El ex-candidato a la presidencia americana, John McCain, acompañado de los terroristas islamistas que han invadido Siria
En los años 50 y 60 del siglo pasado, el integrismo islámico estaba
totalmente desprestigiado en los países musulmanes. Había un consenso
general de que ese integrismo era el culpable del atraso de esas
sociedades. Para compensarlo, los países árabes habían apostado por los
regímenes laicos socialistas y nacionalistas. El Egipto de Nasser, el
Iraq de Saddam Hussein, la Siria de Assad, la Libia de Gaddafi, Túnez,
Argelia...un país árabe tras otro (excepto las teocracias islámicas de
Oriente Medio) adoptaba gobiernos anti-islamistas, aunque también
contrarios al imperialismo anglo-sionista.
Todo esto cambió a partir de los años 70. La crisis económica-energética de 1973, al disparar el precio del petroleo, puso en manos de las teocracias de Oriente Medio una masa brutal de dólares. Los Estados Unidos llegaron a varios acuerdos con dichas teocracias. Las teocracias, lideradas por Arabia Saudí, se comprometían a suministrar petroleo a bajo precio y así hundir a la Unión Soviética, que dependía en gran parte del dinero que ingresaba por la venta de su propio petróleo. A cambio, los Estados Unidos y el capitalismo internacional se comprometían a aportarles tecnología y a gestionarles el dinero que ingresaban, dinero que fue prestado a varios países (especialmente sudamericanos) iniciando la espiral de la deuda externa. Pero había algo más. A Arabia Saudí se le daba permiso para empezar a promover el integrismo islámico, tanto en el mundo musulmán como en Occidente. A partir de ese momento se inicia el auge del integrismo islámico y el declive del nacionalismo árabe.
Además, a finales de los años 70, se establece un gobierno izquierdista pro-soviético en Afganistán. De inmediato, Estados Unidos y Arabia Saudí acuerdan armar y financiar a los integristas islámicos de todo el mundo que iban a Afganistán a luchar contra el gobierno. Es el nacimiento de lo que hoy llamamos Al-Qaeda. El apoyo duró más de una década, hasta que a finales de los años 80 los soviéticos se retiraron de Afganistán, país en el que se estableció un criminal gobierno de integristas.
El apoyo de USA al islamismo no paró ahí, ya que en la guerra de la antigua Yugoslavia se puso de parte de los musulmanes bosnios frente a los cristianos serbios. Mucho más escandaloso fue el apoyo que USA-OTAN-Israel y Arabia Saudí dieron durante los años 90 a los narco-terroristas musulmanes que apoyaban la secesión de Kosovo del territorio serbio. Los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo eran unas auténticas bestias que traficaban con drogas e incluso con órganos humanos, pero eso no impidió que, de nuevo, recibieran el apoyo de mercenarios islamistas apoyados por Estados Unidos. Un caso parecido es el de Chechenia, región musulmana que es utilizada como un ariete contra la Rusia de Putin.
Todo esto cambió a partir de los años 70. La crisis económica-energética de 1973, al disparar el precio del petroleo, puso en manos de las teocracias de Oriente Medio una masa brutal de dólares. Los Estados Unidos llegaron a varios acuerdos con dichas teocracias. Las teocracias, lideradas por Arabia Saudí, se comprometían a suministrar petroleo a bajo precio y así hundir a la Unión Soviética, que dependía en gran parte del dinero que ingresaba por la venta de su propio petróleo. A cambio, los Estados Unidos y el capitalismo internacional se comprometían a aportarles tecnología y a gestionarles el dinero que ingresaban, dinero que fue prestado a varios países (especialmente sudamericanos) iniciando la espiral de la deuda externa. Pero había algo más. A Arabia Saudí se le daba permiso para empezar a promover el integrismo islámico, tanto en el mundo musulmán como en Occidente. A partir de ese momento se inicia el auge del integrismo islámico y el declive del nacionalismo árabe.
