lunes, 8 de julio de 2013
Yo no creo en tu Dios.
Yo no creo en tu Dios semita de los débiles, los tosedores, los fumadores, los pechoescombros temblorosos, las prostitutas arrepentidas a edad arrozpasadista, los que sufren por culpa de sí mismos y la peña tarada que habla arameo en mercados de pescado. ¿Por qué no creer en un Dios cuyos dones sean la salud, la fuerza, la inteligencia, el amor, el honor, la libertad, la gloria, la belleza, la victoria y ya paro porque estoy seguro de que vas pillando el tema? No creo que glorificar la desgracia, el sufrimiento pasivo, la enfermedad, la derrota y lo miserable sea el camino hacia un mundo mejor. Antes bien, quien subvencione la ignorancia y el fracaso lo único que conseguirá será la multiplicación de la ignorancia y del fracaso. Y es que para poder monopolizar la esperanza, parece que los apóstoles de la misma necesitan crear antes un mundo desesperanzador, lleno de desperdicios evolutivos que durante el último máximo glaciar no hubiesen ni nacido y que lastran fatalmente el desarrollo de los tipos humanos SUPERIORES.
Porque como sabéis perfectamente, no, no somos todos iguales y sí, los hay mejores y los hay peores.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Muchos dioses pateticos:
ResponderEliminar-jesucristo y buda:Libertinaje y mucho amor sin valorar las tradiciones.
-alha y benzebu y Sion; destruir aquel que no lo alabe..
Y demas dioses pateticos
la indigestión de nietzsche os mete en el saco de los peores.
ResponderEliminar"Mi sentimiento cristiano me señala a mi Señor y Salvador como luchador. Me señala al hombre que, en otro tiempo, solo, rodeado únicamente de unos pocos seguidores, reconoció a estos judíos y llamó a la lucha contra ellos y que, verdadero Dios, no fue el más grande entre los mártires, sino el más grande entre los luchadores ! Con amor ilimitado, como cristiano y como hombre, leo el lugar que nos relata cómo el Señor acabó por arremangarse y por tomar el látigo, para arrojar del templo a los usureros, engendro de vívoras ! Reconozco su lucha gigantesca por este mundo contra el espíritu judío, después de dos mil años, con la más profunda emoción y con tanta mayor fuerza por el hecho de que fue crucificado por ello (profunda agitación en la sala). Como cristiano no tengo el deber de dejarme desollar, sino que tengo el deber de ser un luchador por la verdad y el derecho". - Adolf Hitler, 12 de Abril de 1922
ResponderEliminar