sábado, 28 de marzo de 2015

Nuevos ejemplares de William Pierce en Librería Europa.


¿Todo odio es imputable? ¿Qué cantidad de odio comienza a ser delictiva? ¿El odio manifestado en lugares públicos es perseguible y en privado no? ¿Cuándo cometo un delito en el que está involucrado el odio y cuándo no? Todas las respuestas a estas preguntas son subjetivas necesariamente, así que es esencial saber quiénes son los sujetos que juzgan con su SUBJETIVIDAD. Esta característica de subjetividad convierte a las leyes contra el discurso de odio en la vía perfecta para perseguir a los disidentes ideológicos.

En realidad no se legisla contra el odio, sino que a los disidentes se les imputa incitar el odio. Y aquí está la clave: los comisarios políticos del Sistema establecen una relación de CAUSA-EFECTO ENTRE ODIO Y VIOLENCIA. “Para evitar la violencia evitemos la incitación al odio”, nos dicen. Pero no por casualidad siempre están extremadamente hipersensibles ante cualquier manifestación de “odio” de lo que ellos llaman la “extrema derecha”, mientras que manifestaciones que claramente podrían considerarse de odio contra tradiciones y valores considerados de “derechas” están a la orden del día, incluso en los medios de comunicación de masas generalistas.

Por otro lado el Sistema teatraliza que existen unos grupos que son VÍCTIMAS del discurso de odio y de su efecto la violencia. Inmigrantes, homosexuales, mujeres y muy especialmente los “sufridores” oficiales de la humanidad: los judíos. De modo que si uno o varios de los integrantes de esos grupos favorecidos cometen un crimen contra un varón blanco, será un simple crimen sin mayor importancia entre muchos otros, y tampoco tendrá una consideración especial. Es más, es muy probable que no se le dé publicidad, e incluso que se busque algún tipo de justificación. Pero si el crimen lo comete un varón blanco contra uno o varios de los miembros de los grupos favorecidos, se escudriñará hasta el más mínimo detalle de su vida para poder ligarlo al odio; adquiriendo entonces el crimen un ESTATUS ESPECIAL de odio racial, homofobia o violencia machista o de género, porque la ideología de género como parte integrante de la ideología oficial del sistema, establece que existe un género bueno, las mujeres, y un género malo, los hombres. Así nos encontramos que existe la violencia machista, pero no la violencia feminista; que existe la violencia racista, pero siempre de blancos hacia las demás razas y nunca al revés; o violencia homófoba, mientras que si es al revés nunca se atribuye el crimen a la condición homosexual del agresor.

Editorial: Ojeda; Idioma: español; Encuadernación: rústicacosido; Formato: 12x18,5 cms.; 75 páginas; ISBN: 978-84-76330319; Año ed. 2015; 1ª edición; Peso: 100gr.


El Sistema en el que vivimos se ha encargado en los países occidentales de infantilizar la mente de la población; lo necesita y lo sabe, y lo hace muy bien. ¿Qué le falta a un niño para poder desenvolverse con éxito en la vida? El niño no tiene experiencia amplia, no tiene recuerdos amplios, no tiene conocimientos amplios y no tiene, por tanto, una capacidad de raciocinio suficiente para manejarse en el mundo con garantías de supervivencia. Por decirlo de otro modo, es una mente que está todavía “por hacer”. Estas carencias naturales de la edad le limitan y al mismo tiempo le convierten en una “esponja” que absorbe todo lo que le llega del mundo exterior. Es acrítico e impresionable, al contrario que un adulto bien formado; opone mucha menos resistencia, filtra menos —o absolutamente nada— lo que le llega del exterior; en definitiva es fácilmente manipulable mediante palabras bonitas y caprichos.

Para el Sistema tener una sociedad de “niños” es el estado ideal. Han conseguido que los blancos hayan adoptado mayoritariamente el destructivo izquierdismo como su ideología social. Hagamos ahora una precisión, los amos del Sistema no tienen ideología, tienen NECESIDADES para conseguir el dominio total de las poblaciones entre las que habitan; las dos únicas ideologías permitidas por ellos para la población son el izquierdismo y sus diversos derivados, y el liberalismo y sus diversos derivados (siendo este último otra forma de izquierdismo pero ultra capitalista en lo económico). Esas dos ideologías fueron creadas a propósito para FAVORECER las necesidades de los amos del Sistema, toda otra ideología o manera de pensar que esté en contra de las necesidades de los amos está PERSEGUIDA.

Por definir muy brevemente las necesidades de los amos del Sistema, vemos que son: la extinción de la raza blanca, a la que consideran el único enemigo capaz de plantarles cara; el internacionalismo, dado que las naciones soberanas y orgullosas son sus enemigas mortales; el ateísmo o una síntesis religiosa “descafeinada” para todos los demás; y el igualitarismo, también exclusivamente para todos los demás. No por una extraña casualidad el izquierdismo —la única ideología promocionada y permitida en lo social— es internacionalista y ferozmente anti nacional; es anti religioso (especialmente anti católico); es feminista, o sea, destructor de una sana relación de complementariedad entre hombres y mujeres; es inmigracionista, favorable a la invasión de los países occidentales por parte de personas del tercer mundo; es pro mezcla racial, enfocado específicamente hacia la desaparición de la raza blanca; es pro adopciones, siempre y cuando sean de niños de otras razas (a los niños blancos no deseados hay que abortarlos); es pro homosexualidad, para ahondar en el debilitamiento de la raza blanca; es pro eutanasia, para quitarse de en medio a los viejos en cuanto no sirvan para producir; es abortista y ya han conseguido que los blancos se reproduzcan por debajo del nivel de sustitución. Si los blancos se mezclan racialmente y los que, aunque se reproduzcan con personas de su raza, tienen menos hijos que el nivel de sustitución, vamos directos a la extinción de la raza blanca.

Como vemos el izquierdismo (y el liberalismo) no es más que un desarrollo de las necesidades de los amos del Sistema para extinguir a la raza blanca y convertir el mundo en una plantación global dominada sin oposición por ellos. Es una visión mesiánica y genocida.

Editorial: Ojeda; Idioma: español; Encuadernación: rústica cosido; Formato: 12x18,5 cms.; 71 páginas; ISBN: 978-84-7633-029-6; Año ed. 2015; 1ª edición; Peso: 100gr.

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