viernes, 24 de abril de 2015

William Pierce y "el sentirse ofendido" (SEGUNDA PARTE).


Tengo otro recorte de prensa, este de la edición del 23 de agosto del Fulton County Daily Report. Es un editorial escrito por dos feministas radicales, una catedrática de universidad y la otra estudiante de derecho en la Northwestern University. Al igual que el The Jewish Press esas dos mujeres se centran en mi novela Los Diarios de Turner. Instan a que las leyes de nuestra tierra sean cambiadas para que yo y otros que escriben libros que consideran ofensivos puedan ser perseguidos judicialmente, o al menos denunciados por el daño que alegan que nuestros escritos causan.

En mi caso alegan que la persona o personas que volaron el edificio federal de la ciudad de Oklahoma a principios de este año, fueron inducidas a hacerlo al leer Los Diarios de Turner, y así, por tanto, yo debería ser demandado por todas las muertes y las propiedades perdidas por ese acto. Y, por supuesto, lo mismo para los otros libros que alegan que causen que la gente haga cosas dañinas o que ofendan a la gente; y creedme, esas mujeres y sus amigos de los Consejos de Derechos Humanos se ofenden fácilmente. Y están prestas a ver una relación causa-efecto entre las palabras escritas o una imagen en un libro, y posibles actos criminales de gente que se supone que leyó esas palabras.

Dan por sentado que la literatura que ellas consideran menospreciante para las mujeres, causa que los hombres violenta a las mujeres. Os leo simplemente un poco de su articulo:

"Incluso bajo la actual ley constitucional, todo discurso no esta protegido igualmente independientemente de su contenido. La comprobación es si el daño causado por el discurso es tan grave que sobrepasa los beneficios de proteger a sus autores de responsabilidad. Habitualmente la respuesta es no. El delicado equilibrio de intereses, sin embargo, depende de juicios sobre la gravedad del daño, no de alguna proteccion legal absoluta hacia todas las cosas escritas. Envolver a William Pierce en el tejido de la Primera Enmienda asegura que exista una clase de daños ocasionados por imágenes violentas y llenas de odio -insultos, amenazas, palizas, violaciones y asesinatos- que permanezca impune de consecuencias legales ordinarias, incluso cuando causa y efecto son palmariamente evidentes. En realidad, si no en la teoría de la Primera Enmienda, persiste una conexión entre la imagen, la incitación y la violencia: quema de cruces y linchamientos, estrellas amarillas y deportaciones, pornografía y violaciones, Los Diarios de Turner y la ciudad de Oklahoma".

Bien, está bastante claro lo que esas dos feministas tienen en mente, incluso aunque no salgan abiertamente y lo digan. Quieren hacer ilegal para ti y para mi insultar u ofenderlas a ellas; o, prohibiéndolo, quieren poder demandarnos por decir algo que ofenda los sentimientos de un portador del SIDA, o un homosexual, o una feminista, o un miembro de una u otra de las minorías protegidas oficialmente. Dicen, en efecto, "mira, si dejamos que William Pierce salga con la suya escribiendo libros como Los Diarios de Turner simplemente debido a esta obsoleta ficción legal llamada Primera Enmienda, entonces tendremos que soportar todo tipo de insultos e imágenes llenas de odio".

No sé que tipo de insulto ha exasperado tanto a esas dos abogadas feministas, pero esta bastante claro que están exasperadas. No me preocuparía demasiado por ello, excepto porque me temo que el numero de modernos del "sentirse bien" que sucumbirán a sus argumentos para suprimir la Primera Enmienda esta creciendo. Peor aún, me preocupa que demasiados entre el resto de nosotros nos sentemos de brazos cruzados y permitamos que la turba de linchamiento anticonstitucional se salga con la suya.

Y sabéis que los políticos siguen el ritmo de estas tendencias también. Leen los periódicos. Hacen sondeos. Si creen que la mayoría de los americanos luchará para mantener sus derechos, entonces los políticos no le hará enfadar. Incluso darán discursos sobre lo mucho que aman la constitución, y sobre todo la Primera Enmienda. Pero tan pronto como asuman que la gente no luchará por sus derechos estarán liderando la turba de linchamiento y dando discursos sobre la necesidad de proteger a la gente de ser ofendida o dañada por el llamado "discurso de odio".

Y lo que acabo de decir se aplica a casi todos los políticos y a sus seguidores, no solo a los clintonistas. Se aplica a republicanos y conservadores, al menos tanto como se aplica a demócratas y liberales. Tengo otro artículo de periódico de un ensayo de Robert Bork, el mismo erudito legal conservador que fue sacado a la fuerza de su nominación al Tribunal Supremo hace unos años debido a su conservadurismo. El Sr. Bork ahora dice que necesitamos reinterpretar la Primera Enmienda para que no proteja el "discurso de odio". No conozco en qué nombramiento ha puesto sus ojos el Sr. Bork ahora, pero eso lo que el hombre está diciendo.

Todo se reduce a esto: nadie en este país, o en ningún otro lugar, tiene algún derecho inalienable, no tiene el derecho a la libertad de expresión o a la libertad de religión o de reunión, no tiene el derecho a estar a salvo de busquedas y embargos no razonables.

Siempre habrá canallas que tratarán de quitarte tus derechos si creen que pueden salir con la suya. Y siempre habrá tontos que les permitirán hacerlo. Los únicos derechos de los que podemos depender, son aquellos por los que estamos dispuestos, y somos capaces de luchar. Y eso es lo que pronto llegará a este país muy pronto.

Ahora lo habéis escuchado. Ahora quiero que penséis en ellos. Y luego quiero que empecéis a estar listos para lo que se avecina.

(Programa de American Dissident Voices emitido en noviembre de 1995)

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