puñetazos en la mesa contra los embajadores de la URSS cuando fue necesario, e incluso, comenzó el desarrollo de un incipiente proyecto espacial. Algo sorprendente para un país multiétnico que 30 años antes estaba en ruinas.

Francisco Franco, España


Su nombre empezó a resonar por sus acciones en la Guerra de África . Fue cofundador de la mítica legión española junto a Millán Astray. Y la comandó en los últimos años de la guerra, siendo su mando decisivo para la derrota definitiva de los rifeños. Los moros decían de él que tenía "Baraka", algo así como un aura de invencibilidad: las balas enemigas no le alcanzaban nunca a pesar de cargar siempre en primera línea. Poco después, fue nombrado el general más joven de Europa.

La llegada de la Segunda República le pilló de improviso, mas no hizo nada para detener su proclamación. Un tanto marginado, fue nombrado jefe del estado mayor de la defensa a partir de la victoria electoral de las derechas en 1934. Como tal, reprimió la Revolución de Asturias de aquel mismo año. Después de ganar el Frente Popular en las elecciones del 36, fue apartado y enviado a Canarias para evitar conspiraciones. Aún así, decidió sumarse a ultima hora al golpe del 17-18 de julio, para comandar el ejército de África nuevamente, siendo aclamado por sus hombres.

Tras ganar la guerra civil, se convirtió en dictador de España hasta su muerte en 1975. Un período controvertido que empezó con una España en ruinas, autárquica y hambrienta en los 40; a una España rica, octava potencia industrial, con uno de los desarrollos económicos más espectaculares de la historia y en paz como era la de los 70.

Escribió muchos libros (pocas veces con su nombre real) de reconocida calidad literaria y erudita, e incluso guiones de películas, de calidad más discutida.

NOTA:

Estas pinceladas que acabo de ofrecer sobre estos tres personajes son datos completamente verídicos. No hay ningún juicio en ellos, como puede verse. A De Gaulle se le puede recriminar sus delirios de grandeza o su crueldad contra los argelinos. A Tito, su autoritarismo socialista o el desprecio que hizo a los serbios de Kosovo (con temibles consecuencias décadas después). Y a Franco, innumerables condenas a muerte, detenciones masivas y un régimen autoritario que se suavizó en las dos últimas décadas.

No obstante ¿Qué podemos decir sobre el estado de sus países en 1960? Los tres países habían pasado de estar en ruinas a vivir en la prosperidad. Incipiente e insuficiente en el caso español y yugoslavo, indiscutible en el caso francés (aunque estos últimos son ayuda del Plan Marshall). Y todo sin vender su soberanía nacional ni a los yanquis, ni a la Unión Europea, ni a la URSS. Y a costa de un terrible desgaste físico y mental (vean lo mal que estaban los tres a una edad no tan avanzada como los 70) murieron, estoy seguro, convencidos de haber obrado correctamente.

Como digo, el juicio de la historia es ambivalente para los tres; y no hay posturas absolutas. Pero lo que quiero reseñar es: ¿no resulta extremadamente patético ver a personajillos del mundo académico de nuestros días insultando sin parar a figuras históricas como éstas? Hispters y demás ralea universitaria, o politicastros de medio pelo; que se hacen los héroes luchando contra estos personajes ya fallecidos. O por parte de muchachitas cuyo único mérito ha sido tragarse estudios de pseudociencia de "género" a machamartillo, sin acumular ningún mérito académico o civil. ¿Quiénes de sus acérrimos críticos han acumulado méritos para colocarse en posición superior a estos tres hombres?

Yo no tengo heridas de guerra. No pasé calamidades defendiendo a mi patria. No tuve que crear ejércitos de la nada para derrotar a enemigos muy superiores. No tuve que cargar sobre mis espaldas la responsabilidad de regir los destinos de mi país durante décadas. Y por ello no me atrevo a creerme superior a ellos, siquiera moralmente. En cambio, miles de payasos y periolistos hoy en día lo hacen sin piedad alguna.

En España es donde se ve más claramente este fenómeno. Muchísimos personajillos públicos viven, literalmente, de insultar todos los días a Franco; ya sea de lavar el cerebro de la juventud con manipulaciones históricas, o borrando sus monumentos por toda la geografía española.

Le miran con desprecio e incluso se ríen de él diciendo que "tenía un huevo" y señalando su voz aflautada como un claro signo de afeminamiento. Objetivamente, no hay muchas razones para aceptar eso, dada su intachable hoja de servicios en África, que da probada señal de su valor. Se le pueden criticar muchas cosas a Franco, pero me temo que la falta de hombría no es una de ellas.

Quizá no se puede esperar otra cosa de estas gentes tan mermadas intelectualmente, cuya fuente de información es el "Gran Wyoming" y su único destino vital es sacarse fotos en Nueva York. Me gustaría ver a muchos de estos críticos baratos comandando un pelotón legionario enfrente de una tropa entera de rifeños .

Pero es que no hay nada más fácil que criticar a los muertos. Y nada más mezquino que ensañarse contra ellos, algo propio de cobardes que, bajo su régimen, no habrían ni abierto la boca.

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