sábado, 20 de julio de 2013

El elitismo de la antigüedad vs el igualitarismo moderno.

En el mundo antiguo se consideraba que el 90% de la población eran individuos tarados, irracionales, maliciosos, despreciables y problemáticos.

Frente a ese 90% había otro 10% radicalmente distinto. Ese 10% eran bondadosos, responsables, sensatos, amaban la sabiduria y la virtud, etc.

El ser humano está formado por un cuerpo (igual que los cocodrilos o los leones) pero también está formado por un espíritu. Y es ese espíritu el que nos empuja hacia la verdad y la virtud, el que hace que odiemos la injusticia, la traición y el resto de cosas malas, el que hace que abandonemos el placer y nos entreguemos al deber aunque nos suponga la muerte, etc. En suma: es ese espíritu el que nos convierte en seres humanos.

De hecho los antiguos solo consideraban humanos a ese pequeño porcentaje de la población. A los demas los consideraban subhumanos y los consideraban un caso perdido porque son así de nacimiento y no hay nada que hacer. Y cuando digo que los consideraban subhumanos lo digo literalmente.

Un ejemplo que menciona Cicerón es que un niño humano (es decir: un niño que es hijo de los miembros de la élite) tiene tanto deseo de aprender que incluso aunque lo reprendas y lo azotes el niño volverá a la carga y no vas a poder impedir que el niño indague y aprenda.

En cambio un niño que no es humano (es decir: un niño que no es hijo de la élite; o sea que pertenece a ese 90% de la población a la que no se consideraba humana) no tiene ningún deseo de aprender nada. No hace falta reprenderlo ni castigarlo porque él no tiene deseo de aprender. Es como si el amor a la sabiduria no formara parte de él. Es como si el espiritu que nos convierte en seres humanos no existiese en él.

Os copio aquí unas palabras de Cicerón en las que habla acerca del modo de ser que tienen los niños que son humanos:

"!Que apasionamiento ponen en todo! ¡Que esfuerzos realizan! !Que explosiones de alegría cuando ganan! ¡Cómo se avergüenzan de haber perdido! ¡Qué trabajos no soportan para ser los primeros de entre los primeros! ¡Cómo gozan al aprender algo nuevo!"

Sobre el igualitarismo moderno no hace falta que os diga nada.

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