jueves, 29 de noviembre de 2012

Vivimos una época oscura.

  
Vivimos una época oscura. Eso lo sabemos. Y nos preguntamos: “¿Aún es posible una oscuridad mayor?” Algunos podrán dudar. Pero nuestra obligación es pensar que aún todo más oscuro puede ser. No se trata de ser pesimista, sino de ser realista. ¿Qué indicios pueden haber para pensar que a partir de ahora vuelva la Luz? ¿Quizás el Enemigo, cansado del poder y de la riqueza va dejar paso a su propia muerte? Hoy más que nunca, el Enemigo se pasea a sus anchas por todos los rincones del mundo. Hoy más que nunca, el Enemigo ha conquistado todos los reinos de la Tierra.

Y es más, hoy, como nunca había sucedido antaño, el Enemigo ha triunfado en el Alma de casi todas las personas. Algunos sueñan con la alternativa política al Sistema, Como si la situación pudiese cambiar fácilmente convenciendo a la gente por unos votos. Si la situación es así, o incluso mucho peor, sin entrar en detalles que todos conocemos, ¿Puede decirse que no hay esperanza? La Esperanza hay que forjarla a través del conocimiento de la Realidad, Nunca confundirla con la pueril ingenuidad. Primero hay que ser conscientes de la total oscuridad, Y más aún, de la oscuridad aún mayor que se acerca. A partir de esta conciencia puede nacer la verdadera Esperanza. Es de ley divina y natural que la Luz siempre llega después de la Oscuridad. Y es de ley divina y natural que para obtener un fruto, antes hay que sembrar. Nosotros, desde todos los rincones del mundo, Hemos heredado la Semilla. Pero vemos con dolor que no todos los poseedores de esta sagrada Semilla saben siempre sembrarla en campo fértil.

Estos tiempos no suponen un buen clima para que nuestra semilla germine. No se puede sembrar donde ya se sabe que no podrá fructificar. Hoy no podemos crear grandes bosques con nuestra Semilla. Hay que ser inteligentes. Construyamos primero pequeños viveros. Tendremos que pasar muchos años, muchas generaciones, creando nuestros viveros. Si no existe ese vivero, nunca podrá  regenerarse el planeta. Muchos hablan con miedo de posibles catástrofes ecológicas o nucleares. Pero en el Alma del mundo esa catástrofe ya ha sucedido. Si volviesen los tiempos propicios y no hubiese un vivero bien cuidado y preservado. ¿Quién tomaría el relevo de la alternativa? Solo habría lugar entonces para los falsos profetas. Al Enemigo es fácil de reconocer, pero ¿cómo reconocer a los falsos profetas? Sólo aquél que ha sido criado en el Vivero de la Verdad Eterna podrá reconocer a los suyos Y podrá fácilmente desenmascarar a los farsantes.

Ustedes, Amigos, deben saber que no están solos. También hacia el Sur se extendió la semilla del Norte. También allá llegaron aquellos sembradores que lo perdieron todo en este mundo, Y se convirtieron en Peregrinos sin patria. Pero esos Peregrinos fueron humildes sembradores Y entregaron su semilla a dignos continuadores, Y de esos continuadores queremos, aún hoy algunos jóvenes, Seguir siendo dignos sucesores. El legado más importante de esta enseñanza es la que nos dice Que nuestra única Riqueza reside en nuestra Sangre. Somos personas sin edad y fuera del tiempo.

Venimos del pasado. Vivimos intensamente el presente. Y nos proyectamos en la inmortalidad del Futuro.

Después de la Guerra, una foto dio la vuelta al mundo.

Era una frase que apareció en una ventana del Berlín destruido:
“CEDIERON NUESTROS MUROS PERO NO NUESTROS CORAZONES”.

Y esos Corazones, hoy somos Nosotros. NUNCA OLVIDEMOS.

Enric.

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