Además, a finales de los años 70, se establece un gobierno izquierdista pro-soviético en Afganistán. De inmediato, Estados Unidos y Arabia Saudí acuerdan armar y financiar a los integristas islámicos de todo el mundo que iban a Afganistán a luchar contra el gobierno. Es el nacimiento de lo que hoy llamamos Al-Qaeda. El apoyo duró más de una década, hasta que a finales de los años 80 los soviéticos se retiraron de Afganistán, país en el que se estableció un criminal gobierno de integristas.
El apoyo de USA al islamismo no paró ahí, ya que en la guerra de la antigua Yugoslavia se puso de parte de los musulmanes bosnios frente a los cristianos serbios. Mucho más escandaloso fue el apoyo que USA-OTAN-Israel y Arabia Saudí dieron durante los años 90 a los narco-terroristas musulmanes que apoyaban la secesión de Kosovo del territorio serbio. Los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo eran unas auténticas bestias que traficaban con drogas e incluso con órganos humanos, pero eso no impidió que, de nuevo, recibieran el apoyo de mercenarios islamistas apoyados por Estados Unidos. Un caso parecido es el de Chechenia, región musulmana que es utilizada como un ariete contra la Rusia de Putin.
Osama Ben Laden, líder de los integristas islámicos que
lucharon en Afganistán apoyados por Estados Unidos, junto a Zbigniew
Brzezinski, uno de los principales ideólogos americanos de las últimas
décadas
Vergonzoso es el caso de la prensa de derechas española, en especial grupos como Intereconomía y Libertad Digital, tan “pro-americanos”, tan “anti-terroristas islámicos” y tan “defensores del cristianismo” pero que no dicen nada cuando los americanos financian a terroristas islámicos para acabar con Siria, un país laico en el que sus dos millones de árabes cristianos ejercen su religión sin ningún tipo de problemas.
No nos engañemos, el peligro del integrismo islámico existe, pero mucho más en forma de inmigración masiva que de terrorismo. Incluso hemos visto que el terrorismo islámico es usado muchas veces con oscuros intereses. Ahí están los casos del 11-S, del 11-M o también de los recientes montajes de Boston y, seguramente también, de Londres. Otro caso sería ese extraño espectro llamado Al Qaeda del Magreb Islámico, un supuesto grupo terrorista islámico cuyas acciones curiosamente siempre favorecen los intereses de Marruecos (otro aliado de USA)
La guerra contra Siria es, en realidad, la primera batalla de la guerra contra la chiíta Irán, principal amenaza para Israel en la zona. Por eso el Eje del Mal está fomentando el integrismo musulmán sunita, para enfrentarlo a los iraníes chiítas. Además, como siempre, también existen intereses en cuanto al gas y al petroleo de la zona.
En resumen, la guerra contra el terrorismo no existe. La auténtica guerra es contra el Nacionalismo independiente que no obedece órdenes de USA e Israel. En este caso, son Siria, Irán y Rusia los que no obedecen, por lo tanto, deben ser destruidos como el Iraq de Saddam Hussein, la Serbia de Milosevic y la Libia de Gaddafi.
Desde DN, todo nuestro apoyo al régimen sirio y a su líder Bashar Al Assad. Esperemos que, con el apoyo de Rusia, puedan expulsar de su país a los terroristas que lo amenazan.
Líderes nacionalistas europeos como Roberto Fiore y Nick Griffin han viajado a Siria para apoyar al régimen de Assad
DEMOCRACIA NACIONAL - Estados Unidos apoya a Al Qaeda en Siria.




Por lo que se ve, todo bien ''Orquestado'' como viene bien documentado en 'Los protocolos de los sabios de sion' es justamente lo que estamos padeciendo, en este Inframundo ''GLOBALIZANTE'' en donde el señuelo hebraico cumplira la amenazante ''Profecia Talmudica'' muy ''Mala Pinta'' tiene nuestra Supervivencia!!
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