lunes, 29 de septiembre de 2014

Moral religiosa: Judaísmo vs. Cristianismo.

El judaísmo es claramente una religión de amos. Sitúa al judío, étnicamente, racialmente, a un nivel superior del resto de la humanidad, y se considera a sí mismo “el pueblo elegido de Dios”. Su moral, como muy sabiamente afirmaba el gran William Pierce, se resume en “ellos contra nosotros”. Es decir, es una religión sectaria, en la que se relativiza el bien y la justicia, de tal forma que el bien es lo que es bueno para el judío, y el mal, lo que es malo para el judío. El no judío no cuenta para nada, no tiene ningún valor. Es exactamente la moral que se necesita para poder prosperar como grupo a costa de otros grupos sin padecer remordimientos. Veamos lo que dice el Talmud:
“El Mesías dará al judío el dominio del mundo y todos los pueblos serán subyugados”. (Sanhedrín fol. 88, c.2, fol. 99 c.1)

“Toda las propiedades de las otras naciones pertenecen a la nación judía, la cual, por consiguiente, tiene derecho a apoderarse de todo sin ningún escrúpulo”. (Schulchan Aruch, Choszen Hamiszpat 348)
Esto es así, tanto con los hebreos semitas que habitaron originalmente Oriente Medio, como con los habitantes del imperio Khazar que se convirtieron en masa por orden del emperador al judaísmo, imperio que tras ser rematado por Gengis Khan, sus habitantes se dispersaron por Europa del Este, y ahora usurpan el territorio de Palestina, haciéndose pasar por descendientes de los antiguos hebreos. La clave está en la mentalidad sectaria aplicada a tu etnia. Por eso, Ben Klassen, el fundador de la Iglesia de la Creatividad, propone el mismo camino, pero aplicado en favor de la raza blanca.

El cristianismo, por el contrario, es una religión de siervos y ovejas, (diseñada para captar a las ovejas) por los siguientes motivos:
  • Es una religión salida del ambiente judaico, lo cual es sospechoso.
  • La cita bíblica: “Yo soy vuestro pastor y vosotros mi rebaño” (Jesucristo), que habla de un pastor y de un rebaño invita a la gente de mentalidad oveja a apuntarse a dicha religión.
  • Similitudes con otras ideologías judaicas, como el comunismo:
- Es una religión universalista e igualitarista, predicando igualdad para todos (“todos somos hijos de Dios”). Ninguna nación puede utilizar el cristianismo en provecho exclusivo propio sin desnaturalizarlo, pues ninguna está por encima de las demás.

- El cristianismo se presenta de una manera “buenista”, (amar al prójimo, hacer el bien, no desear el mal, etc.). El comunismo también, se presenta aparentando ser la organización social y económica ideal, llena de buenos deseos. Pero, al igual que el comunismo, el cristianismo nunca presenta explícitamente el mal que conlleva. Hay que descubrirlo con algo de reflexión, (ver El principio marxista y el de competencia y Derechos y deberes). El cristianismo equipara al inferior con el superior, niega el valor de la excelencia, que hay que compadecer al que sufre, aunque su sufrimiento sea culpa suya. En vez de confiar en el propio juicio, tener fé más que guiarse por el raciocinio y obedecer los mandatos y “enseñanzas” del “pastor”. Esto es contraproducente para el individuo. Es una religión para favorecer a los mediocres, y para que estos se apunten a ella, al ser mayoría, igual que en el comunismo. Nietzsche fue el que mejor lo explicó, (en realidad, Nietzsche no escribía: golpeaba).

- Parece la ideología ideal que alguien que te quiere dominar inventaría e intentaría inculcarte: Mandatos morales absurdos y contraproducentes para quien los siga, como el de amar y poner la otra mejilla ante el enemigo, o dar tus bienes a los pobres.

- La supeditación del cristianismo al judaísmo: Es verdad que a lo largo de la historia, el cristianismo ha mantenido una fuerte oposición con el judaísmo, como muestran las expulsiones de judíos, y cómo estos han tratado de infiltrarse y de destruirlo, y en épocas recientes, el cine sionista ha atacado mucho al cristianismo.

Pero más bien, yo creo que eso ha sido debido a que los cristianos antiguos de la Edad Media ignoraron los contraproducentes mandatos del cristianismo (algunos ya citados antes), sustituyéndolos por sensatez y sentido común, quedándose solamente con la parte espiritual del cristianismo en la práctica, (sigue habiendo muchos cristianos que lo siguen haciendo). Por ejemplo, no hicieron caso de mandatos como poner la otra mejilla, y no se dejaron dominar, expulsando a los musulmanes y judíos de la península ibérica, derrotando a los turcos por tierra en Viena y mar en Lepanto, conquistando América, etc. Pero en la actualidad, el cristianismo es más igualitarista que nunca, en sintonía con el resto de propaganda, y considera a los judíos sus “hermanos mayores en la fé” (nada más lejos de la realidad), por lo que ser un cristiano auténtico es motivo incapacitante para hacer frente al judaísmo. Esto encaja con que una moral de siervos no puede tener en el fondo ningún mandato contra los amos, estando supeditada a ella.

http://qbitacora.wordpress.com/2007/11/05/moral-de-amos-y-moral-de-siervos/#more-218

1 comentario:

  1. No es una "religión de amos", seguramente ni siquiera sea una religión ya que carece de toda aspiración espiritual y todo se basa en puro materialismo, en logros materiales. Se parece más a una estrategia de guerra de un clan tribal, un cálculo maquiavélico para engañar y someter a los desprevenidos huéspedes del parásito por antonomasia. Es una mentalidad de resentidos amparada en la venganza y en el odio hacia las hospitalarias comunidades que, inocentes, los acogen. Una moral de amos se sabe fuerte para dar y no necesita esconderse para robar por la espalda y apuñalar. Una moral de amos quiere brillar con luz propia, es generosa y va de frente con la verdad o la espada en la mano, es temeraria y no le teme a la muerte porque es guerrera y está dispuesta al sacrificio. El resentido en cambio prefirá siempre actuar en las sombras, jamás de cara, es el maestro de la mentira, no conoce verdad ni honestidad, ni tiene dignidad propia. Sacrificará (por "la causa") a los incautos que caigan en sus redes y les sorberá la sangre cual vil sanguijuela ¿qué hay de mayestático, de señorial, en todo ello?

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