viernes, 7 de diciembre de 2012

El racialismo en la tradición española.

Algunos "tradicionalistas" españoles afirman que el racialismo es una "ideología de origen germánico", que "no tiene tradición" alguna en el ideario político español. ¡Cuánta ignorancia!

Para empezar: Hasta finales del siglo XIX el racialismo estaba más enraizado en España que en Alemania. No sólo por los estatutos de pureza de sangre, la distinción entre cristianos nuevos y viejos o el tratamiento discriminatorio de los vaqueiros de Alzada en las Iglesias de Asturias. Sino también por la existencia de un sistema de castas en la América Española que clasificaba a los individuos por su origen étnico: Españoles, indios, mestizos, castizos, negros, mulatos, castizos, zambos, tornaatrás, tentenelaire, etc... Esta clasificación racial marcaba los límites del progreso social al que podía aspirar una persona determinada. Por ejemplo, sólo eran ordenados sacerdotes las personas de ascendencia española. Normalmente en las zonas que estaban siendo evangelizadas predominaban los sacerdotes de origen peninsular, mientras que en aquellas comarcas en las que el cristianismo estaba firmemente asentado solían ser de origen criollo. Ni que decir tiene que no hubo un sólo obispo indígena o africano en los 300 años de dominio colonial en la Nueva España. ¿Pero no decían que en el catolicismo hispano "no existe el filtro de la raza"?



El propio Miguel Hidalgo y Costilla, cuyos antepasados emigraron de España en el siglo XVI, tenía los ojos verdes, lo que da una idea de la endogamia predominante entre las familias de origen europeo del Virreinato de Nueva España.


En la Alemania de este tiempo no era la raza sino la religión el criterio básico para la delimitación de los grupos humanos. A fin de cuentas en la Guerra de los Treinta Años murió el 30% de la población alemana.

Las corrientes "völkisch" surgieron en Austria a finales del siglo XIX y de allí se expandieron al resto de la "Teutonia" a lo largo de las primeras décadas del siglo XX: En el periodo inmediatamente posterior al Ausgleich, la paridad con Hungría en 1867, proliferaban por todo el territorio del Imperio Austro-Húngaro grupos nacionalistas de todas clases y un incesante influjo de inmigrantes procedentes de las regiones eslavas del Imperio inundaba Viena, Linz y otras grandes poblaciones austriacas con población no germánica. Ciudades de Bohemia como Praga, Brünn u Olmütz perdieron su carácter predominantemente alemán a consecuencia de la inmigración de checos procedentes del campo. Como reacción, surgieron tendencias xenófobas, nacionalistas y antisemitas entre los alemanes de Austria. Los Volksdeutschen veían con pavor cómo se reforzaban las identidades nacionales de otros pueblos del Imperio Habsburgo mientras que se disolvía progresivamente la suya. El propio Hitler -un alemán de provincias recién llegado a Viena, no lo olvidemos- comentaba en su obra Mein Kampf lo siguiente: "Mi antipatía contra el Estado de los Habsburgo creció cada vez más en aquella época. Estaba convencido de que este Estado tenía que oprimir y poner obstáculo a todo representante verdaderamente eminente del germanismo y sabía también que, inversamente, favorecía toda manifestación anti-alemana. Repugnante me era el conglomerado de razas reunidas en la capital de la monarquía austríaca; repugnante esa promiscuidad de checos, polacos, húngaros, rutenos, servios, croatas, etc..." Algunos autores como Guido von Linz buscaron la restauración del paganismo germánico. Otros como Theodor Georg Rakus fundaron el movimiento "Los von Rom" ("ruptura con Roma"), que proponía el abandono del catolicismo y la conversión de los austriacos al protestantismo luterano, y finalmente los pangermanistas de Georg von Schönerer constituyeron la "Alldeutsche Vereinigung", uno de cuyos objetivos principales era la integración de Austria y Bohemia en el Imperio Alemán fundado por Bismarck en 1871.

Los-von-Rom-Bewegung
Away from Rome! - Wikipedia, the free encyclopedia!
Alldeutsche Vereinigung
Georg von Schönerer

En realidad, muchos de estos "tradicionalistas" son gente procedente de los Kikos, los Legionarios de Cristo, el Opus u ambientes similares, burguesía madrileña empobrecida (recordemos, esta es la crisis económica que transformará a las clases medias de nuevo en clases bajas, en un procedimiento inverso al que tuvo lugar en los años 60), que trata de buscar una identidad en estos tiempos que corren y que han creído encontrarla en la estética carlista del siglo XIX. Como decía Theodore Kaczinsky, el célebre terrorista Unabomber, muchos conservadores son tan mentecatos que no comprenden que el liberalismo económico y el consumismo que preconizan es el causante de la descomposición social que ha tenido lugar en Occidente en estas últimas décadas. Del mismo modo, estos libegales del Opus que desde los años 60 llevan promocionando el consumismo y el liberalismo económico en España creen poder revitalizar la práctica católica en este país dando entrada a millones de personas procedentes de América Latina. El problema es que son relativamente pocos los inmigrantes latinoamericanos católicos practicantes en España. La inmensa mayoría o pasan de religión o están ingresando en masa en iglesias evangélicas pentecostales.

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